«El hombre que había olvidado»: la garra literaria de Carlos Droguett

por Martín Parra Olave

La editorial Zuramérica acaba de relanzar —y por primera vez en el país— una de las novelas fundamentales del recordado escritor chileno, un texto que había sido publicado originalmente en Buenos Aires (1968), y el cual fue finalista del por entonces prestigioso Premio Nadal en España, pese a la censura que le impuso el régimen franquista, a fines de esa década.

El escritor Carlos Droguett (Santiago, 1912 – Berna, 1996) es uno de los escritores chilenos más relevantes y menos difundidos dentro de nuestras fronteras. De su escritura se ha dicho que es inclasificable y vertiginosa, profunda y compleja, pero sobre todo comprometida con la justicia, la marginalidad y la pobreza.

El hombre que había olvidado (Zuramérica, 2021), es el rescate de un volumen que no se encontraba disponible desde hace bastante tiempo en librerías, una novela de corte policial, donde además en sus páginas uno se encuentra con varias reflexiones acerca de la escritura y de la literatura misma.

Ramón Díaz Eterovic, uno de los destacados escritores nacionales de novela policial ha dicho: “Ignoro si Carlos Droguett era lector de narrativa policial o si estaba pensando en ella al decir que ‘un muerto es siempre un pretexto para tantas cosas’. Probablemente no fue su intención, pero a partir de esa cita se puede desarrollar un par de ideas. La primera, y cómo ya se dijo al comienzo de este texto, es que se trata de una buena síntesis de las intenciones y potencialidades de la narrativa criminal.”

Es decir, es un punto de partida desde donde se pueden seguir una variedad de caminos y de temáticas, donde los protagonistas y sus acciones pueden estar circunscritos a distintas esferas sociales, políticas y económicas. Se puede abordar la condición humana, en sus múltiples variaciones, desde distintos lugares con la excusa de resolver una muerte inesperada o una desaparición.

Un libro acerca de la vida

En Latinoamérica la narrativa criminal asumió características propias, con ambientes que denotaban y traslucían la pertenencia al continente hispanohablante. Algunas de las características nombradas por Eterovic para este tipo de escritura son: falta de credibilidad en la policía y la justicia, que en general son corruptos a nivel sudamericano.

Asimismo, la resolución de los casos no siempre es llevada adelante por detectives privados, sino que en variadas ocasiones nos encontramos otro tipo de personajes que asumen las labores investigativas asociados en general, a cierta marginalidad y códigos éticos propios.

Por último, se observa una mirada crítica de la historia de Chile, y uso en muchos casos de la parodia y de la ironía, valiéndose de finales argumentales en los que muchas veces se descubre la verdad, pero no necesariamente se hace justicia o se castiga a los culpables.

En El hombre que había olvidado, Carlos Droguett comienza su narración como un policial clásico. Un grupo de cinco o seis niños son degollados y sus cuerpos son arrojados en los márgenes de la ciudad.

Así, el trabajo de la policía es absolutamente ineficiente para descubrir al asesino o los culpables de tan macabro acontecimiento, situación que va a gatillar y facilitar la intervención de Mauricio, un escritor y periodista cultural, el cual tiene por misión investigar los crímenes para escribir textos atractivos y cautivantes que mantengan el interés de los lectores del diario para el que trabaja.

Un relato que va envolviendo al lector, pues no es solamente una historia de crímenes, sino que es, además, un reflejo de una sociedad donde los más débiles y desposeídos son siempre los que deben cargar con el sufrimiento, el dolor y el abandono.

El mismo periodista que está investigando estos acontecimientos parece atormentarse por lo que está sucediendo, pues no encuentra las posibles respuestas ni los caminos que lo lleven a una solución.

En consecuencia, Carlos Droguett nos presenta una novela con características policiales sin serlo del todo completamente, que nos permite iluminar los aspectos más oscuros de la vida humana, donde la sociedad es parte de la injusticia, el dolor y los problemas que se van repitiendo a lo largo de los años y se transforman en una marca registrada de la humanidad.

Sin embargo, El hombre que había olvidado no es solamente una novela con algunos de los elementos del relato policial, sino que es además un libro acerca de la vida, la escritura y la literatura.

(Tomado de Cine y Literatura)

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