Es terrible como otro país ha sido succionado hacia la guerra en el medio oriente. En este artículo veremos cómo han actuado los poderes imperialistas de todos los colores y tamaños, desde Turquía, Irán y Rusia hasta los EE.UU. y Israel.
El régimen de Bashar al Assad en Siria se enfrenta a su mayor desafío en una década al reavivarse la guerra civil la semana pasada. Las fuerzas lideradas por Hayat Tahrir al Sham (HTS), un grupo islamista armado y respaldado por Turquía, lanzaron una ofensiva militar en el norte del país.
HTS se formó a partir de la fusión de varios grupos en 2017. Su líder, Abu Mohammed al Jawlani, se separó de la organización Al Qaeda en 2016. La semana pasada tomó control de la segunda ciudad de Siria, Alepo, y sus fuerzas militarizadas se están avanzando en el país. Assad, respaldado por Rusia e Irán, está decidido a recuperar el control.
El socialista sirio Ghayath Naisse habla de la situación en su país hoy y opina que, para desentrañar los últimos acontecimientos, esa importante comprender tres cosas.
En primer lugar, la Revolución Siria de 2011 (véase más abajo). Segundo, la brutal guerra civil de Assad para derrotarla. Y tercero, las guerras y rivalidades imperialistas que dividen la región. «Tras el ataque del 7 de octubre de Hamás contra Israel el año pasado, el régimen turco pidió la normalización de las relaciones con el régimen sirio”, dijo.
Siria no quería negociar porque quiere control total sobre la región mientras el estado turco quiere una presencia en Siria como manera de hacer crecer su peso económico y imperial, y por supuesto también para eliminar la lucha por un estado kurdo independiente.
El presidente turco Recep Erdogan ha librado una guerra brutal y represiva contra los kurdos, que mantienen una presencia en el noreste de Siria, así como en partes de Turquía. Ese enclave, conocido como Rojava, limita con Turquía y cuenta con el apoyo de grupos kurdos de ese país. Hace una semana, HTS comenzó a atacar a la población kurda al norte de Alepo.
Ghayath explica por qué HTS -y Turquía- ve una oportunidad clave para desafiar al régimen de Assad.
«HTS es el grupo islamista armado más importante en Siria, y está fuertemente respaldado por Turquía», dijo. «Hezbolá e Irán apoyan fuertemente al régimen de Assad; pero están luchando con el imperialismo occidental e Israel».
Dado que Assad, Irán y Hezbolá están tan estrechamente vinculados, un ataque contra cualquiera de ellos los debilita a todos.
«Rusia también apoya al régimen de Assad, pero su respaldo está limitado por la guerra que libra contra Occidente en Ucrania.»
«Que estemos en un periodo de transición entre administraciones estadounidenses también es un factor: el Estado turco sabe que al presidente electo Donald Trump le gusta Erdogan, presidente de Turquía. Visto así, ahora es un buen momento para que Turquía ataque a Assad».
Pero esa dinámica es contradictoria, porque Estados Unidos no quiere el caos que llevaría la caída del régimen de Assad.
Según Ghayath, «HTS creará un régimen muy inestable, por lo que es probable que Estados Unidos apoye a Assad para mantener cierta estabilidad en aras de su imperialismo».
Añadió que «el principal objetivo del grupo (HTS) es controlar una mayor parte de Siria. Y eso sirve a los intereses de Erdogan porque presiona a Assad para que negocie con el régimen turco. Podría haber un nuevo acuerdo entre Turquía, Rusia y Assad, con que Erdogan va a ganar más influencia en Siria», dijo.
«A medida que HTS desarrolle su ataque, Rusia intervendrá para limitarlo y luego negociará con Turquía para encontrar un nuevo acuerdo».
Rusia tardó en responder a la ofensiva inicial de HTS la semana pasada, pero ahora ha lanzado ataques aéreos en Alepo.
«El ganador de este acontecimiento es Turquía», afirma Ghayath. «Eso se debe sobre todo a que los partidarios internacionales de Siria están comprometidos en conflictos militares en otras partes del mundo. Erdogan ha encontrado el momento estratégico preciso para intervenir en el futuro de Siria. Y ganar más peso también reforzará su capacidad de reprimir a los kurdos».
Ghayath afirma que HTS desafía al régimen de Assad pero, en realidad, actúa en interés del Estado turco. «Entre 2014 y 24, el pueblo sirio protestó contra HTS», explicó. «El grupo islamista está en contra de los derechos civiles y la libertad de opinión, oprime a las mujeres y es socialmente conservador. Como muchos grupos de inspiración religiosa, está lleno de contradicciones.»
En medio de un crisol de rivales imperialistas que se disputan Siria, Ghayath subrayó: «Aquí no hay nadie que respeta los intereses del pueblo. Sólo hay un derramamiento de sangre.”
«Estamos en contra de esta guerra y exigimos la retirada de todas las fuerzas de nuestro país y que se conceda al pueblo sirio el derecho a la autodeterminación».
Cómo Assad utilizó la guerra sectaria para acabar con una revolución
La Revolución Siria formó parte de los levantamientos de la Primavera Árabe de 2011. Su objetivo era Bashar al Assad, dictador que dirige el país desde la muerte de su padre, Hafez, en 2000.
La rabia consecuencia de años de pobreza, de la aplicación de un paquete de medidas de austeridad neoliberal, y de dictadura, estalló en protestas masivas y en marzo de 2011; millones lucharon contra la represión estatal. Los trabajadores y los pobres desempeñaron un papel central en la lucha. En respuesta, Assad lanzó una guerra civil brutal y sectaria en un intento de ahogar la revolución en sangre.
Los ciudadanos de a pie, muchos de los cuales no habían disparado un arma en su vida, se unieron a las milicias recién formadas para luchar contra el régimen. Las propias milicias estaban formadas a menudo por soldados que se habían desafiado la jerarquía militar para rechazar las órdenes de disparar contra el pueblo. En un intento de coordinación, las milicias formaron el Ejército Sirio Libre. Pero la resistencia seguía fragmentada y sin un mando centralizado.
En 2014, Assad recibía apoyo militar de Irán y Rusia. El presidente ruso, Vladimir Putin, envió ataques aéreos contra la revolución en un intento de fortalecer el régimen. Irán también utilizó su influencia para convencer al grupo de resistencia libanés Hezbolá de que respaldara a Assad.
Las potencias imperiales occidentales utilizaron eso como pretexto para «intervenir» en Siria. Estados Unidos amenazó con bombardear el régimen de Assad y luego respaldó a las fuerzas kurdas del norte que también luchaban contra él. Pero el Occidente abandonó rápidamente a los kurdos después de que Turquía invadiera el norte de Siria.
Assad consiguió aplastar la revolución, pero a un alto costo. Siria estaba más dividida que nunca, con potencias regionales y grandes potencias imperiales peleando por el control. En la actualidad, el régimen controla aproximadamente el 65% de Siria, e incluso gracias principalmente a la aviación rusa.
Los grupos islamistas armados, como HTS, ganan cada vez más territorio en el norte del país. Allí están en conflicto con los combatientes kurdos que luchan por un Estado independiente.
Ghayath afirmó que el régimen de Assad ha sido «militarmente débil, dependiendo de otras potencias regionales para su apoyo militar y económico». «La región está agotada. No hay electricidad, agua ni atención sanitaria; las necesidades básicas de la gente no están cubiertas. Y esto significa que la gente tiene pocos medios para sobrevivir, y mucho menos para resistir».
Assad cuenta con el empobrecimiento para mantenerse en el poder.
(*) Este artículo/entrevista fue publicado por primera vez (en inglés) en el sitio del socialismo revolucionario traducido por Miguel Silva para la revista De Frente (*) https://socialistworker.co.uk/news/imperial-rivals-circle-syria-as-civil-war-returns-to-aleppo/
