Michel Husson (1949-2021): un economista del lado rojo de la barricada

por Norbert Holcblat

Nos enteramos con consternación del fallecimiento de Michel Husson. Para los que no lo conocieron, Michel Husson fue sin duda uno de los más brillantes de los economistas marxistas franceses actuales y, sobre todo, nunca separó su trabajo de investigación del deseo de cambiar el mundo. Era a la vez experto y rojo. Había elegido su lado de la barricada a los veinte años (nació en 1949) y se mantuvo en él desde entonces. También tenía un cáustico sentido del humor que no perdonaba a su propia persona.

Durante unos cincuenta años, su trabajo como economista y su activismo estuvieron entrelazados. Gran parte de su trabajo como economista activista la dedicó a luchar contra la apisonadora de la propaganda neoliberal, el famoso TINA (There is no alternative, una de las expresiones favoritas de Margaret Thatcher).

Tras un periodo en el PSU, Michel se incorporó al LCR. Como otros militantes, participó en las acciones y manifestaciones de la organización. A menudo se agitaba, pero las tensiones no desarmaban su capacidad de burla y de reírse de sí mismo: algunos se acordarán de Michel riéndose de su compra de una nueva chaqueta de cuero que supuestamente le protegía mejor de las porras de la policía. Era uno de los pilares de la célula Ministerio de Finanzas de la LCR y, como economista, respondía sin rechistar a las exigencias que se le hacían: artículos regulares en Rouge, redacción de argumentos y animación de numerosas sesiones de formación, incluso para jóvenes y a nivel elemental. Sobre todo, fue un elemento central del grupo de trabajo económico que, durante un tiempo, celebró sus reuniones en su casa. Abandonó la LCR a finales de 2006, deseoso sobre todo de mantener los marcos unitarios desarrollados durante la campaña por el no en el referéndum sobre el Tratado Constitucional Europeo. Su participación en el Front de Gauche (FdG) en torno a 2012 fue sólo efímero. Nunca perteneció al NPA, pero aceptó de buen grado conceder entrevistas y artículos a su prensa y a la de la Cuarta Internacional. También escribió numerosos artículos en revistas progresistas de diferentes países, en su página web y en la de A’l’encontre . Todos exos textos pueden encontrarse en su web http://hussonet.free.fr/.

Su salida de la LCR no significó el fin de su actividad militante. Ya había estado involucrado en AC! (Agir ensemble contre le chômage) donde, según su expresión, desempeñó el papel de economista de guardia, vinculando el trabajo económico (sobre el tiempo de trabajo) con un movimiento social que necesitaba de argumentos. Durante la década de 2000, desempeñó este papel de economista de guardia de forma intensa en los movimientos contra las reformas de las pensiones, aportando análisis técnicos para combatir el discurso gubernamental que presentaba los retrocesos sociales como inevitables. Participa en el movimiento antiglobalización y en ATTAC, así como en su consejo científico, y en la Fundación Copérnic.

Economista y estadístico, Michel tenía tanto un gran conocimiento de la historia y las teorías económicas como la capacidad de manejar con facilidad las series estadísticas y las herramientas econométricas. Insistió en que el economista crítico debe ser sólido científicamente. Trabajó en varias instituciones de la administración económica (donde en aquella época había lugares en los que la economía crítica no estaba del todo prohibida) antes de incorporarse al IRES (un instituto de investigación vinculado al movimiento sindical).

A pesar de su reconocida competencia y de sus numerosos artículos en los que utilizaba la econometría, Michel siguió siendo casi siempre una especie de outsider del círculo de la razón económica (por utilizar la expresión del cortesano Alain Minc). En efecto, Michel no ocultó sus convicciones, trabajó sobre temas como la dinámica del capitalismo y de la industria francesa y la reducción de la jornada laboral y, además, desmontó de forma argumentada las falacias teóricas y empíricas que producían los economistas neoliberales.

Michel era, por utilizar una expresión habitual, un marxista abierto. Pero abierto a la manera de Lenin (cuyo retrato adornó durante un tiempo su despacho en el IRES), preocupado por hacer un análisis concreto de una situación concreta. Abierto también a la manera de Ernest Mandel, economista y dirigente de la Cuarta Internacional. Sobre Mandel, Michel explicó: «Lo que me gustaba de Mandel era que su fondo más bien ortodoxo se combinaba con un marxismo más bien abierto, que no era la pura repetición del dogma, el análisis infinito de los textos de Marx. Para él, los economistas marxistas no podían conformarse con repetir el Libro I de El Capital de forma actualizada, sino que debían enfrentarse a la realidad del capitalismo actual, utilizando los datos estadísticos disponibles y no ignorando el trabajo de los economistas no marxistas.

Esto puede haberle valido algunas críticas, sobre todo en los últimos años, en los debates sobre la tasa de beneficio y su impacto en la evolución de la actividad económica. Aceptó de buen grado las observaciones metodológicas (no es fácil aproximar la evolución de la tasa de beneficio a partir de los datos de las cuentas nacionales) o consideró que el debate seguía abierto, al tiempo que se negaba, siguiendo a Mandel, a considerar las fluctuaciones del beneficio como el único determinante de las crisis económicas. Por otra parte, Michel no apreció las críticas keynesianas. En efecto, siempre subrayó los límites de Keynes (y a fortiori los errores y la mala fe de sus sucesores que no dejaron de diluir sus aportaciones hasta llegar a conclusiones contrarias) y, sobre todo, siempre hizo de la lucha de clases una realidad no al lado de los mecanismos económicos, sino en el centro de ellos.

Michel fue autor de numerosos libros, colaboró en muchos otros y produjo un número considerable de artículos que pueden encontrarse en su sitio web http://hussonet.free.fr/. Además de su propio trabajo, puso a disposición una gran cantidad de artículos e información económica. Este sitio seguirá siendo una referencia.

Los centros de intereses de Michel eran muchos: desde las cuestiones teóricas más abstractas, como la transformación de los valores en precios, hasta los análisis de las distintas facetas del capitalismo contemporáneo: políticas económicas, deudas públicas (participó en Francia y Grecia en los trabajos sobre las deudas públicas ilegítimas), políticas sociales, catástrofe ecológica, etc. En su libro « Six milliards sur la planète, sommes-nous trop?” integró la crisis ecológica a su pensamiento y denunció las tesis maltusianas y el capitalismo verde (y los diversos instrumentos que propugna: derechos a contaminar y ecotasas). Concluyó afirmando la necesidad de salir del cálculo económico de mercado y aplicar la planificación, y reclamó un «socialismo al servicio de las aspiraciones ecológicas».

Llevaba años llamando la atención sobre la caída de las ganancias de productividad de las principales economías capitalistas (a pesar de la expansión de las nuevas tecnologías) y su consecuencia: un sistema económico y social cada vez más regresivo. Su último texto reproducido en su web se titula Biden, ¿milagro o espejismo? En él, destaca que el proyecto del sucesor de Trump es, sobre todo, reafirmar la supremacía de Estados Unidos.

Michel fue el autor, junto con el dibujante Charb (asesinado en el atentado de 2015 contra Charlie Hebdo), de un libro pedagógico titulado El capitalismo en 10 lecciones, escrito tras la crisis de 2008-2009, en el que, a modo de conclusión, describía los callejones sin salida del capitalismo a principios de este milenio, al tiempo que recordaba esta vieja verdad del marxismo: «El capitalismo no es una fruta madura y no se derrumbará» sin la iniciativa de las fuerzas sociales decididas a superarlo. En su último libro publicado, escrito con Alain Bihr «Thomas Piketty, una crítica ilusoria del capital», los autores repasan las tesis de la obra de Piketty. los autores repasan las tesis de Piketty, subrayando los errores (la ideología determinaría las desigualdades, la falta de comprensión de la naturaleza del capitalismo como sistema basado en la explotación) y los límites de las medidas que defiende. El epílogo del libro integra la crisis del coronavirus y subraya que, más que nunca, hay que abandonar «el mundo de la despreocupación», la búsqueda de «alternativas inteligentes» (lo que no significa renunciar a la elaboración programática), porque de hecho se avecinan enfrentamientos sociales muy violentos.

Su sentido del humor estaba siempre presente y le llevó a poner en su página web la siguiente frase despectiva de un economista oficial: «un ideólogo desconocido en el mundo académico y que hace una crítica incompetente».

(Tomado de Viento Sur)

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