Golpe frustrado en Bolivia: otra intentona reaccionaria

de TRCI

Ayer en Bolivia se vivieron momentos de alta tensión cuando una fracción de los militares dirigidos por su jefe de armas el general Zuñiga irrumpió en el Palacio de gobierno con tanquetas y fuerzas aliadas, para imponer un supuesto cambio de gabinete del gobierno de Arce, impedir una futura candidatura a presidente de Evo Morales y por la liberación de lo que denominaban presos políticos, como Camaño y Añez.

Arce salió a denunciar un golpe de Estado y a movilizar al pueblo en contra del golpe. Algunos sectores de la oposición e inclusive Evo hablaron de un “auto golpe”, mostrando el nivel de descalabro del régimen boliviano. La COB, que es la central de trabajadores de Bolivia, llamó a una huelga general indefinida. Mientras, todos los países de la región y los organismos internacionales se pronunciaban en defensa de la democracia. Después de horas de tensión, el general se retiró de la plaza Murillo, el gobierno nombró a nuevos jefes en el ejército y fue apresado el general Zuñiga.

Debemos intentar analizar en profundidad lo que ocurrió en Bolivia y no caer en una visión sólo de régimen y campos democráticos. Lo que pasó fue una intentona reaccionaria de una fracción de los militares para intervenir en la crisis política y económica del gobierno de Arce para, mediante las armas, sacar a la economía boliviana y a su personal político del estancamiento en el que están. Tengamos en cuenta que el gobierno viene teniendo una pelea interna muy fuerte con la fracción de Evo Morales; para estos días estaban planteados varios cortes y manifestaciones armadas por Evo, para reforzar su poder de cara a una posible candidatura a la presidencia, que la Corte Suprema de su país le impide. La caída de las reservas de gas ha generado una crisis económica de proporciones, que ha llevado al gobierno a apostar al litio y a sus acuerdos con China para poder salir de esta encerrona. Esto demuestra el nivel de descomposición del régimen boliviano y sus relaciones de clase, donde las distintas fracciones de clase buscan en el imperialismo norteamericano o en China o Rusia alguna salvación de la débil burguesía mientras el conjunto de las masas sufre la situación económica y social.

Por eso el llamado de la COB a la huelga indefinida tiene la intención de defender al gobierno de Arce y no a nuestra clase ante un avance reaccionario. Llaman a una defensa de la democracia “burguesa”, que es la garante de nuestra explotación. Debemos recuperar la COB para los trabajadores e intervenir de forma independiente ante esta crisis, tomando la dirección de los sindicatos de las grandes ramas energéticas e imponer el control obrero de las ramas para derrotar al conjunto de la burguesía y pequeña burguesía, que cuentan con el apoyo del imperialismo y viven a costa de nuestro trabajo.

Hay que recuperar nuestras organizaciones para formar piquetes de autodefensa y milicias obreras que custodien las fábricas y empresas de hidrocarburos y litio. En definitiva, debemos retomar la memoria histórica de una clase obrera que supo dar enormes gestas, como cuando derrotaron al ejército (proceso revolucionario en 1952) y las fuerzas auxiliares como la policía formando sus propias organizaciones de lucha. A pesar de las derrotas y mediaciones que intentaron llevar al olvido estos procesos, la clase obrera sigue dando pelea contra las clases que nos han llevado a esta crisis general.

Apoyemos la lucha de los trabajadores bolivianos con acciones obreras de solidaridad internacionalista. Nuestra lucha es la misma y apostamos también a ayudar a la construcción de partidos revolucionarios que se conformen como secciones nacionales de la IV Internacional reconstruida. Por una Federación de Repúblicas Socialistas de Sudamérica como forma estatal de la dictadura del proletariado. Llamamos a todas las organizaciones revolucionarias que compartan está perspectiva a organizar una Conferencia Internacional para discutir nuestras tareas urgentes.

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