El Estado sionista acepta una tregua para liberar rehenes, luego del fracaso de mes y medio de bombardeo genocida

por Norberto Malaj

Las autoridades sionistas y Hamas acordaron el miércoles un cese de fuego de cuatro días que recién entraría a regir el viernes. El cese del fuego permitiría un primer ingreso de 100 camiones de ayuda humanitaria a Gaza y un intercambio de rehenes de Hamas por presos palestinos en las cárceles sionistas, a razón de “tres palestinos por cada israelí liberado”. En todos los casos se trataría de menores de edad y mujeres. Además, “se suspenderán las incursiones aéreas israelíes sobre el sur de Gaza, y la actividad aérea sobre el norte de Gaza se restringirá a seis horas al día. Según un comunicado de Hamas, Israel acordó no arrestar a nadie en Gaza mientras dure la tregua” (The Guardian, 23/11). 

Israel volvió sobre sus pasos ya que el acuerdo “es similar al rechazado la semana pasada” (Haaretz, 22/11). Según The Guardian fue “la creciente presión de Estados Unidos y de las familias de los rehenes israelíes” lo que determinó lo finalmente acordado por el gabinete israelí en las primeras horas del miércoles (que) era muy similar en líneas generales a lo que estaba sobre la mesa hace un mes” (23/11).

Según Al Jazeera “los medios israelíes informaron de acalorados intercambios entre ministros del gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu” (22/11). Haaretz informó que los ministros-colonos de ultraderecha Ben-Gvir y Smotrich se oponen al acuerdo de rehenes; aun así el gabinete de guerra sionista habría dado el brazo a torcer en “la comprensión de que el clamor de las familias de los rehenes está despertando un amplio apoyo público” (Haaretz, ídem), en tanto el gabinete de guerra sionista hablaba de “pena de muerte para los detenidos de Hamas” (Al Jazeera, ídem). 

Simultáneamente a las tratativas por los rehenes, periodistas de este medio descubrieron “palestinos enterrados en una fosa común a medida que se acerca la tregua” (Edna Mohamed, Farah Najjar yJoseph Stepansky). El régimen sionista está cebado: “En las últimas semanas, ministros, miembros de la Knesset y generales retirados han pedido el traslado de los residentes de la Franja de Gaza al extranjero, para utilizar bombas nucleares contra la Franja y no dejarse disuadir por el estallido de epidemias” (Haaretz, 22/11).

“Está previsto que el canje se produzca por ´pulsos´ diseñados para incentivar a Israel a mantener el alto el fuego. En el pasado, por caso durante la guerra de Gaza de 2014, hubo dificultades para mantener los altos el fuego incluso cuando ya estaban acordados” (ídem). El ejército sionista “planea operar sobre el terreno en la Franja sur más adelante en la guerra, (lo que) será una batalla en lo que probablemente sea el área más densamente poblada del mundo” (ídem). 

La guerra en el norte de la Franja se desató mientras la población de la ciudad de Gaza era desplazada al sur. Ahora la población no puede ser desplazada más, acorralada entre las fronteras sur de Israel y el paso de Rafah con Egipto. Israel prepara una ofensiva que puede multiplicar varias veces las 15 mil víctimas mortales actuales. “Según la ONU, alrededor de 1,7 millones de personas, casi tres cuartas partes de la población de Gaza, han sido desplazadas y 900.000 se han amontonado en refugios gestionados por la ONU” (Haaretz, 23/11). Avi Dichter, integrante del gabinete de seguridad israelí y ministro de Agricultura respondió a una pregunta sobre si las imágenes de los residentes del norte de la Franja de Gaza evacuando hacia el sur eran comparables a las de la Nakba de 1948: “Ahora -dijo- estamos desplegando la Nakba en Gaza” (ídem).

La ilusión de que la tregua pueda extenderse en el tiempo, “probablemente no sea realista», dijo una fuente que ha estado en contacto regular con Doha. «Todos los demás con los que hablamos creen que después de esta pausa la situación empeorará mucho” dicen los corresponsales de The Guardian (23/11).

(Fuente: Política Obrera)

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