Piñera contra los inmigrantes

de Movimiento Socialista de los Trabajadores //

“La inmigración no es un derecho humano”

Polémica nacional causó la negativa del gobierno de Piñera, para suscribir el Pacto Mundial para la Migración de la ONU. Más de 180 países firmaron, y sólo unos pocos se negaron, entre ellos EEUU con Trump a la cabeza, el sionista Estado de Israel… y Chile con Piñera. 

¿Qué alcances tiene el Pacto?

El Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular, es una respuesta de los países imperialistas que dirigen la ONU. Un organismo que poco o nada tiene de democrático. Dicho pacto responde a lo que ellos denominan “crisis migratoria”, que se está dando en todo el mundo producto de la brutal crisis que el capitalismo impone sobre la humanidad.

Para todos los empresarios del mundo, la migración significa la entrada de mano de obra barata para sus propios países. Por eso, la incentivan cada vez que necesitan bajar los sueldos de la clase trabajadora. Transformando al inmigrante en sujeto de sobre explotación, y a los trabajadores nacionales en victimas de despidos, condenado a recibir sueldos aún más bajos de los que regularmente se pagan.

Sin embargo, las guerras, crisis económicas, crimen organizado y un gran etc. de calamidades que produce el capitalismo, han llevado a millones de personas a escapar de sus propios países provocando un desorden en el plan de los empresarios. 

Quienes han impulsado el pacto, así como quienes lo han suscrito, representan al sector del capitalismo mundial que busca tratar de regular para su propio beneficio esta crisis migratoria. Por eso, el pacto es enfático en recalcar que “No es vinculante, y respeta la soberanía de cada nación para generar políticas migratorias”. O sea, los gobiernos capitalistas pueden firmarlo, y al mismo tiempo no respetar ninguno de sus alcances.

El texto cuenta con 23 recomendaciones, entre las que se cuentan la lucha contra el tráfico de personas, la separación de familias, la detención ilegal de inmigrantes, y el derecho de los mismos de recibir educación y salud. Globalmente, reconoce la migración como un derecho humano.

¿Por qué Piñera lo rechazó?

Debemos partir aclarando que Piñera está muy lejos de oponerse la migración. Como multimillonario, es absolutamente consciente de que este fenómeno representa la oportunidad de sobre explotar a cientos de miles de trabajadores migrantes, despedir a trabajadores chilenos, y aumentar su grotesca fortuna. Tanto él, como sus socios de los grandes grupos económicos chilenos saben esto.

El rechazo proviene de la necesidad, como muchos gobiernos de derecha, de usar a la migración como un instrumento político. Culpar a los extranjeros del crimen, la desigualdad, y todos los males sociales, es una vieja táctica para exculpar a los verdaderos culpables de estas crisis.

Además, reconocer a la migración como derecho humano, significaría entregar los mismos derechos a los migrantes, que tenemos quienes nacimos en Chile. Derechos que no son muchos, y reflejan la precariedad brutal en que vivimos. Ello podría acabar con la necesidad de los empresarios de mantenerlos como trabajadores de segundo nivel, y por tanto, pagarles menos.

Por último, es un gesto hacia su base de apoyo que se ubica más a la derecha. Aquellos sectores que se sustentan en discursos nacionalistas fascistoides, conservadores y pinochetistas. Que vienen distanciándose de Piñera por su errática política frente a los públicos casos de corrupción de Carabineros, los militares y la Iglesia, exigiendo una defensa más férrea de estas instituciones.

Estamos con la clase obrera migrante

Como MST denunciamos este rechazo, así como las palabras del subsecretario del Interior Rodrigo Ubilla que sostuvo “Nuestra posición es clara, nosotros decimos que la migración no es un derecho humano.” Palabras que desnudan la verdadera cara de un gobierno que sin vacilaciones, le niega derechos humanos a más de un millón de personas que viven hoy en nuestro país.

Para nosotros, la clase trabajadora es mundial, y no debe tener fronteras. Ni Chile, ni ningún país pertenece a los trabajadores, ni somos nosotros quienes los dirigimos. Nuestras riquezas naturales, regímenes políticos corruptos, y nuestros derechos, siempre han estado al servicio del gran capital. Y siempre se nos han negado.

Por eso, no tan sólo exigimos la firma de ese tratado limitado e insuficiente, sino una verdadera política de integración de las comunidades migrantes. Con todos los derechos de cualquier chileno y chilena, y todas las garantías para que puedan vivir de la mejor forma en nuestro país.

Creemos que esa conquista, como la lucha para alcanzarla, jamás pasará por apoyar a Piñera y la derecha, así como a la ex Nueva Mayoría que siempre mostró su patronal trato con los migrantes y su total sumisión a los empresarios. La verdadera unidad pasa por la integración de los trabajadores y trabajadoras migrantes a los sindicatos, organizaciones estudiantiles, sociales y de toda índole. Así como el total apoyo a las organizaciones migrantes que hoy luchan en el país.

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