El «Chem Ka Rakiduam» de la CAM: un libro temido por la oligarquía.

por Quirino Lemáchez

Con consternación hemos sabido la noticia de la prohibición de la prohibición del libro Chem Ka Rakiduam de la Coordinadora Arauco Malleco, por parte de la administración de la Universidad de Concepción. Tal información fue emitida con posterioridad al anuncio de este evento en la página derechista Ex-ante. Al parecer, la misma universidad se habría encargado de propagar la noticia defendiéndose posibles acusaciones, cuyo blanco sería el rector y sus aliados. La campaña mediática no se hizo esperar. El Dínamo afirma que el texto: “entrega detalles sobre las tácticas de guerrillera aplicadas en los ataques de la organización radical”. CNN Chile destaca: “Se tomó conocimiento de que una de las personas que participaría en la presentación se encuentra actualmente sujeta a la medida cautelar de arresto domiciliario total…” Ex-ante afirma: “la U. de Concepción suspendió la presentación del libro donde la CAM describe sus tácticas guerrilleras”. Hubo reclamos de los UDI, Sergio Bobadilla, el mismo de la fantasía de hacer una parada militar en el Wallmapu y Juan Manuel Fuenzalida el diplomado en derecho inmobiliario. Ex-Ante ha continuado echando leña al fuego, afirmando que existe una “arremetida de la CAM” contra la Universidad de Concepción “tras la suspensión de la presentación del libro con tácticas guerrilleras”; en circunstancias que la CAM solo ha utilizado su derecho a responder ante la censura a su presentación. Además, lo que hace es rebatir los dudosos argumentos de rectoría. Para el rector, la presentación fue suspendida porque una de las personas participantes se encuentra “actualmente sujeta a la medida cautelar de arresto domiciliario total”, pero la CAM ha afirmado que este argumento es “técnicamente falso”. 

No debe extrañarnos, en tales situaciones siempre se puede esperar esto de esta institución educacional siempre temerosa y pacata. El currículum UDEC nunca fue de los mejores, en su historia cuenta haber sido la universidad más norteamericanizada de Chile, un funcionario de una universidad norteamericana tenía oficina al lado del rector. Hoy no es tan diferente, la realidad es que es una sola universidad con dos alas políticas, no hay diversidad, porque no hay política; es un instituto de instrucción profesional. Y el apoliticismo no es en vano, no se quiere estudiantes politizados, prefieren estudiantes dopados y eso también vale para un plantel académico dopado, alcoholizado, sobreexplotado y temeroso. Esta universidad patológica se opuso a la presentación de un libro; parafraseando a Heinrich Heine, primero prohíbe un libro, luego los quemaran. La vergüenza cayó sobre ese ex-plantel de enseñanza superior, su espíritu originario murió y el cadáver fue sepultado prohibiendo la presentación de un Chem Ka Rakiduam.

Entonces, ¿Qué es Chem Ka Rakiduam? Abramos sus páginas. Es: “un libro sobre el pensamiento político e ideológico para la liberación nacional mapuche”. Queda claro, no es un arma, no es un manual guerrillero, no es un panfleto terrorista. Es un libro de reflexión que da cuenta de las razones de su proyecto autonómico: “no más sometimiento a la mediación de los partidos políticos y de otras instituciones del Estado chileno”. Declarándose que los partidos políticos son una herramienta de opresión. ¿Quién podría negar a nadie el derecho a reconocer y denunciar que vive en un estado de opresión? Bien, la Universidad de Concepción lo hace. Para el logro de aquella autonomía, para liberarse del estado de opresión denunciado, se valdrán de un proyecto de “descolonización ideológica”. A lo que viene la pregunta, ¿No es nuestra misma sociedad la que requiere de esa descolonización ideológica, también? Hemos sido un pueblo neocolonializado, desde luego que lo necesitamos para encontrar de nuevo nuestra identidad. Digo, entonces, que si hay algo en este libro que molesta es que devuelve nuestra imagen en el rostro del Otro.

Chem Ka Rakiduam es la palabra del Otro oprimido que puede alertarnos sobre nuestra propia situación, la opresión y la necesidad urgente de buscar nuestra libertad. Y la CAM recuerda que hay tres factores para lograrlo, 1) independencia organizativa y política, 2) autoafirmación de nuestra identidad, 3) autonomía de pensamiento. Respecto a estos tres puntos Clotario Blest no habría estado en desacuerdo, cualquier luchador social latinoamericano los ha tenido en mente, de una u otra manera. Y queda claro que hasta acá no hemos leído ni de balas, ni de tráfico de drogas. Agregan, “hemos levantado la idea y la práctica política de reconstruir nuestro mundo confrontando la situación de dominación”.

Se ha aclarando el cuadro, hay una idea y una práctica emancipatoria que así expuesta puede servir de derrotero para la rebeldía de otros. Y los yanaconas de siempre al leer estas simples y relampagueantes frases deben haber sentido que se abría un abismo a sus pies, terror y temblor en la universidad. En estas frases está todo lo que no se quiere oir, no quieren que se lea un libro que habla eficazmente sobre las razones para ir en pos de la liberación de los pueblos oprimidos y que esas ideas tengan un respaldo con la acción. No es un libro terrorista, es un libro que les da un terror que surge de la mala conciencia. La Universidad de Concepción es una institución neocolonial, sus objetivos son comerciales, educa en una vida centrada en el ascenso social y el dinero; mientras, oprime a sus trabajadores, los suicidios han sido públicos; oprime a sus profesores con trabajos precarios y stress, oprime a los estudiantes, porque cobra montos que empobrecen a las familias. La universidad y este régimen mononacional, no pueden admitir semejante contradiscurso, porque va contra en contra del orden impuesto por una organización política nacional en decadencia.   


Respecto de la violencia, no hay ningún llamado a la violencia, lo que hay son testimonios de acciones que son públicamente conocidas. Hechos que la CAM tiene derecho a publicar, pues están en el ejercicio de su libertad de expresión, consagrada en el artículo 19 de los Derechos Humanos en 1948.     

Santiago de Chile. Primavera.  
En cualquier año.

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