El róver en Marte y la catástrofe del COVID: posibilidades científicas vs. realidad capitalista

por Bryan Dyne

El aterrizaje exitoso del róver Perseverence en la superficie de Marte es un logro científico y tecnológico del más alto orden. Tomó ocho años de planificación meticulosa, involucrando a miles de personas en múltiples países de tres continentes, para colocar suavemente un explorador astrobiológico de 1.025 kilogramos en la superficie de otro mundo.

Perseverence es el más reciente de una serie de orbitadores, aterrizadores y róveres que han estudiado un planeta que ha fascinado por mucho tiempo a los humanos. Como lo han demostrado todas las misiones pasadas, la superficie marciana es un lugar seco, frío y árido. No obstante, pese a su actual hostilidad hacia las formas de vida conocidas, pude sentirse muy familiar. Tiene dunas, tormentas, cimas cubiertas de hielo, montañas, arroyos, ríos y lagos secos. Incluso tiene atardeceres espectaculares, cuyos tonos de azul en Marte contrastan maravillosamente con los tonos de rojo y amarillo en la Tierra.

El róver Perseverence fotografiado por su propia mochila propulsora mientras es descendido hacia la superficie de Marte, aproximadamente a dos metros del aterrizaje. Son visibles a sus costados las columnas de polvo siendo levantadas por la propulsión. Esta es la primera imagen de un aterrizaje en curso, y se espera que se publiquen muchas más en las próximas semanas, junto con el audio de toda la secuencia de entrada, descenso y aterrizaje. Crédito: NASA/JPL/Mars 2020

Después de un viaje de 203 días, los siete instrumentos avanzados a bordo del róver ya comenzaron a transmitir datos e imágenes a casa. Si bien las primeras fotografías capturadas por el Perseverence se utilizan principalmente como parte del proceso que asegurará que el róver esté funcionando apropiadamente, una imagen de su rueda izquierda revela las rocas porosas. En la Tierra, tales formaciones son causadas o bien por volcanes, lo que ofrecerá conocimiento sobre la historia geológica de Marte, o bien por los sedimentos en ríos u océanos, lo que significa que las rocas pudieron formarse en aguas antiguas que antes cubrían el planeta rojo.

El propio aterrizaje enseñó mucho. La NASA demostró por segunda vez (la primera vez con el aterrizaje del Curiosity) que es posible aterrizar un róver bajando el vehículo con cuidado sobre el terreno marciano a través de una grúa espacial, una maniobra enormemente compleja y riesgosa, pero necesaria para transportar tantas cámaras, analizadores y otras herramientas para estudiar el mundo extraterrestre. Las cámaras mejoradas y los programas informáticos para la navegación del róver hacia el lugar de aterrizaje pudieron eludir las piedras, las inclinaciones y precipicios que salpican el cráter Jezero, al tiempo en que colocó el Perseverence muy cerca de estos elementos de interés científico.

Ya hay investigaciones futuras que están siendo planificadas. El conjunto de instrumentos será conectado a la web en los próximos días. Un helicóptero en otro planeta volará a fines de abril o inicios de mayo, otro hito para la exploración planetaria. Ofrecerá pistas a muchas interrogantes de los investigadores sobre Marte, ante todo si el planeta fue alguna vez el hogar de formas de vida.

La cámara HiRISE a bordo del Orbitador de Reconocimiento de Marte toma una fotografía del aterrizaje cuando el paracaídas es desplegado. El orbitador también pasaba los datos telemétricos desde el róver hasta la Tierra, dado que las señales directas al final de la secuencia de aterrizaje estaban siendo bloqueadas por Marte. El pequeño círculo es el sitio final de aterrizaje para el Perseverence. Crédito: NASA/JPL/Mars 2020

El aterrizaje del Perseverence es una poderosa muestra de la cognición, la ciencia y la razón humanas. Es un poderoso reproche a la incesante glorificación contemporánea del irracionalismo y una poderosa reivindicación de la comprensión materialista del mundo. En efecto, existen leyes objetivas de la naturaleza que el ser humano puede comprender y aplicar.

La importancia de este logro contrasta con el desastre social en Estados Unidos y en todo el mundo. Dos días antes de que el róver tocara tierra, un niño de 11 años murió congelado en Texas durante una tormenta de nieve que ha colapsado la infraestructura de calefacción y electricidad de prácticamente todo el estado.

Decenas de personas más han muerto en la calle o en sus casas, mientras que millones de personas carecen de alimentos, electricidad o agua corriente. Los hospitales se han visto obligados a cerrar porque sus servicios no funcionan. Miles de personas se ven obligadas a buscar refugio en los pocos lugares que tienen electricidad, como centros comunitarios y gimnasios, lo que a su vez amenaza con propagar aún más la pandemia de coronavirus en curso. La gente se ve obligada a elegir entre morir congelados o un contagio.

Y la pandemia sigue causando estragos en Texas, en todo Estados Unidos y a nivel internacional. Cada día, más de 11.000 hombres, mujeres y niños sucumben al virus, más de 2.000 de ellos solo en Estados Unidos. El número de muertos desde enero de 2020 asciende a medio millón en Estados Unidos y a más de 2,4 millones en todo el mundo.

La población comprende instintivamente esta contradicción. En respuesta a un tuit chovinista del presidente estadounidense Joe Biden sobre el Perseverence, en el que afirmaba que “con el poder de la ciencia y el ingenio estadounidense, nada está más allá del ámbito de lo posible”, muchos respondieron de la siguiente manera: “¿Ni siquiera acabar con una epidemia? ¿Ni siquiera cerrar los campos de concentración? ¿Ni siquiera resolver una catástrofe climática? ¿Ni siquiera proporcionar ayuda a aquellos cuyas vidas han sido destruidas por un invierno helado?”.

En términos más generales, los trabajadores saben que los métodos empleados para aterrizar un vehículo de una tonelada en Marte y realizar otros avances científicos y técnicos deberían utilizarse para resolver los problemas sociales y económicos, para proporcionar suficientes puestos de trabajo, educación, vivienda y alimentos a toda la humanidad. La sociedad tiene absolutamente la capacidad de protegerse contra las pandemias globales, las perturbaciones ambientales y el militarismo nuclear, que amenazan la vida de todos los seres humanos en el planeta Tierra.

La primera imagen de color desde la superficie marciana, tomada por el Perseverence, revelando un terreno rojizo ya familiar, unto a la sombra del Perseverence y muchos de los afloramientos de rocas del cráter Jezero en la distancia. Crédito: NASA/JPL/Mars 2020

Si el cuidado dedicado a la fabricación y el aterrizaje del Perseverance se hubiera dado a la prevención de la pandemia, el coronavirus se recordaría como un trágico brote que se contuvo en gran medida en China, matando a miles de personas, y no como la mayor crisis de salud pública mundial en un siglo, que ha matado a millones.

Pero la colaboración hacia un objetivo común, impulsada por la búsqueda del conocimiento y la superación general de la humanidad, proviene de la clase trabajadora y de las capas más concienzudas de la intelectualidad, representadas por todos los que trabajaron en el explorador de Marte. Tales pensamientos humanos son totalmente ajenos a la élite gobernante del mundo, que alardea de su atraso, vulgaridad, ignorancia y parasitismo.

En cambio, los ricos despilfarran billones de dólares, yuanes, yenes, rublos y euros para enriquecerse y hacer guerras en todo el mundo. Los 2.700 millones de dólares que ha costado hasta ahora construir, lanzar y operar el Perseverance es menos de lo que “ganó” cada semana el año pasado Elon Musk —quien se mudó a Texas para aprovechar su desregulación— o una cuarta parte del precio de uno solo de los portaaviones de última generación encargados por el Pentágono.

Impulsado inexorablemente por sus contradicciones internas, el capitalismo está llevando a la humanidad hacia el fascismo y la guerra. Estas mismas contradicciones, sin embargo, también producen la base para el derrocamiento del capitalismo: la clase obrera internacional.

Estos procesos objetivos deben ser transmitidos a la conciencia de los trabajadores. La creciente oposición de millones de trabajadores y jóvenes de todo el mundo debe transformarse en un movimiento político que tenga como objetivo el establecimiento de un sistema de planificación económica coordinado internacionalmente y dirigido racionalmente, basado en la igualdad y la satisfacción de las necesidades humanas: el socialismo.

(Tomado de WSWS)

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