por Mauricio Becerra
La intervención militar sobre Venezuela de parte de Estados Unidos fue pavimentada por una gran campaña desplegada en medios y redes sociales durante años para deslegitimar la administración de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Si hace algunos años se les llamaba el ‘régimen chavista’, desde el 2018 se tornó una ‘dictadura’ y, en los últimos años, apareció en el relato un cartel de narcotráfico propio de un cómic. Cinco gobiernos se creyeron el guion y montaron grupos especiales para combatirlo. En tanto, que un grupo de senadores chilenos hace pocos días aún realizaba gestiones para detener la amenaza de una organización inexistente.
Aceptar que un presidente sea secuestrado bajo la premisa que es un fugitivo sólo fue posible con un trabajo previo que pavimentó esa narrativa, un trabajo ideológico realizado durante años con el objetivo de horadar y deslegitimar al gobierno venezolano. Si desde hace más de una década a la gestión de Nicolás Maduro se le llama ‘el régimen’, a partir de 2018 se comenzó a caracterizar dicha administración como una ‘dictadura’ y, en los últimos años, se imprimió al relato el sufijo de ‘narcodictadura’. Incluso, en los últimos años, se llegó a crear un cartel de tráfico de estupefacientes propio.
Jean Flores Quintana, politólogo y analista de la coyuntura política y geopolítica latinoamericana, comenta que “el uso de la palabra ‘régimen’ es el primer disparo de la guerra; es la fase de deshumanización institucional. En la semántica de la guerra híbrida, un ‘Gobierno’ es un sujeto de derecho, protegido por tratados internacionales y con el que se debe dialogar. Un ‘régimen’, en la narrativa occidental, es una anomalía, un cáncer temporal que debe ser extirpado”.
“Cuando etiquetan a Venezuela de ‘régimen’, lo que hacen es un vaciamiento de legitimidad. Le quitan su cualidad política y lo convierten en un mero asunto criminal o administrativo. Nadie negocia con un ‘régimen’, a un régimen se le derroca. Por eso, la gran mayoría de las notas usan ese término: es el mecanismo psicológico para que la opinión pública acepte que intervenir ese país no es violar la soberanía de una democracia, sino ‘liberar’ a un pueblo de una enfermedad. Es la preparación psicológica para la invasión”.
La primera operación de llamar dictadura al gobierno venezolano fue apoyada por no pocos sectores de la izquierda latinoamericana, quienes en la última década han configurado su mundo a partir de los relatos de la BBC, los edulcorados documentales de Deutsche Welle y, como no, la cadena CNN con su versión local. La derecha pinochetista, en tanto, observa triunfante como la repetición constante de la ‘dictadura venezolana’ , ha hecho que la noción de dictadura para las nuevas generaciones no es la experiencia real, histórica y sanguinaria de las diseminadas por Estados Unidos por el continente a través de golpes de estado desde la década de 1950, sino que la imagen de los bigotes de Maduro.
Al igual que el resto de países latinoamericanos, los grandes consorcios mediáticos aprovecharon la crisis económica del país caribeño producidas por las sanciones financieras impuestas por Estados Unidos desde 2015, omitiendo el carácter unilateral de dichas medidas y de estrangulamiento económico. Así mostraron la severa crisis y la consecuente emigración de millones de venezolanos como efectos de la gestión chavista.
“Como es habitual en los comentarios estadounidenses sobre Venezuela, la palabra ‘sanciones’ no aparece en el editorial (de los grandes medios), a pesar de que las restricciones estadounidenses han impulsado un colapso económico tres veces peor que la Gran Depresión”- comentó el analista Ari Paul, de Fairness and Accuracy in Reporting (FAIR), grupo de vigilancia de medios en Estados Unidos, en un editorial reciente (1).
Alfred de Zayas, relator especial de la ONU que visitó Venezuela en 2019, en los momentos más álgidos de la crisis económica venezolana, contó a Independent que la guerra económica de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea ha causado la muerte de venezolanos. Señaló que las sanciones afectan con mayor fuerza a los más pobres y, demostrablemente, causan muertes por escasez de alimentos y medicamentos, conducen a violaciones de derechos humanos y buscan forzar el cambio económico (2).
Según los análisis que viene haciendo FAIR, en la gran mayoría de los reportajes dedicados a la crisis económico venezolana no se hizo referencia a las sanciones financieras impuestas desde hace ya una década al gobierno del país caribeño y a Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA) al momento de explicar el problema a sus audiencias (3).
Durante décadas se formateó una narrativa que tras asociar el concepto de dictadura con gobiernos de izquierda, apuesta por dejar en la memoria de los latinoamericanos la idea que la gestión económica en manos de estas administraciones conduce a un desastre económico; en tanto que la cualidad de crear riqueza se coloca al otro lado del espectro político, impulsando así la adopción de políticas neoliberales.
Los medios también contribuyeron en la fabricación del consenso respecto de Venezuela en la opinión pública local. Jean Flores Quintana observa que “Chile ha funcionado como el laboratorio perfecto de esta ‘cámara de eco’. Aquí la fabricación del consenso operó a través de dos pinzas. Por un lado, la prensa oligárquica tradicional (El Mercurio, La Tercera) que replicó sin filtro los cables del Departamento de Estado, instalando el miedo a una supuesta ‘venezolanización’, expresada en la noción de ‘chilezuela’, para frenar las reformas internas”.
Jean Flores Quintana también lamenta el rol que cumple el sector progresista. A su juicio “la pista más dolorosa está en la complicidad de la clase política progresista. Hubo un ‘nado sincronizado’ donde figuras del Frente Amplio y el propio gobierno, en su afán de parecer ‘demócratas homologados’ ante la derecha, validaron la narrativa de la ‘dictadura’. Criminalizaron la migración venezolana, usándola como arma arrojadiza para atacar a Caracas, sin explicar nunca que esa migración era fruto de las sanciones económicas que ellos mismos se negaron a condenar con fuerza. En Chile se fabricó un consenso basado en la omisión: se habló de crisis, pero se prohibió hablar de bloqueo”- comentó con El Porteño.
DE LA NARCODICTADURA AL CARTEL DE LOS SOLES
Tras la etiqueta del gobierno venezolano como el régimen o la dictadura, se sumó una nueva categoría: el relato del ‘narcochavismo’. La noción surge entre la derecha venezolana en el exilio a partir de la noción anterior de ‘castrochavismo’, mote repetido hasta el cansancio por la derecha uribista colombiana. Álvaro Uribe desplegó toda una campaña desde la época de Hugo Chávez para deslegitimar al presidente del país vecino, inculpándolo hasta de narcotraficante. Sin embargo, la historia cuenta que el helicóptero de su padre, Alberto Uribe Sierra, fue encontrado en 1984 en Tranquilandia, laboratorio de cocaína levantado por el Cartel de Medellín en los Llanos orientales (4).
La narrativa que colocaba al mandatario venezolano como fugitivo de sanciones norteamericanas se comenzó a instalar de manera oficial en el primer mandato Donald Trump, ocasión en la que acusó al gobierno de Maduro de delitos de narcoterrorismo, corrupción y narcotráfico. En marzo de 2020 ofreció una recompensa de US$15 millones “por información que condujera a su captura”.
Al asumir Maduro su nuevo mandato en enero de 2025, Trump aumentó la cifra a US$25 millones. Y el 8 de agosto del mismo año a 50 millones de dólares. Esta vez los delitos levantados por la Administración de Control de Drogas (DEA) mudaron a «conspiración de narcoterrorismo, conspiración para importación de cocaína». Washington lo acusó en la oportunidad de ser «uno de los mayores narcotraficantes del mundo». La ausencia de sustento alguno a dicha afirmación incluso obligó a los grandes medios, como la BBC, a reconocer que eran “sin presentar prueba alguna”(5).
En esta escalada apareció el Cartel de los Soles en el relato, siendo estrenado en una acusación redactada por el Departamento de Justicia norteamericano contra el mandatario venezolano en 2020, la que describe una supuesta organización en las sombras dirigida por Maduro, dedicado a suministrar armas a las guerrillas FARC colombianas y que intentaban “inundar” Estados Unidos de cocaína “como arma”.
Según describe Charlie Savage, periodista del New York Times, el acta de acusación fue supervisada por Emil Bove III, fiscal de la unidad de terrorismo y narcóticos internacionales de Nueva York en la época. Durante los primeros meses del actual gobierno de Trump, Bove dirigió el Departamento de Justicia, destacándose por tener un mandato turbulento, despedir a decenas de funcionarios y dar la orden de desestimar cargos por soborno imputados a Eric Adams, entonces alcalde de Nueva York. Posteriormente, Trump designó a Bove en un puesto vitalicio en un tribunal federal de apelaciones (6).
El 25 de julio de 2025 el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, controlado por Trump, se arrimó a dicha acusación para designar al Cartel de los Soles como una organización terrorista internacional dirigida por Nicolás Maduro. Cuatro meses después, el secretario de Estado, Marco Rubio, furibundo anticomunista, ordenó al Departamento de Estado emular dicha política.
Una vez retomado el concepto por la administración de Trump, las agencias noticiosas y grandes medios tuvieron munición para iniciar una nueva andanada en contra del gobierno venezolano.
Algunos titulares en medios nacionales fueron:
El Cartel de los Soles, una organización narcotraficante que EE.UU. vincula con Maduro
(TVN-EFE, 21 de agosto de 2025)
Qué se sabe del Cartel de los Soles, la organización criminal liderada por Maduro según Trump
(Alexis Paiva, La Tercera, 29 de agosto de 2025)
Cartel de los Soles: ¿El narco tras régimen de Maduro?
(TVN, 25 de noviembre de 2025)
El Cartel de los Soles apareció así en los grandes medios de toda América latina. Como incriminaba al Ejecutivo venezolano, los gobernantes de derecha de la región se contagiaron del delirio norteamericano. Luego de que Estados Unidos lo hiciera, los gobiernos Argentina, Ecuador, Paraguay, Perú y República Dominicana también lo designaron como una organización terrorista y dispusieron unidades para combatirlo. En Chile, en una reciente sesión del Senado, realizada el 6 de enero de 2026, un grupo de senadores de derecha insistió en votar un proyecto de acuerdo que exigía que dicha organización fuera declarada “una organización terrorista”.
En la realidad el Cartel de los Soles fue un mote usado por el periodismo de Caracas a comienzos de los noventa, casi una década antes de la llegada de Hugo Chávez al poder, para describir una red de corrupción al interior del ejército venezolano de esa época.
Según el ex-director Antidrogas de la ONU, Pino Arlacchi, “el Cartel de los Soles es una creación de la imaginación de Trump”, agregando que “no existe en los reportes de la ONU, de agencias europeas y de la mayoría de instituciones internacionales de seguridad” y que Venezuela desempeñaba un papel marginal en el narcotráfico internacional (7).
Los datos duros refuerzan la afirmación. En ningún documento de Evaluación Nacional de la Amenaza de las Drogas, elaborado año a año por la Drug Enforcement Administration (DEA) y que describe las principales organizaciones narcotraficantes aparece el Cartel de los Soles.
Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNDOC) correspondientes al año 2025, el 95% de la cocaína se transporta a través del Océano Pacífico y un 70% de la cocaína se exporta al mundo desde Ecuador (8), país gobernado por el aliado regional de Trump, el magnate Daniel Noboa, dueño de la naviera Noboa Trading Co., en cuyos barcos de exportación de plátanos se han encontrado cargamentos de cocaína con destino a Europa e intercepciones hechas a narcotraficantes de los Balcanes daban cuenta que estos se jactaban de tener exclusividad para traficar en la flota del mandatario ecuatoriano (9).
Es de tal intensidad el compromiso de Trump contra el narcotráfico que pocas semanas antes de que secuestrara a Maduro, indultó al ex-presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, quien había sido condenado por el envío de más de 400 toneladas de cocaína a Estados Unidos. El perdonazo fue con el objetivo de favorecer el triunfo electoral del conservador Nasry Asfura, un aliado en común.
EL ECLIPSE DEL CARTEL DE LOS SOLES EN LA NARRATIVA
El día en que Maduro fue secuestrado, CNN se preocupó inmediatamente de enmarcar el hecho en el marco de la demanda judicial tramitada en tribunales de Estados Unidos, presentando en la noticia como un hecho posible la retención del presidente en ejercicio de otro país, omitiendo el derecho internacional y la inmunidad de los jefes de estado. El titular incluso reforzaba el encuadramiento de la sustracción del mandatario venezolano como una etapa más de un proceso de aprehensión policial. El encabezamiento de la noticia fue:
“De la orden a la extracción: así fue la captura de Nicolás Maduro por parte de EE.UU.” (10).
Una noticia posterior también apuntó a justificar el rapto en territorio venezolano, presentando la pieza noticiosa con el titular: “¿Fue legal la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos?” (11).
Sin embargo, una vez secuestrado el presidente venezolano, al presentar los cargos el Departamento de Justicia norteamericano le restó importancia al famoso Cartel de los Soles que le quitaba el sueño a cinco gobiernos latinoamericanos y hasta hace pocos días a un grupo de senadores chilenos, esfumándose de la acusación.
Savage consignó que si en el anterior escrito que acusaba a Maduro ser el líder del Cartel de los Soles, dicha organización era mencionada en 32 ocasiones, en la demanda final se menciona apenas dos veces, acusándose que se trata de un “sistema clientelar” y “una cultura de la corrupción” que tiene origen en el gobierno del presidente Hugo Chávez, quien habría participado en este esquema de narcotráfico, protegiéndolo y perpetuándolo (6).
Fuera del centro de la acusación el Cartel de los Soles se reformuló, definiéndolo a partir de ahora como una red de corrupción estatal. “El Departamento de Justicia se ha retractado de una afirmación dudosa sobre el presidente Nicolás Maduro que el gobierno de Donald Trump promovió el año pasado para sentar las bases de su destitución en Venezuela: acusarlo de dirigir un cartel de la droga llamado ‘Cárcel de los Soles’”- comentó el periodista de NYT(6).
El analista del periódico liberal agregó que “el retroceso pone aún más en tela de juicio la legitimidad de la designación por parte del gobierno de Trump del Cartel de los Soles como organización terrorista extranjera el año pasado. Los portavoces de la Casa Blanca y de los Departamentos de Justicia, Estado y Tesoro no respondieron a las solicitudes de comentarios”.
Consultada por Savage, Elizabeth Dickinson, subdirectora para América Latina del Grupo Internacional de Crisis, pese a considerar que “el nuevo escrito de acusación es correcto”, acepta que “las designaciones siguen estando lejos de la realidad (…) Las designaciones no tienen que probarse ante un tribunal, y esa es la diferencia. Está claro que sabían que no podían probarlo ante un tribunal” (6).
Así sin más, el Cartel de los Soles dejó de existir de la noche a la mañana en los medios.
ERA EL PETRÓLEO
Cuando Donald Trump dijo el 17 de diciembre del año pasado que Venezuela le había quitado “todo nuestro petróleo no hace tanto. Lo queremos de vuelta. Nos lo quitaron ilegalmente”, en los pocos minutos que demoró en decir la frase derrumbó la excusa del narcotráfico sustentada durante los meses precedentes y evidenció el interés por detrás del asedio a Venezuela.
“Lo queremos de vuelta. Nos quitaron nuestros derechos petroleros, a pesar de que hay mucho petróleo allí, como saben… Expulsaron a nuestras empresas, y los queremos de vuelta”- agregó Trump en su habitual tono altanero desde la base aérea Andrews, en Maryland.
Uno de sus principales asesores, Stephen Miller, agregó durante esa jornada que “el sudor, el ingenio y el trabajo estadounidenses crearon la industria petrolera en Venezuela”, por lo que “su expropiación tiránica fue el mayor robo registrado de riqueza y propiedades estadounidenses. Estos activos saqueados se utilizaron después para financiar el terrorismo e inundar nuestras calles de asesinos, mercenarios y drogas”.
Siete días antes, fuerzas aeronavales norteamericanas se habían apropiado de un buque petrolero frente a las costas de Venezuela en un acto de piratería que los grandes medios denominaron ‘incautación’ y apenas un día antes, Trump ordenó un bloqueo total a la entrada y salida de Venezuela de barcos de crudo bajo el pretexto de sanciones unilaterales tomadas por la Casa Blanca, procediendo a secuestrar en las semanas siguientes otros cinco cargueros de petróleo venezolano.
Cuando los periodistas le consultaron que haría con el navío, respondió: “supongo que nos lo quedaremos”.
NOTAS
(1) Ari Paul: Editorial Bordas Cheer Trump Doctrine in Venezuela. Fairness and Accuracy in Reporting (FAIR), 6 de enero de 2026. https://fair.org/home/editorial-boards-cheer-trump-doctrine-in-venezuela/
(2) Alfred de Zayas: As a former UN special rapporteur, the coup in Venezuela reminds me of the rush to war in Iraq. Independent, 7 de febrero de 2019.
(3) Gregory Shupak: US Media Ignore—and Applaud—Economic War on Venezuela.
Fairness and Accuracy in Reporting (FAIR), 6 de Febrero de 2019. https://fair.org/home/us-media-ignore-and-applaud-economic-war-on-venezuela/
(4) Fabio Castillo: Los jinetes de la cocaína. Editorial Documentos Periodísticos, 1987.
(5) Sean Seddon: EE.UU. aumenta a US$50 millones su recompensa por Nicolás Maduro. BBC News, 8 agosto 2025.
https://www.bbc.com/mundo/articles/cewydr15l02o
(6) Charlie Savage: EE. UU. suaviza su acusación contra Maduro y cuestiona la existencia del ‘Cártel de los Soles’. New York Times, 6 de enero de 2025
(7) Exdirector de Antidrogas de la ONU: «El Cartel de los Soles es una creación de la imaginación de Trump». El Nacional, 29 de agosto de 2025
https://www.elnacional.com/2025/08/exdiplomatico-de-la-onu-niega-existencia-del-cartel-de-los-soles
(8) Informe Mundial sobre las Drogas 2025 de UNODC: La inestabilidad mundial agrava el impacto social, económico y de seguridad del fenómeno mundial de las drogas. Viena, 26 de junio de 2025.
(9) Claudia Jardim: Presidente de Ecuador es dueño de empresa socia de exportadora vinculada al narcotráfico. Agenciapublica, 2 de abril de 2025. https://apublica.org/2025/04/presidente-de-ecuador-daniel-noboa-es-dueno-de-empresa-socia-de-exportadora-vinculada-al-narcotrafico/
(10) Kevin Liptak, Isabelle Khurshudyan, Zachary Cohen, Alayna Treene y Kristen Holmes: De la orden a la extracción: así fue la captura de Nicolás Maduro por parte de EE.UU. CNN, 3 de enero de 2026.
https://cnnespanol.cnn.com/2026/01/03/eeuu/asi-captura-nicolas-maduro-venezuela-trax
(11) Katelyn Polantz: ¿Fue legal la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos? CNN, 4 de enero de 2026
https://cnnespanol.cnn.com/2026/01/04/eeuu/video/fue-legal-la-captura-de-maduro-trax
