Quintero: la unidad de pescadores y portuarios marca el camino para enfrentar a Boric

de Partido de la Causa Obrera

En Chile hay cinco zonas llamadas “de sacrificio”, en donde increíblemente se normaliza la actividad de empresas altamente contaminantes a pesar de los efectos nocivos sobre la salud de la población. Es decir, las ganancias capitalistas prevalecen sobre las condiciones de vida y sanitarias de miles de habitantes de esos pueblos. Nada nuevo ¿no? Pero por conocido no deja de ser inconcebible. ¿Y estas gentes, empresarios capitalistas, que son parte de la clase dominante mundial, son los que van a salvar al planeta Tierra de la contaminación y el cambio climático que amenaza con la extinción de la humanidad? No es creíble.

Pero vayamos a una de las zonas de sacrificio, ubicada en la bahía de Quintero. Allí son frecuentes las emanaciones de gases tóxicos, como la que en 2018 afectó a 1800 pobladores de Quintero, incluyendo jóvenes estudiantes, que sufrían desmayos y parálisis parciales en algunos de sus miembros -por ejemplo-. No solo eso, sino que también cada tanto se produce algún derrame de petróleo que afecta la bahía y deja sin poder trabajar a los pescadores que viven de los frutos de ese espacio marítimo de manera sustentable con el método de la pesca artesanal.

Los pescadores venían reclamando desde hace tiempo una compensación económica (también para un sector de la población de Quintero, indirectamente afectada), con un fallo judicial a su favor, por un derrame de petróleo de 2014 causado por el buque tanque petrolero “Mimosa”, pero cuya responsabilidad recaía ante la ENAP (Empresa Nacional de Petróleo). Es que por Quintero ingresa cerca del 40% del combustible que abastece a la población chilena.

Sin embargo, y a pesar del fallo a favor de los pescadores, principales afectados porque a causa del derrame estuvieron varios meses sin poder trabajar, la ENAP daba largas al asunto retrasando todo lo que podía el pago indemnizatorio, originalmente establecido por la justicia que estimativamente podía rondar unos 12 millones por pescador.

El 4 de diciembre, los pescadores encabezados por el sindicato S24 (nombrado así por el día en que se produjo el derrame, septiembre 24 de 2014), no aguantaron más las maniobras de la ENAP y decidieron ir a la lucha por el cobro de esa indemnización para todos los afectados, presionando con un bloqueo de la bahía que impedía el ingreso de los buques petroleros. Al mismo tiempo levantaron la reivindicación de que se declare la región de Quintero-Puchuncaví como zona franca energética, lo que implicaría una rebaja de las tarifas de los servicios energéticos.

Pronto se sumaron más sindicatos de pescadores de la bahía y llegaron a ser 8: S24, Sipsa, Sipelanch, Embarcadero, n5, Manzano, Loncura, Papagallo, aunque posteriormente, Loncura se bajó de la lucha.

A pocos días de iniciada la lucha, recibieron el apoyo claro y contundente del sindicato de portuarios de Quintero-Ventana y del Sindicato de Amarradores. Estos trabajadores, a riesgo de sufrir una pérdida económica, no dudaron en declarar un paro de actividades mientras no se resolviera favorablemente a los pescadores el litigio. Esta unidad forjada en la lucha fue fundamental para su desenlace.

Días antes de las elecciones, el 14 de diciembre, la ENAP se comprometió a negociar un acuerdo en base a un piso mínimo de 3 millones para todos los afectados, tanto los pescadores como los afectados “de tierra”. Con ese preacuerdo se abrió un cuarto intermedio, con un límite que pusieron los pescadores hasta el día 20 de diciembre.

Como era de esperar, vencido el plazo, la ENAP maniobró tratando de dividir a los pescadores de los afectados de tierra, buscando cerrar un acuerdo con un monto muy inferior a lo que les correspondía.

Ante esta maniobra los pescadores volvieron a retomar la lucha, primero bloqueando el ingreso a la planta de la ENAP y luego volviendo a bloquear la bahía.

Nuevamente y luego de pasar nochebuena y navidad en los botes, fue ratificado el apoyo de los trabajadores del Sindicato portuario Quintero-Ventanas y de los amarradores, así como la unidad en la lucha de 7 de los sindicatos de pescadores de la bahía.

Ante esta fortaleza, demostrada en la combatividad de los pescadores y la unidad con los trabajadores portuarios y amarradores, la empresa ENAP tuvo ceder, aceptando pagar 7 millones por pescador, que luego de pagar a los abogados le quedan 6 millones limpios.

La lucha se coronó con una manifestación respaldando el reclamo de que se considere a Quintero una Zona Franca energética (para lo cual ya comenzaron las negociaciones con la comuna), y con un acto en el memorial a los desaparecidos en la Dictadura Pinochetista, en el que hablaron los representantes de los sindicatos de pescadores, que se mantuvieron unidos en la lucha y ganaron.

Como dijo un compañero con muchos años de experiencia en la lucha: “además de las monedas que ganamos, que no nos vienen nada mal, lo más importante es la unidad de los trabajadores de la bahía ya que esto es una conquista estratégica”.

“…el conflicto y toma de la bahía por 21 días deja un precedente significativo.  El control de la Bahía de Quintero como consecuencia de la unidad estratégica de los trabajadores.  Donde no zarpaba ni entraba en la bahía ni un barco, donde las lanchas de cabotajes tenían que pedir permiso, exclusivamente para ser relevos. O cuando el gobernador de la zona naval pide dejar partir 6 buques que ya habían descargados como una medida “táctica” para posponer la posibilidad de aplicarla ley de seguridad interior del estado y también cuando el Capitán de Puerto pide una tregua argumentando que sus marinos estaban acuartelados por 20 días y quería despacharlos por navidad.  Esta tregua se llevó a cabo y salieron de la bahía 2 patrullera de la armada y dos lanchas rápidas quedando la guardia solamente en la capitanía y en la patrullera de Quintero.

…en la practica el gobierno central ni las autoridades regionales y navales no reprimieron significativamente (dos días) este bloqueo de la bahía.  Una aproximación podría ser que al solidarizar los amarradores y los compañeros portuarios…”

Prepararse para enfrentar al gobierno de Boric que es la continuidad del régimen de los “30 años”

Esta unidad obrera lograda es fundamental como ejemplo para el resto de la clase trabajadora, de cómo hay que hacer para enfrentar lo que resta del gobierno de Piñera y fundamentalmente al próximo Gobierno de Boric, que pretende ser el gobierno de la “unidad nacional” de todos los sectores de la burguesía chilena y el imperialismo, para cerrar la crisis del régimen producida durante los levantamientos prerrevolucionarios de octubre de 2019.

Boric no cayó inocentemente en ninguna trampa. Boric no “está siendo preso” del modelo de los 30 años, como dicen los centristas del PTR (PTS en Argentina). Conscientemente es un agente del régimen burgués.

La dominación de la burguesía sobre los trabajadores y explotados se ejerce mediante la represión o el engaño.

Primero Piñera envió a reprimir a los carabineros. Pero cuando ésta ya no alcanzaba el régimen recurrió al engaño del “acuerdo por la paz…” para conceder una convención constitucional que desvió al movimiento de octubre sacándolo de las movilizaciones, las barricadas, los piquetes y los paros, para llevarlos al curso pacifico de las elecciones en donde se crean las ilusiones de que va a cambiar algo, pero que al final todo sigue básicamente igual o peor.

El gobierno de Boric vendrá con concesiones formales, derechos en el papel y que no le cuesten mucha plusvalía a los grandes burgueses, pero sobre todo con una ofensiva sobre los trabajadores y el pueblo para sostener las ganancias de la clase dominante afectada por la crisis del capitalismo mundial.

La lucha abierta con el levantamiento de octubre de 2019 no está todavía definida. La burguesía sabe muy bien que ha desviado el curso de la movilización. De la combatividad de los enfrentamientos en las calles y la huelga general parcial de los sindicatos más importantes, que puso el gobierno de Piñera al borde de la caída, y en crisis al régimen burgués, la ha llevado al terreno electoral en donde pueden engañar y controlar mejor a las masas populares.

Sin embargo, un desvío, no es todavía una derrota aplastante. La lucha todavía está abierta y se desarrollará durante el gobierno de Boric, al cual la burguesía lo ha visto en mejores condiciones de manejar el engaño, y ha preferido esa vía, a la del choque directo que preanunciaba un gobierno de Kast.

Por eso la unidad lograda entre pescadores, portuarios y amarradores, con el apoyo de sectores del pueblo, marca la línea por medio de la cual se puede hacer frente al próximo gobierno burgués encabezado por Boric. 

Habrá que ver en qué medida, las ilusiones en el nuevo gobierno paralizan la lucha, y en qué medida, contradictoriamente las incentivan para reclamarle que cumpla con las demandas parciales por las que puedan salir a la lucha trabajadores, estudiantes y pobladores, empezando por la de la libertad incondicional a los presos del “estallido” y de la lucha del pueblo mapuche, o más en general por las demandas de Octubre.

Ir al contenido