A emancipar a la mujer y liberar a la clase trabjadora: Por un 8 de marzo feminista, clasista y combativo

La conmemoración del 8 de marzo se remonta a las sucesivas luchas de mujeres obreras y a las huelgas llevadas a cabo a comienzos del siglo pasado para mejorar sus precarias condiciones laborales. En ese contexto, la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en 1910 instaura el 8 de marzo como día de la mujer en medio del auge de las luchas de las mujeres trabajadoras por sus derechos y frente al crecimiento de un feminismo liberal y burgués que impulsaba una lucha por igualdad entre los géneros sin cuestionar al capitalismo como sistema de explotación de clases. Recién en 1972, la ONU, organismo imperialista, reconoció el 8 de marzo como día internacional de la mujer, negando el contenido de las luchas que dieron origen a esta fecha.

Como Asociación Intersindical de Trabajadores y Trabajadoras Clasistas reconocemos que el capitalismo en su alianza criminal con el patriarcado ha sometido a la mujer trabajadora a una condición de doble explotación, dada por el trabajo asalariado y el trabajo doméstico, asimismo la dominación de género basada en la propiedad privada deriva en una serie de opresiones de tipo social, político, cultural, sexual y psicológico.

Abrazamos el feminismo de clase en la lucha contra el capitalismo y el patriarcado, entendiendo la necesidad de organizar a las mujeres trabajadoras para liberarse de sus cadenas y junto con ello, luchar codo a codo con los hombres de su clase para barrer con el capitalismo y construir una nueva sociedad libre de toda opresión y explotación. Y esa tarea no es sólo para el mañana, comienza hoy, con el desarrollo de prácticas encaminadas a acabar el machismo y a construir nuevas formas organizativas que se orienten hacia la socialización del trabajo doméstico y con ello quitar el peso de la reproducción de mano de obra de los hombros de la mujer.

Desde la lucha sindical, las tareas son muchas. Debemos alcanzar las demandas inmediatas de la mujer trabajadora, comenzando por el derecho a un contrato de trabajo para acabar con la precariedad e informalidad laboral. A su vez, protección a la maternidad y sala cuna de carácter universal para todas las mujeres trabajadoras. Acabar con la brecha salarial y con la discriminación en protección social, como pensiones y salud. También exigir el pago de locomoción y colación en todo establecimiento laboral y el desarrollo de políticas reales contra el acoso laboral y sexual, en el trabajo y en los sindicatos. Por último, luchar por un aborto libre, seguro y gratuito, pues son las mujeres pobres las que mueren realizando abortos clandestinos.

El levantamiento de sindicatos en sectores feminizados es crucial, al igual que la formación de dirigencias femeninas. No basta el cuoteo burgués para la paridad de género, las y los trabajadores debemos forjar condiciones reales para que se generen dirigencias formadas en la práctica y en la teoría. Asimismo, es urgente desarrollar líneas de trabajo antipatriarcal en el seno del movimiento sindical que se encuentra retrasado en temáticas de los derechos de la mujer trabajadora.

Por último, hacemos el llamado a no dejarse encandilar con la ideología de la patronal, que nos embaucó con la farsa constituyente y que, de manera intencional busca que el género divida a la clase para boicotear nuestra liberación. Avanzamos con Teresa Flores en la memoria, y con todas las luchadoras sindicales que han dado su vida por transformar su realidad, han confiado en la fuerza del pueblo y le han servido de todo corazón. Que han impulsado el florecimiento de mujeres conscientes, combativas y constructoras de un futuro libre de toda opresión y explotación, basado en la solidaridad de clase, la lucha y el profundo amor a su clase.

¡Contra el capitalismo patriarcal, mujer trabajadora a luchar!

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