por El Porteño
Una nueva tragedia golpea a la clase trabajadora chilena: seis mineros subcontratados han perdido la vida en faenas vinculadas a la División El Teniente de Codelco. Los trabajadores y sindicatos acusan directamente a Máximo Pacheco Matte, presidente del Directorio de la estatal, como responsable político y operativo de esta catástrofe, al haber profundizado un modelo de subcontratación que ha precarizado la vida y trabajo en el corazón de la minería nacional.
La muerte de estos trabajadores no puede entenderse como un accidente aislado. Constituye la expresión extrema de un sistema laboral que externaliza funciones críticas, fragmenta las responsabilidades y expone deliberadamente a los trabajadores a condiciones inseguras, sin garantías plenas de salud, derechos colectivos ni protección. Una vez más, la lógica del lucro, la eficiencia mal entendida y la gobernanza empresarial se imponen sobre los principios del trabajo digno.
Subcontratación: el modelo letal de Codelco
La responsabilidad estructural es clara. Desde que Máximo Pacheco asumió la presidencia del Directorio de Codelco, ha impulsado con fuerza una política de tercerización que, según denuncian trabajadores de la propia empresa, ha debilitado los sistemas de fiscalización y protección. En palabras de un trabajador que pidió reserva de identidad: “los subcontratistas en El Teniente están más expuestos, sin contratos estables, sin protección médica ni garantías que tienen los trabajadores de planta. Son vidas sacrificables para la lógica del negocio”.
La Organización Internacional del Trabajo ha sido enfática en condenar estas prácticas. Según su Recomendación N.º 198, los Estados deben garantizar que los trabajadores subcontratados no sufran condiciones inferiores. No obstante, en Chile, esta diferencia es brutal, especialmente en sectores de alto riesgo como la minería. Las cifras de accidentes laborales entre contratistas son significativamente más altas, y su acceso a derechos sindicales, más limitado.
El “zar del litio” y los conflictos de interés
Pero la indignación no se limita a la inseguridad laboral. También se ha cuestionado con fuerza el actuar político y ético de Pacheco en el manejo del patrimonio estratégico del país. Recientemente, autorizó una operación por 244 millones de dólares —con fondos públicos— para adquirir una empresa de litio sin operaciones ni activos verificables, propiedad de su amigo Martín Borda. La falta de transparencia, el evidente conflicto de interés y la compra a precio inflado han levantado voces incluso en el Congreso, que califican la operación de “fraudulenta y antinacional”.
En paralelo, comunidades originarias han acusado a Codelco de vulnerar su derecho a consulta previa en el Salar de Atacama, donde opera el polémico acuerdo entre SQM y Codelco. Pese a las promesas de soberanía y desarrollo sustentable, lo cierto es que este convenio —negociado entre cuatro paredes con Ponce Lerou— fortalece la posición del gran capital privado en un sector estratégico para el país.
Poder absoluto y debilitamiento del rol estatal
Trabajadores de la propia estatal acusan que Pacheco ha concentrado de facto tanto la presidencia del directorio como el rol ejecutivo de Codelco, desdibujando límites institucionales y neutralizando cualquier contrapeso interno. “Nunca en 50 años habíamos visto un presidente del Directorio actuando como ejecutivo. Hoy Pacheco no informa ni al directorio ni al Presidente Boric”, acusan. De hecho, lo sindican como el verdadero Ministro de Minería, desplazando a las autoridades formales y subordinando a figuras como Aurora Williams.
Además, se le atribuye haber manipulado la dirección sindical, instalando en la FTC a dirigentes leales al aparato y a su línea de control, debilitando toda forma de autonomía obrera. Según las denuncias, Pacheco impulsó la remoción de la exministra Marcela Hernando y colocó al interior de Codelco figuras funcionales a su estrategia de despolitización de la organización laboral.
Un rostro del empresariado en el Estado
Este no es el primer episodio que compromete a Pacheco con los intereses empresariales. Como Ministro de Energía bajo el segundo gobierno de Bachelet, fue el impulsor del fallido proyecto de Medidores Inteligentes y de la polémica retarificación eléctrica, cuyos efectos están hoy golpeando los bolsillos de millones de chilenos. “Es el arquitecto del tarifazo que Piñera no aplicó por el Estallido”, denuncian trabajadores, recordando que su trayectoria siempre ha estado del lado del gran empresariado, ya sea en Codelco, como en el directorio de grandes firmas como VTR y BHP.
Exigencia de renuncia y llamado a movilización
En este contexto, diversos sindicatos, organizaciones sociales y agrupaciones de trabajadores están exigiendo la renuncia inmediata de Máximo Pacheco Matte, señalándolo como artífice de una política que ha atentado contra la vida, la soberanía económica y la integridad del rol estatal en la minería. “El pueblo trabajador no debe olvidar quién es Pacheco: un operador de los grandes intereses privados en el Estado, enemigo del pueblo y del cobre chileno. Debe irse ya”, concluyen los trabajadores.
La tragedia de El Teniente no es solo una herida abierta: es una alarma que exige organización, justicia y control obrero sobre los recursos estratégicos de la nación. En su memoria, y en defensa del pueblo trabajador, la lucha debe continuar.
