El plan «paso a paso» electoral sigue su curso

por Guillermo Correa

Con el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución el tambaleante gobierno de Piñera volvió a respirar aferrándose a la tabla de salvación que las elites y la clase política institucional idearon desesperada e inteligentemente como una salida política a la crisis, ante el terror que la rebelión popular adquiriera una fuerza incontenible que sobrepasara y fracturara peligrosamente la institucionalidad neoliberal. La pandemia de coronavirus, además, llegó como una poderosa balsa para aportar en forma muy importante a la salvación del naufragio que se hacía evidente.

Controlada la tormenta provocada por la rebelión popular del 18 de octubre las aguas se fueron lentamente calmando y dando paso, con la emergencia sanitaria presente, a un período de confinamiento que fue dejando al descubierto los graves problemas sociales, económicos y sanitarios que se escondían como un espejismo tras el denominado “oasis de éxito” con que se vendía en los mercados nacionales y extranjeros el producto llamado Chile. Los sectores rebeldes debieron reorientar sus energías para enfrentar la difícil situación provocada por la emergencia sanitaria, pero también un sector de este comenzó un proceso de reflexión política y terminó plegándose a lo ofrecido por las élites y la clase política tradicional, que antes cuestionaban enérgicamente, aceptando el camino institucional.

La cuña de la división en el movimiento popular rebelde provocada por la aceptación del “plan paso a paso electoral” así definido, fue el golpe de gracia al camino que comenzaba a ser transitado para la construcción de una real alternativa de cambios radicales tendientes a terminar con el sistema capitalista y patriarcal.
Un porcentaje no despreciable de los sectores rebeldes reorientaron su qué hacer y sus energías hacia las múltiples contiendas electorales programadas, participando con un entusiasmo difícil de haber imaginado durante las movilizaciones, sobre todo después de haber escuchado sus peticiones y encendidos discursos anticapitalistas y antipatriarcales expresados durante las masivas y enérgicas jornadas de protesta popular que se prolongaron hasta marzo del 2020, algunos días antes de que la emergencia sanitaria del coronavirus apareciera en nuestro país y la aplicación del Estado de Emergencia, con toque de queda incluido se instalara a lo largo de Chile, con el confinamiento y las graves consecuencias sanitarias y económico sociales que estamos padeciendo.

Así, con el argumento de las decisiones tácticas y el realismo político, como decía anteriormente, algunos sectores rebeldes terminaron aceptando los caminos institucionales impuestos desde el poder, dejando de lado el camino de construcción de una alternativa democrático, popular y revolucionaria que se orientara a terminar con el sistema de explotación y opresión capitalista en todas sus más variadas formas de expresión, al priorizar el camino electoral e institucional asumido y priorizado.
Se continúa aceptando los espacios de poder de acuerdo con las indicaciones que desde las élites y el poder institucional se siguen dando. Las metáforas de que entramos a su propia cancha para no obedecer sus reglas ni su árbitro, funcionan en los primeros minutos del partido, cuando las pasiones están encendidas en su máximo esplendor e ímpetu, pero a medida que vaya transcurriendo el encuentro se irán aplacando y moderando estos comportamientos, a menos que desde fuera de la cancha, no solo desde las galerías, sino más allá del propio estadio, el pueblo organizado y movilizado obligue a estos jugadores y jugadoras a asumir cada posiciones más rupturistas.

Ayer domingo 18 de julio fue el turno de la Elecciones Primarias Presidenciales, donde las “carreras corridas” de Jadue y Lavin no fueron tales y el sorpresivo y aplastante triunfo de Boric y Sichel dejó a los analistas políticos como Condorito, “exigiendo una explicación”.
En una reflexión anterior del 06 de julio titulada “Pinceladas sobre la situación política actual” planteaba la pregunta “¿Qué pasaría si el pueblo concertacionista se volcara resueltamente en apoyar la candidatura de Boric? Probablemente esta contienda electoral sería mucho más competitiva y hasta podría acarrear más de alguna sorpresa. En la noche del domingo 18 de julio se sabrá la respuesta.” El vaticinio en forma de interrogante se cumplió, pero la abismante diferencia de votos era imposible siquiera imaginársela.
Junto al pueblo concertacionista, con varios importantes actores políticos que respaldan la candidatura presidencial de Gabriel Boric y que antes fueron fervientes partidarios de los gobiernos de Michelle Bachelet, representados principalmente por un importante grupo de militantes socialistas, existe además toda una nueva generación de jóvenes y muchachas provenientes de sectores independientes y de los movimientos sociales que han venido a revitalizar o actualizar muchos de los planteamientos en esta candidatura de Boric, agregándole nuevos elementos relativos al feminismo, ecologismo, género, pueblos originarios y medio ambiente, pero que políticamente, a mi modo de ver, representan más bien una versión nueva de la vieja concertación, puesto que en su programa no postulan cambiar radicalmente el sistema de dominación imperante, sino que llaman a ampliar los acuerdos políticos que aseguren la estabilidad institucional y la paz social, intentando reformar los más profundamente posible el modelo de dominación imperante.

Algunos(as) incluso han manifestado que con la derrota de Jadue perdió el pueblo, pero los sectores populares rebeldes fueron divididos y derrotados mucho antes de estas elecciones, con la firma del Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución y no en las primarias presidenciales de ayer domingo. Por otra parte, si nos referimos concretamente a los programas presentados tanto por el candidato Boric como por el candidato Jadue, ambos, esencialmente, buscan una profundización o mejoramiento de la democracia, pero de la democracia burguesa que actualmente está vigente y/ o, en el mejor de los casos, son programas con características socialdemócratas, pero que en nada tienen que ver con un programa democrático popular y rupturista. Este todavía no se construye y, como decía en reflexiones anteriores, ahora es cuando los sectores populares rebeldes que no participan de este “paso a paso electoral” deben continuar con más fuerza avanzando en organización y poder popular territorial y sectorial, para de esta manera construir una alternativa popular autónoma y extraparlamentaria que pueda ser puesta en evidencia en el escenario político nacional.

Los resultados electorales una vez más, mediante la interpretación de las cifras relativas a la participación, se manipulan definiéndolas con calificativos de “históricas”, comparándolas con la participación en otras elecciones primarias, pero pasando por alto que del universo habilitado para sufragar, que era de 14.627.497 personas, votaron 3.104.056. Es decir, tomando en cuenta estas cifras duras y puras, solo poco más del 21% del electorado habilitado fue a votar en estas “históricas” elecciones primarias.
Como he manifestado en reiteradas ocasiones, es muy difícil sacar conclusiones respecto a ese complejo y difuso universo de no votantes, pero allí también están presentes los sectores populares rebeldes que no aceptaron participar del itinerario institucional impuesto desde las élites y la clase política institucional. Se quiera o no, es un dato que debe estar presente en cualquier análisis político de la situación coyuntural por la que atraviesa actualmente nuestro país.

Creo relevante puntualizar asimismo que “el paso a paso electoral” es el camino fijado por la institucionalidad, representada en nuestro país por un sistema capitalista que se expresa en el modelo neoliberal vigente y, más allá de los resultados o triunfos parciales que se vayan obteniendo en esta bien delimitada cancha y contienda institucional, siguen obedeciendo al itinerario fijado para precisamente salvaguardar este sistema y evitar su desmoronamiento, con más o menos reformas que se logren concretar en la nueva Constitución que saldrá redactada de la Convención Constitucional en curso.

Vienen nuevas elecciones y acá se verá también si la clase política institucional, a la luz de los malos resultados obtenidos en la elección de convencionales constituyentes, estará nuevamente dispuesta a ceder espacios de poder institucional, permitiendo listas de independientes, paridad de género y escaños reservados, lo que contribuiría a su propio suicidio político. Seguramente los sectores independientes y de la Lista del Pueblo buscaran obtener estos espacios para poder levantar con éxito las candidaturas parlamentarias que han planteado que llevarán adelante, y tampoco han descartado levantar una candidatura presidencial propia. Desde Valparaíso, llamando a conformar una alianza de los sectores independientes y sociales junto a la Lista del pueblo para enfrentar la situación política actual, incluyendo una candidatura presidencial propia, viene planteando insistentemente el Alcalde Jorge Sharp y sus más estrechos colaboradores. El “plan paso a paso electoral” sigue adquiriendo nuevos y creativos esfuerzos.
Guillermo Correa Camiroaga, Valparaíso 19 de julio 2021

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