Poema de Omar Lara: «La Hora del lobo»

Difusos habitantes escudriñan Nada

mueven los labios en un idioma que casi olvidé aunque sé que estás aquí
al alcance de mi voz
a menos de un millón de kilómetros de distancia debajo de tu blusa de lana

debajo de tu blusa de luna
caliente y hermosa.
Si todas las mujeres tiemblan bajo una blusa de lana tibias en sus porosidades
si todas tiemblan
feas y lindas
qué puedo decir de ti
que eres mía y te amo
aunque no existas.
He vivido tantos años lejos de ti
rodeado de tu ausencia como una

isla

en las viejas casas de madera
en la tierra que no pisamos juntos
en la hierba en que no nos tendimos a mirar

las estrellas
he vivido tantos años lejos de ti.

Pero qué habría hecho sin tu ausencia todos estos años qué habría sido de mí

hubiera podido incluso ser feliz.

Debo apresurarme,
se me hinchan las piernas
tú sabes
y en el cuerpo me aparecen unas fantásticas placas aureoladas.

Me pregunto si llegaré a tiempo a tu cuerpo
tu cuerpo que se contrae con mi jugo de limón debo apresurarme.
Debo apresurarme a pensar que debo apresurarme.

Tú que eres razonablemente feliz ¿has pensado en lo que nos espera? Hay lugares que son sólo nombres y otros

son sólo recuerdos
y nosotros buitres de los recuerdos. He ahí esos despojos
un gesto

una sonrisa

el paso del tren frente al suave lomaje
un furtivo paseo por el pueblo natal después de tantos años.
Algo queda.
No es un festín

los huesos están roídos
casi pulverizados

pero puedes buscar bajo las piedras
o lamer el polvillo.
Mas hay amor mío
lugares y destinos que parecieran estar al otro lado del mapa

invisibles pero ciertos
con tranquilos crepúsculos
y en la distancia
cuerpos que se deshacen en dirección al sol mientras salan sus piernas en la espuma.
Habremos envejecido junto a un cenicero repleto de colillas
mirando algún retrato ya sin rostro
amarillo
y algún otro tesoro rescatado del tiempo.
Tú que podrías haber sido razonablemente

Feliz.

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