Colombia: ¡¡Viva el levantamiento popular!! ¡Abajo el gobierno de Duque! ¡Por un gobierno obrero y popular!

de La Causa Obrera

La gota que colmó el vaso fue la presentación por parte del gobierno de una reforma tributaria con el argumento de aumentar la recaudación del Estado para afrontar los gastos de la atención social de la pandemia. Pero mientras reformas tributarias anteriores redujeron los impuestos a los grandes empresarios, esta reforma (con impuesto a los salarios llamado “impuesto a las ganancias” o a la renta, y aumento del IVA, que en Colombia es del 19% actualmente) golpea sobre los sectores pobres de la población, la clase trabajadora y afecta también a franjas de la clase media. Como consecuencia el paro del 28 de abril convocado por las tres centrales sindicales de Colombia (CGT, CUT, CTC), la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (Fecode), organizaciones indígenas de campesinos, camioneros y taxistas, y otras organizaciones: estudiantiles, sociales, etc.

Fue tan amplia la población afectada por la reforma tributaria que el llamado al paro tuvo un apoyo masivo, con grandes movilizaciones en las principales ciudades Bogotá, Cali, Medellín y Bucaramanga, con duros enfrentamientos de gran cantidad de jóvenes contra la violenta represión policial de la (Esmad-Escuadrones antidisturbios). En las calles se vieron combates similares a los de Chile entre las primeras líneas y la Esmad. La policía además de gases y balas de goma, utilizó balas de plomo, y decenas de detenciones sin destino conocido, para tratar de quebrar la resistencia juvenil. Hasta el momento se cree que hay alrededor de 50 muertos y centenares de heridos. Pero terminada la jornada, el paro “no paró” y se transformó en indefinido, continuando los días subsiguientes siendo bastante masivas la movilizaciones y concentraciones y con la misma intensidad en los enfrentamientos. Es que la reforma tributaria vino a golpear a vastos sectores del pueblo trabajador que ya sufre la pobreza (42,5 % de la población), la desocupación (con un promedio de 17% pero que es mayor en algunas ciudades y departamentos), y gran parte sobrevive con un trabajo precario o informal. Agravada esta situación en el marco de la pandemia, en la cual el gobierno apenas ha vacunado hasta el 2 de mayo a un 6,9% de la población con una dosis y 3,5% con dos, dejando hasta ahora más de 76 mil muertos (para una población total de poco más de 50 millones).  

A pesar de que Duque desplegó en las calles a las FFAA y que el expresidente Uribe llamaba a los militares a meter bala a los “vándalos”, el paro de un día se transformó en levantamiento popular y en paro indefinido, garantizado por los cortes de los principales accesos y avenidas. Cali, tercera ciudad en cantidad de población, capital del valle del Cauca, uno de los departamentos más pobres, se transformó en el centro de la rebelión, pero con un eco bastante masivo en el resto de las principales ciudades. La rebelión popular obligó al gobierno de Iván Duque a anunciar el domingo que retiraría la reforma tributaria, pero con un discurso ambiguo diciendo que una reforma hace falta, que buscaría reformularla en un marco de consenso con la “oposición” política burguesa encabezada por Gustavo Petro. Este anuncio de ninguna manera conformó a los manifestantes mientras que la represión policial, asesinatos y violaciones aumentaban la indignación.

Desbordada por las bases, con centenares de miembros de la “guardia indígena” movilizándose de las zonas rurales a las ciudades, el “comando nacional del paro” convocó a un nuevo paro general para el 5 de mayo.

Francisco Maltés, el presidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), declaró: “La gente en la calle exige mucho más que el retiro de la tributaria”. Entre otras cosas inmediatas, está el retiro de la ley 010 de reforma sanitaria, que se está tratando en el Congreso y pretende la privatización de la salud en el medio de la pandemia. Sin embargo, el movimiento parece apuntar a la caída del gobierno de Iván Duque continuador del uribismo, punta de lanza del imperialismo yanki en América Latina.

El paro del 5 de mayo está destinado a retomar el control del movimiento de masas y canalizarlo a un dialogo constructivo con el gobierno, es decir a frenar y contener el alzamiento popular para que no se transforme en revolución, aunque eso le cueste al gobierno retroceder en sus objetivos ajustadores contra el pueblo. Pero no es solo la burocracia sindical y los partidos burgueses opositores que quieren aplacar al movimiento que ya ido mucho más lejos de lo querido por su dirección burocrática. También las Farc (partido Comunes), que pactaron con el régimen burgués, transformarse de reformismo armado en reformismo desarmado, están llamando a ir al dialogo a cosechar los resultados del levantamiento, es decir, poniendo el objetivo en frenar la ofensiva ajustadora del gobierno, pero salvándole la cabeza a Duque, tal cual hicieron los reformistas chilenos, para salvarle el pellejo al gobierno de Piñera.

Hoy cuando escribimos esta nota será un día clave, para ver cuál es desarrollo y la dinámica del movimiento. Si todo el resultado del levantamiento popular será el retiro de la reforma tributaria y del proyecto de ley de privatización de la salud, eso significa que el gobierno no logró imponer sus objetivos, pero que la situación de los trabajadores y el pueblo pobre seguirá siendo vivir en la misma miseria y explotación como hasta ahora. Los trabajadores y el pueblo pobre han pagado un alto precio en muertos, heridos y en los hasta ahora desaparecidos, para quedarse con las manos vacías.

Si “El pueblo en la calle quiere mucho más que el retiro de la tributaria”, entonces no puede parar hasta la caída del gobierno de Duque. Pero debe organizar otra dirección para ese objetivo, que surja de los delegados elegidos en asambleas de fábricas y establecimientos laborales, colegios y en las barriadas combativas, entre los jóvenes que ponen el pecho en el combate contra las fuerzas represivas.

Para tirar abajo al gobierno de Duque hay que derrotar a las FFAA, para lo cual las piedras y los escudos de chapa no alcanzan. Los trabajadores y el pueblo deberán organizar sus autodefensas armadas.

El poder vacante a la caída del gobierno de Duque no puede ser ocupado por ningún otro partido burgués u organismo burocrático y reformista. Será el mismo congreso de delegados de los trabajadores, los jóvenes, del movimiento indígena, de donde surgirá un gobierno obrero y popular, que ponga fin a la explotación, rompa la subordinación del país al imperialismo, y expropie las principales palancas de la producción industrial y agraria, tome bajo su control la banca, y con esas herramientas en sus manos planifique la economía, la salud y la educación en beneficio de las mayorías populares y no como ahora que todo el trabajo, el esfuerzo y la sangre de los explotados y oprimidos va a llenar los bolsillos de unos pocos grandes capitalistas.

Por la huelga general hasta la caída del gobierno de Duque

Organizar la dirección de la lucha en base a delegados elegidos en asambleas de base

Organizar la autodefensa armada

¡Por un gobierno obrero y popular que expropie a la burguesía y rompa con el imperialismo!   

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