Netflix:«Los favoritos de Midas», la creación de un nuevo tipo social

por David Walsh

Los favoritos de Midas es una miniserie española de seis episodios, basada en un relato corto de Jack London del año 1901. La serie es una producción de Netflix.

A favor de la serie hay que decir, antes que nada, que pertenece a nuestros días de manera inconfundible: disturbios en las calles, secretos políticos y financieros ocultos a los ojos de la ciudadanía, maniobras antidemocráticas e interminables en la cúspide de la sociedad.

En el Madrid contemporáneo, Víctor Genovés (Luis Tosar) es el director de un gran conglomerado mediático, el Grupo Malvar, cargo que heredó recientemente, e inesperadamente, de su fundador.

Genovés recibe mensajes de una organización que se hace llamar «Los favoritos de Midas», que exige el pago de 50 millones de euros (en la mitología griega, el rey Midas tenía la habilidad de convertir en oro todo lo que tocara; como resultado de ello, en ciertas leyendas, murió de hambre). Los redactores de las cartas le explican a Víctor que emprenden su acción sin animosidad alguna y que simplemente son «hombres de negocios».

Le dicen al protagonista que le enviarán mensajes regularmente. Si se niega a pagar, morirá una persona inocente, elegida al azar, en una fecha y lugar específicas. Entonces, varias personas empiezan a morir según lo programado, aunque cada muerte parece ser el resultado de un accidente.

Una de las propiedades del Grupo Malvar es un periódico liberal, El Observador Nacional . Una periodista del diario, Mónica Báez (Marta Belmonte), publica una noticia sobre un acuerdo corrupto entre un importante banco español, que tiene conexiones financieras con el periódico, y el gobierno sirio. La decisión de Víctor de permitir la publicación del artículo desencadena un esfuerzo por destituirlo como director de Malvar. Un magnate de los negocios algo reacio e incluso accidental, con una brújula moral, Genovés comienza un romance con Mónica.

El protagonista contacta a la policía, y esta inicia una investigación, dirigida por el serio e incansable inspector Conte (Guillermo Toledo), sobre la extorsión de los favoritos de Midas. Estos últimos, empero, parecen imparables. Se anticipan y se imponen ante los operativos policiales efectuados para desenmascararlos y capturarlos. Mientras tanto, siguen muriendo hombres y mujeres inocentes.

Los extorsionadores expresan su preocupación por Víctor. «Nunca le haríamos daño ni a usted ni a los suyos». Cuando los miembros de la junta directiva amenazan con aliarse en su contra, la misteriosa organización le proporciona a Víctor información que desacredita a uno de sus oponentes, lo que obliga al hombre a apoyar a Genovés en una votación final.

Los favoritos de Midas (Netflix)

Mientras tanto, en las calles de Madrid se produce lo que los medios de comunicación denominan la «revuelta española». Las batallas entre manifestantes y policías ocurren casi a diario. Se espera que la siguiente cumbre europea sea el escenario de protestas masivas y presuntamente violentas.

La organización le pregunta a Víctor en una de sus misivas: «¿Aún cree que puede derrotarnos? ¿Quién sobrevivirá? Afirman ser «la culminación natural del orden que usted acepta… lo inevitable… el futuro».

Cuando Víctor le cuenta todo a Mónica, naturalmente se crea una brecha. Ella quiere informar los hechos del caso, pero él le contesta: «¿Que un millonario deja morir a otros por su dinero? Porque así es como lo verían. Me crucificarían».

El intento de hacer una entrega de cinco millones de euros y rastrear el dinero termina en un desastre. Una competidora sofisticada pero despiadada, María José (Marta Milans), ofrece una alternativa hedonista, incluso cuando propone que su compañía compre Malvar: «Amigo, disfruta mientras dure la fiesta».

La investigación policial en Madrid es realizada por la inteligencia nacional, pero sus funcionarios informan a Víctor que abandonan el caso. «El Estado no puede ocuparse de todo». El policía a cargo del caso le dice que él está por su cuenta. Víctor recibe otro mensaje de sus extorsionadores: «¿Está dispuesto a morir por su dinero?».

El lector que no quiera conocer el desenlace de la historia, en líneas generales, debería dejar de leer.

Se puede decir que prevalece la máxima marxista: la fuerza no sólo conquista, convence. El deseo de proteger la propiedad y la riqueza está por encima de todo. Víctor toma una serie de decisiones cínicas y brutales y echa a los lobos a varios personajes, incluida Mónica. No se convierte simplemente en un «discípulo» de Midas, como el grupo le señala con aprobación, sino en «uno de sus favoritos». Él toma su lugar en el orden contra el que se había rebelado. Al parecer, le esperan grandes cosas.

Marta Milans y Jose Tosar

Los favoritos de Midas tiene elementos intrigantes y perceptivos. Su retrato de las altas esferas de la sociedad española no es halagador. Como sus homólogos en el resto del mundo, los ejecutivos de las empresas, banqueros y políticos ficticios que aparecen en la serie, que existen en un universo privilegiado y separado, persiguen sus intereses (a menudo en conflicto) sin tener en cuenta a la población, mientras hacen todo lo que pueden para ocultar esa dura realidad. Quienes se oponen a esta persecución terminan claudicando ante ella o se convierten en sus víctimas.

La gran riqueza trae consigo vulnerabilidad, especialmente, como en este caso, si uno tiene conciencia. Los realizadores abordan este tema con seriedad, aparentemente sin establecer su resultado de antemano, o sin asumir que un individuo es un mero esclavo de sus intereses económicos inmediatos. Víctor sufre realmente por su problema. El protagonista llora cuando traiciona horriblemente a Mónica. Pero sus intereses dominan de manera cruel e implacable.

La miniserie tiene menos éxito en otros aspectos. Las referencias al régimen sirio en estos días siempre equivalen a una expresión de solidaridad con los defensores de clase media del «imperialismo humanitario», que usan el pretexto de los crímenes de Ásad para justificar crímenes aún mayores y sangrientos.

En realidad, la clase dominante española ha participado con gusto, en la medida de su capacidad y frente a una oposición generalizada, en varias guerras e intervenciones neocoloniales en las últimas décadas, ya sea en Irak, Afganistán, Haití, Libia y varias naciones africanas. Significativamente, en 2017, como señaló el WSWS, apoyó «el ataque de Washington [el gobierno de Trump] a Siria».

En consonancia con eso, el personaje de Mónica sufre en ocasiones de una sobredosis de piedad y mojigatería liberales; ella es el tipo de periodista aguerrida que elige arbitrariamente qué injusticias va a investigar y siempre se olvida de las que están más cerca de ella, como la situación de la clase obrera y de los pobres en su propio país. La periodista parece dispuesta a aceptar la inmensa riqueza de Víctor, siempre que no haya crímenes vinculados directamente con su fortuna. Las escenas de Marta Belmonte con su madre obstinada y realista son mejores. Tosar, que parece omnipresente en el cine y la televisión españoles en la actualidad, está bien en un papel que no siempre es coherente.

El relato de Jack London, de apenas unas pocas páginas, es un punto de partida intrigante. London creó algo al estilo de un cuento de detectives del siglo XIX, con elementos de Arthur Conan Doyle o Robert Louis Stevenson. Sus «esbirros de Midas» se presentan a sí mismos como miembros casi nietzscheanos de ese «proletariado intelectual» sin «ridículos escrúpulos éticos o sociales».

Envidiando a los «barones del dinero», creyendo que el derecho del individuo a poseer propiedades depende, única y exclusivamente, del poder, los favoritos de London explican que como esclavos de un salario, «trabajando desde muy temprano hasta muy tarde y viviendo con frugalidad, no podríamos ahorrar en sesenta años —ni en veinte veces sesenta— una suma de dinero que bastase para hacer frente a las enormes agrupaciones de capital que ahora existen. Sin embargo, hemos saltado a la palestra. Y lanzamos el guante al capital mundial. Ya desea este luchar o no, tendrá que hacerlo». El capitalismo generó desde su interior una oposición terrorista violenta y mortal, una raza de «superhombres» violentos.

En una entrevista con el semanario Variety, el guionista y director Mateo Gil comentó que el cuento de London es «una especie de advertencia sobre este monstruo que se está gestando con el capitalismo, un cáncer que ya vive dentro de nosotros y que debe ser tratado. Discute nuestra relación con el dinero y la propiedad. La propiedad es un concepto curioso del que rara vez se habla. Es como si, desde la caída del comunismo, hubiera una modestia intelectual que nos impide discutir la propiedad». Continuó: «Desde ahí, me hizo pensar acerca de nuestra responsabilidad en los crímenes cometidos para que podamos seguir viviendo con nuestra riqueza».

Gil explicó además que la crisis financiera de 2008 contribuyó a que se hiciera la serie: «La crisis cambió muchas percepciones sobre el mundo en el que vivimos y nuestra relación con la riqueza. Había una sensación de injusticia respecto a la distribución de la riqueza y en la serie juego con cosas que reflejan mejor la realidad de hoy en día».

Se puede argumentar que la duración de 5 horas y 16 minutos de Los favoritos de Midas es innecesariamente larga, que tiene tramos aburridos y personajes trazados de forma esquemática o abstracta, que la naturaleza y evolución de la «revuelta española» contra la desigualdad social nunca es tratada de manera seria. Esto es cierto, pero la miniserie es atractiva en todo momento y parece impulsada por una genuina preocupación social.

(Tomado de WSWS)

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