Entrevista a Víctor Maluk: “Palestina es hoy el espejo de la barbarie imperialista”

A 78 años de la Nakba —la catástrofe que marcó el inicio del desplazamiento masivo del pueblo palestino mediante la colonización anglosionista de su territorio— diversas organizaciones han convocado a una jornada de solidaridad este sábado 16 de mayo a las 16:00 horas frente al Reloj de Flores de Viña del Mar. La convocatoria denuncia el genocidio en curso, el robo de tierras, los campos de concentración y la resistencia persistente del pueblo palestino. En ese marco, proponemos esta entrevista a Víctor Maluk, histórico referente de la solidaridad con Palestina en la región, abordando la relación entre la causa palestina y las luchas populares en Chile y el mundo, así como el debate político estratégico abierto en torno a la llamada “solución de dos Estados”. 

EP: A 78 años de la Nakba y en medio de una ofensiva genocida que ha estremecido al mundo, ¿cómo caracterizaría usted el actual momento de la lucha palestina y qué continuidad histórica observa entre la colonización iniciada en 1948 y la situación presente en Gaza y Cisjordania?

VM: El proceso de colonización de Palestina que se inició a principios del siglo XX con el patrocinio del Imperio Británico, que tras conseguir el protectorado sobre Palestina de la Sociedad de las Naciones en 1922 impulsó la emigración de judíos de Europa a ese territorio y el vergonzoso proyecto de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1947 de partición entre dos estados, uno “judío” y otro palestino, el sionismo internacional y sus hordas terroristas decretaron la “Independencia” del Estado de Israel el 15 de Mayo de 1948, lo que dio origen a la Nakba, la catástrofe, con el desplazamiento interno y hacia los países árabes fronterizos de más de 700.000 palestinos que quedaron en condición de refugiados. Eso sin contar las aldeas destruidas y las matanzas que están debidamente documentadas.

Desde entonces, y con cada vez más determinación, los gobiernos sionistas, cada vez más extremos, han impulsado su proyecto del “Gran Israel”, desde el Eufrates al Nilo. En 1967 ocupan el resto de Palestina y comienzan su campaña del reemplazar a sus legítimos habitantes por colonos venidos del resto del mundo los que se han convertido en la punta de lanza de este proyecto supremacista, expansionista y racista.

El pueblo palestino, por su parte, que en un principio acogió esta inmigración con su tradicional hospitalidad, pronto percibió el plan de ocupación patrocinado por los británicos. Es así como entre 1936 y 1939, se desató una revuelta que fue abortada por el Imperio.

Con el ascenso de el imperialismo norteamericano como la primera potencia capitalista occidental y el control del sionismo sobre el capital financiero, los medios de comunicación y el cine, este proceso colonial se agudizó.

Ante esta amenaza existencial, el pueblo palestino comenzó a construir organizaciones político-militares, algunas poli clasistas como Al Fatah, dirigida por Yasser Arafat, otras decididamente clasistas como el Frente Popular para la Liberación de Palestina y su escisión, el FDPLP y otros que eran patrocinadas por diferentes gobiernos árabes. Estas operaban desde países fronterizos con Palestina Ocupada. Es así como surgió la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) compuesta además por diferentes organizaciones sociales y representantes de la diáspora. Su carta nacional estipulaba que el objetivo de la lucha era construir en Palestina un estado laico, democrático y no discriminador, utilizando para ello todos los medios, preferentemente la lucha armada. La organización adquirió tal relevancia que en 1974 fue declarada como única y legítima representante de su pueblo.

Así llegamos a 1982 fecha en que el estado sionista invade El Líbano, país en el que fueron acogidos los militantes palestinos tras su expulsión de Jordania, llegando a Beirut, la capital del país, y cercándolos, forzando la rendición de Al Fatah y su posterior exilio en Túnez.

El ejército sionista se retira hasta Palestina ocupada conservando para si algunos territorios del sur del Líbano. La inoperancia del ejército libanés y el apoyo de la derecha libanesa al ente sionista, dan origen a Hizb-Allah, movimiento social, político y militar cuyos objetivos son los de liberar las zonas ocupadas en el sur y defender la soberanía del país.

Ante los intentos negociadores de la cúpula de la OLP y el aumento del proceso de ocupación se produce en el interior de Palestina una rebelión popular conocida como Intifada, que por varios años enfrenta al ente sionista con alto contenido comunitario y rebelde. Este proceso sorprende a las cúpulas políticas, pero poco a poco van copándolo e imponiéndole la negociación. Es en este contexto que surge Hamas, organización política y militar que asume, junto a otras más debilitadas, la resistencia.

Así llegamos a 1993 donde se firma los fatídicos acuerdos de Oslo firmados por Yaser Arafat e Itzak Rabin, por los cuales la OLP traiciona la carta nacional y reconoce al ente sionista a cambio de un engendro que se llama Autoridad Nacional Palestina (ANP) sin mayores atribuciones que las de mantener el orden en el pequeño territorio a su cargo y con la promesa de que en un plazo de cinco años se procedería al establecimiento de un estado palestino.

Lo que siguió a este abandono de la lucha fue un amplio repudio del pueblo palestino reflejado en las elecciones parlamentarias de 2005 que ganó por amplio margen Hamas y que condujo al golpe de estado con participación del ejército ocupante y a la posterior guerra civil que significó el dominio de Hamas en la franja de Gaza y de la ANP en la ribera occidental (Cisjordania). La respuesta israelí fue el bloqueo total de la Franja que persiste, agudizado, hasta el día de hoy.

Desde ese entonces, y más allá de algunos movimientos diplomáticos sin mayor trascendencia, Palestina desapareció de las noticias, lo que permitió avanzar programadamente en el proceso de colonización. Es en ese contexto que se realiza la operación Inundación de Al Aqsa el 7 de octubre de 2023, que volvió a poner a Palestina en el radar y a mostrar la verdadera dimensión del genocidio que por más de un siglo viene avanzando.

EP: La convocatoria a esta actividad en Viña del Mar vincula la resistencia palestina con la lucha de los pueblos de Asia Occidental. Desde su perspectiva, ¿qué relación existe entre la causa palestina y las luchas populares y antiimperialistas que se desarrollan hoy en Chile y el mundo?

VM;: En efecto, la lucha del pueblo palestino se inscribe en la lucha global contra el anglosionismo, término que nos parece adecuado para denominar a este proyecto de dominación mundial.

En Asia Occidental hoy se está librando una lucha de cuyo desenlace dependen cambios geopolíticos de magnitud insospechada y de enormes consecuencias para el futuro de la economía capitalista y del Occidente hegemónico. A ese respecto, el objetivo de la manifestación es conmemorar la nakba, denunciar el genocidio y solidarizar con la lucha del pueblo palestino, pero también expresar nuestro apoyo a la lucha antimperialista y por la autodeterminación que lleva a cabo el eje de la resistencia conducido por la República Islámica de Irán, único estado de la región que pone hoy en el primer lugar de la agenda la liberación de Palestina y la expulsión de las fuerzas extranjeras que pretenden someter a la región. Por eso, es necesario destacar la lucha del pueblo libanés, de las milicias populares de Irak y del Ansar Allah del Yemen, y el esperado inicio de la resistencia en la República Arabe Siria hoy en manos de los yihadistas de Al Qaeda e Isis. Con un altísimo costo en vidas humanas e infraestructura mantienen en alto la lucha por la liberación de los pueblos.

Esto debe servir de ejemplo para los pueblos de todo el mundo por derrotar a este poder maligno y conquistar su verdadera soberanía. En nuestro país, cuyo gobierno ha demostrado su lealtad con el eje anglosionista, es de especial importancia hacer claridad en los enormes riesgos que hoy corre nuestro pueblo tanto en su integridad territorial como en la libertad para escoger su propio modelo de desarrollo que incluye la disposición de sus enormes recursos naturales y la libertad para establecer alianzas en función de los intereses nacionales.

EP: En distintos países han emergido movilizaciones obreras, estudiantiles y populares contra el genocidio en Palestina, incluso enfrentando represión estatal. ¿Cree usted que la solidaridad con Palestina ha comenzado a adquirir un contenido de clase más definido, vinculándose al rechazo global al imperialismo y al orden capitalista contemporáneo?

VM: La lucha que hoy se desarrolla en la región, en especial la de liberación palestina, han despertado un movimiento de solidaridad especialmente en el Occidente cómplice, donde estudiantes y trabajadores empiezan a adquirir conciencia de que las élites y sus afanes belicistas están contribuyendo a la pauperización de capas cada vez más amplias de la población y de que el capitalismo sólo ofrece guerras y empobrecimiento. Algo similar está ocurriendo en las monarquías árabes aliadas al anglosionismo y, en general en las masas árabes.

América Latina es el patio trasero del imperio en decadencia y sobre nosotros se aplicará la máxima presión para seguirlo manteniendo con vida. Somos su balón de oxígeno, de allí la importancia de que nuestros pueblos enfrenten esta amenaza con decisión.

EP: Una parte importante de la dirección palestina, particularmente la Autoridad Nacional Palestina, continúa defendiendo la política de los “dos Estados”. ¿Considera usted que esa perspectiva mantiene hoy alguna viabilidad real bajo las actuales condiciones de ocupación y expansión colonial israelí, o estima que ha terminado transformándose en un mecanismo de administración de la derrota palestina?

VM: La política de los dos estados nació muerta, pero ha permitido a una burguesía palestina profitar de una posición subordinada que le ha permitido, con apoyo externo, intentar neoliberalizar los territorios que administra, mientras avanza el proceso de despojo y ocupación. De este modo, la resistencia enfrenta no sólo al ocupante, sino también a sus ilegítimos servidores.

EP: Finalmente, ¿qué importancia tiene para usted que en ciudades como Valparaíso y Viña del Mar se mantengan espacios permanentes de solidaridad activa con Palestina? ¿Qué mensaje le daría a los trabajadores, jóvenes y organizaciones populares que asistirán este sábado al acto frente al Reloj de Flores?

VM: Es muy importante la presencia masiva en esta manifestación, en primer lugar, porque Palestina ha desparecido de los medios corporativos mientras se sigue perpetrando el genocidio. Pero también porque a través de ella estamos haciendo conciencia de que esta lucha es también por nosotros y por el futuro. Como lo expresa Rodrigo Karmy, hoy estamos en un proceso de palestinización del mundo que se expresa de diferentes maneras: por el despojo de nuestras riquezas, por el avance de zonas de sacrificio, por el intento de hacer desparecer las luchas de los pueblos originarios, en suma, se trata de ahogar todo intento de resistencia a la deshumanziación.