György Lukács: cien años de confusión

por Mike MacNair

Permítanme comenzar diciendo que hablé sobre este tema de manera menos sustancial y menos extensa en la convención de Platypus en Chicago el 1 de abril, y esta charla amplía lo que dije allí.Debo añadir que hay dos artículos realmente útiles sobre Lukács del camarada Lawrence Parker en Cosmonaut de enero, y en el Weekly Worker de abril.También he escrito extensamente sobre temas relacionados en Weekly Worker entre 2003 y 2014.3

Hay dos interpretaciones principales sobre Lukács en la izquierda. Una, la de la izquierda trotskista y cuasi trotskista para justificar lo que se podría calificar en general como una perspectiva política bakuninista, en la que, esencialmente, las huelgas son algo central y la forma básica de avanzar es desde las huelgas hasta la huelga masiva y generalizada. Esta perspectiva se atribuye (probablemente en parte incorrectamente, pero no totalmente) a Rosa Luxemburgo, e igualmente a Lukács.

Por otro lado, hay un sector muy amplio de la izquierda, en particular de la izquierda académica, para la cual Historia y Conciencia de Clase (HCC) es un punto de arranque para la «Escuela de Frankfurt», para el «marxismo occidental» y para la narrativa, que está extraordinariamente extendida entre los académicos influenciados por la «nueva izquierda», de que Engels vulgarizó a Marx. Este argumento no era original de Lukács: ya estaba presente en Georges Sorel, que escribió alrededor de 1900, y en los argumentos de Parvus en 1914-15 justificando el apoyo al esfuerzo de guerra alemán, entre otros.Esa línea de enfoque nos lleva al mundo completamente nuevo de la «tesis de la ideología dominante», etc.

Perspectivas

Abordaré aquí principalmente la política de HCC y de algunos de los escritos relacionados de Lukács, y en menor medida sobre cómo la filosofía influye la política. Empecemos con Lukács. Nació en 1885. Estudió en la universidad en 1905-06, fue influenciado por el sindicalista revolucionario soreliano, Ervin Szabó (1877-1918).Siguiendo a Sorel, Szabó y otros escritores sindicalistas revolucionarios básicamente consideraban que la crítica de Bernstein al marxismo «kautskiano» (o Engelsiano) era en general correcta: que la perspectiva «ortodoxa» de la Segunda Internacional era cientifista y conducía al automatismo y el gradualismo. La alternativa era un cambio radical en la conciencia de masas, que solo podía tener lugar en forma de acción de masas: y por lo tanto, la perspectiva sindicalista, en contraposición a la partidista.

Después de licenciarse, Lukács fue a Heidelberg y fue fuertemente influenciado por Max Weber y Georg Simmel, así como por otros neo-Kantianos contemporáneos.En este período, escribió sobre varios asuntos estéticos. Durante la guerra fue influenciado por el «rusismo», en el sentido de las ideas de Dostoievski. A principios de 1918, todavía era muy antibolchevique, pero en diciembre de 1918 se sumó al Partido Comunista Húngaro (PCH), para gran sorpresa de quienes conocían su trabajo anterior.

El contexto inmediato fue el colapso de la monarquía de los Habsburgo y la revolución húngara. En marzo de 1919, los socialistas húngaros invitaron al PCH a unirse a ellos en un gobierno «soviético»;Lukács participó en este gobierno como comisario adjunto de educación pública y como comisario político en el efímero Ejército Rojo húngaro. Después de la derrota de la revolución, hizo trabajo clandestino durante un tiempo, antes de que finalmente tuviera que huir a Viena en octubre de 1919.

En Viena, Lukács trabajó con el colectivo que produjo la revista Kommunismus con Ruth Fischer, más tarde una de las dirigentes del ala izquierda del Partido Comunista Alemán, y otros izquierdistas. En esa capacidad, Lenin lo atacó personalmente como ultraizquierdista en una revisión de Kommunismus en junio de 1921.8 Este sesgo es muy visible en los artículos de Lukács de este período recopilados en la traducción al inglés Tactics and ethics: political writings 1921-29.9

HCC se publicó en algún momento de la primavera de 1923. El prefacio está fechado en la Navidad de 1922, que es cuando el texto fue entregado a la imprenta. Así que Lukács finalizó el texto justo al mismo tiempo que se reunía el cuarto congreso de la Comintern (5 de noviembre a 5 de diciembre) y es poco probable que haya tenido en cuenta algo decidido en ese Congreso. La primera crítica hostil del libro, de Hermann Duncker, está fechada a finales de mayo, por lo que debe haber sido publicado lo suficientemente antes como para que Duncker lo hubiera leído.10

La mayoría de los capítulos de HCC están fechados por separado. «¿Qué es el marxismo ortodoxo?» en marzo de 191911; «El marxismo de Rosa Luxemburgo» en enero de 1921; «Conciencia de clase» en marzo de 1920. El ensayo central, «Reificación y la conciencia del proletariado», no tiene fecha, por lo que probablemente se remonta al otoño de 1922. «La función cambiante del materialismo histórico» es de junio de 1919; «Legalidad e ilegalidad» de julio de 1920. «Observaciones críticas sobre la «Crítica de la Revolución Rusa» de Rosa Luxemburgo» es de enero de 1922; y «Hacia una metodología del problema de la organización» de septiembre de 1922.

Estas fechas confirman que el libro es, como ha argumentado el camarada Parker, una transición entre, por un lado, el ultraizquierdismo de Kommunismus (y el apoyo de Lukács, junto con Fischer, a la Acción de Marzo en Alemania, contra sus críticos) y, por el otro, una respuesta al Izquierdismo, enfermedad infantil del Comunismo de Lenin (IEIC), publicado en julio de 1920, así como las decisiones del segundo (19 de julio a 7 de agosto de 1920) y tercer (22 de junio a 12 de julio de 1921) congresos de la Comintern. Lukács escribió relativamente poco después de la Acción de Marzo de 1921, y el libro salió mucho antes del fracaso del Octubre alemán de 1923.12

Estos acontecimientos son relevantes (y la fecha de publicación fue desafortunada para Lukács) de dos maneras. En primer lugar, Karl Korsch, que se solidarizó con Lukács, continuó manteniendo la «teoría de la ofensiva», que subyace a la Acción de Marzo, al igual que Ruth Fischer y quienes pensaban como ellos. En este sentido, HCC podría aparecer como una intervención inmediata del lado de los «izquierdistas» en el KPD.

En segundo lugar, Lenin sufrió su tercer derrame cerebral, que lo incapacitó por completo, el 10 de marzo de 1923, y murió el 21 de enero de 1924. En relación con la lucha por el poder después de la incapacitación de Lenin, Trotsky contrarrestó la campaña contra el «trotskismo» y su propia historia como menchevique, argumentando que la troika de Stalin, Zinoviev y Kamenev habían sido culpables de resistir el llamamiento de Lenin a luchar por el poder en 1917, debido a residuos del «marxismo de la Segunda Internacional. Y que los mismos errores estaban detrás el fracaso del KPD en Octubre de 1923. Aunque sus Lecciones de Octubre no se publicaron hasta octubre de 1924, este debate ya existía desde hace algún tiempo. En ese contexto, en la primavera de 1924, HCC habría parecido como una intervención del lado de Trotsky en este debate, al igual que, Marxismo y Filosofía de Korsch, aunque en ambos casos lo que intentaban era defender elementos de lo que el antiguo grupo Kommunismus había mantenido. De ahí su violenta denuncia por parte de Zinoviev y su círculo más inmediato.13

Lukács escribió Seguidismo y Dialéctica en 1925 o 1926. Fue un mero manuscrito hasta que se publicó en Budapest en 1996 y luego en traducción de Verso, con una introducción de John Rees, y una posfacio de Slavoj Žižek, en 2000.14 El camarada Parker argumenta que Seguidismo y Dialéctica no es una defensa de HCC, y Lukács ciertamente niega que lo fuese. Pero el «seguidismo» que denuncia es, en esencia, la incapacidad a la hora de tomar iniciativas revolucionarias. Así que, en este sentido, Lukács en Seguidismo y Dialéctica todavía está defendiendo el sesgo «izquierdista» de HCC. También es un documento profundamente fraccional: filosofía orientada al combate fraccional dentro del PCH.

Lealtad

En general, se acepta que Lukács más tarde se convirtió en un «estalinista», lo que significa que fue, por motivos prácticos, partidario de la mayoría de la dirección de la Comintern. No está claro que este fuera un cambio real. No creo que Lukács estuviera tratando hacer oposición o incluso establecer una línea marcadamente distinta con la dirección de la Comintern cuando escribió HCC; y este es un fenómeno que en realidad aparece a lo largo de su actividad política en la década de 1920.

En el período Kommunismus, Lukács está tratando de defender la idea de las posibilidades presentes absolutas de la revolución y la inmediatez del poder soviético, en contraposición al parlamentarismo, las reformas, etc., lo que en realidad es característico del primer congreso de la Comintern y del debate de 1918-19 sobre el poder soviético. IEIC y el segundo congreso de la Comintern representaron un cambio parcial en contra de esta perspectiva, pero ese cambio solo quedó completamente claro con el tercer congreso. HCC intenta parcialmente seguir este cambio, pero sin conceder a los socialdemócratas y centristas de la derecha que habían defendido que la revolución no estaba al orden del día.

Hasta cierto punto, HCC sigue servilmente los argumentos de IEIC y el segundo congreso. En particular, «Reificación y la conciencia del proletariado» es claramente neokantiana y weberiana: pero también está íntimamente relacionada con las Tesis sobre el papel del Partido Comunista en la revolución proletaria del segundo congreso, con su explicación de la conciencia de clase como tomando forma en el partido como una minoría.15 «Hacia una metodología del problema de la organización» tiene las mismas características, y también sigue el argumento de Lenin en IEIC que los bolcheviques fueron «forjados» gracías a su larga experiencia y que existían como un partido definido con un régimen de disciplina radical desde la escisión de 1903.  Esto es simplemente falso, e implica una reconstrucción de la escisión que no concuerda con su verdadera y mucho más confusa historía en 1903, y una proyección hacía el pasado de la militarización del partido desde 1919 hasta 1903.

Después de la muerte de Lenin, el papel principal de dirección de la Comintern fue asumido por Zinoviev. Pero en 1925 Stalin rompió con Zinoviev y Kamenev, formando en su lugar un bloque  con Bujarín y Rykov con una política mucho más prudente y «amigable con los campesinos», que también se asoció con la línea del «socialismo en un solo país». Zinoviev y Kamenev pasaron a la oposición, inicialmente de forma independiente (la «oposición de Leningrado») y luego conjuntamente con la «oposición de izquierda» de Trotsky y sus seguidores (la «oposición conjunta»). El sexto congreso de la Comintern, en el que Bujarín tomó la iniciativa, tuvo lugar en julio-agosto de 1928. Al mismo tiempo, Jenő Landler, que era el líder de la facción que Lukács apoyaba en el PCH en el exilio, murió (25 de febrero de 1928) y Lukács recibió el encargo de redactar las posiciones del PCH. Este borrador, las «Tesis de Blum» (el nombre de clandestinidad de Lukács), fue escrito en algún momento del otoño de 1928, y se adapta cuidadosa y lealmente a la línea política del sexto congreso de la Comintern.16

Sin embargo, al mismo tiempo (julio de 1928) Bujarín y Rykov estuvieron en desacuerdo con Stalin sobre la cuestión de la explotación más agresiva del campesinado, el impulso de la colectivización y un programa de choque para la industrialización. Stalin hizo un zigzag. En esta etapa, tanto los oposicionistas de izquierda como los de Leningrado habían sido excluidos del partido, y Stalin procedió a robar una versión de su programa política. En abril de 1929, Bujarín fue despedido como editor de Pravda y Stalin anunció la existencia de una «desviación de derechas en el partido». La dirección de la Comintern apoyó a la facción de Bela Kun en el PCH y denunció las «Tesis de Blum» de Lukács como oportunistas. Lukács se retractó debidamente de ellas (aunque más tarde se retractó de esta retractación como meramente táctica). Cuando se escribieron, las «tesis de Blum» no eran de oposición, ni eran un «frontismo popular prematuro»: eran simplemente una aplicación de la línea del sexto congreso de la Comintern, pero Lukács se quedó corto por el giro en Moscú, como le había sucedido en 1920-21 y de nuevo en 1923-24.

HCC, entonces, refleja la historia en la década de 1920 de los intentos de Lukács de ponerse al día con la dirección soviética y sus esfuerzos por justificar con grandes disertaciones teóricas determinadas posiciones faccionales en relación con la política europea rusa, alemana y húngara de la época.

Recepción

La historia de la posterior recepción de HCC es complicada. Comencemos con la alemana, que acabaría conduciendo a la Escuela de Frankfurt. Karl Korsch dio la bienvenida a HCC en un epílogo de su Marxismo y Filosofía, aunque en 1930 no le gustaba que le salpicara el rechazo de Lukács a la dialéctica de la naturaleza. HCC también influyó en Max Horkheimer, Theodor Adorno y Herbert Marcuse, desde los primeros días del Instituto de Investigación Social de Frankfurt. Según consta, el libro también fue comentado, de manera codificada, por Martin Heidegger, mientras que Karl Mannheim en su ideología y Utopía de 1929 utilizó los argumentos de HCC como una razón para rechazar el marxismo como utópico.17

Esta recepción refleja el hecho de que HCC era académicamente respetable, cuando otros escritos marxistas sobre cuestiones filosóficas no lo eran: tanto porque Lukács tenía una formación académica en el neokantianismo de Heidelberg; como porque todo el libro es consistente con las críticas weberianas y marginalistas al marxismo como erróneo. «¿Qué es el marxismo ortodoxo?» admite que todas las afirmaciones sustantivas de Marx podrían ser erróneas, varios argumentos sobre la «racionalidad» y varios apuntes históricos son explícitamente weberianos, y ninguno de los argumentos del libro es inconsistente con la (supuesta) verdad del marginalismo. En 1933, en su artículo «Mein Weg zur Marx», Lukács repudió en gran medida el libro; y, aunque este texto podría considerarse una mera retractación formal, Lukács mantuvo en general la misma opinión de HCC en 1957, y se negó a autorizar la reedición del texto alemán hasta 1967.18

En 1955, sin embargo, HCC fue recogido en Francia por Maurice Merleau-Ponty en su libro Aventuras de la dialéctica. El propósito del libro era argumentar que Jean-Paul Sartre se había acercado demasiado al Partido Comunista Francés; y para este propósito, Merleau-Ponty inventa el «marxismo occidental», termino con el que se refiere al marxismo de HCC. El «marxismo occidental» es, creo, una categoría sin sentido, y se vuelve más sin sentido cuando le añadimos otros autores, por ejemplo, el Gramsci de los Cuadernos de Prisión (en contraposición al Gramsci de L’Ordine Nuovo).

Creo que no totalmente desconectado de este trasfondo, Michael Harrington (el posterior fundador del Comité Organizador Socialista Democrático en EEUU) tradujo «¿Qué es el marxismo ortodoxo?» en 1959 para la Liga Socialista de Jóvenes, afiliada al Partido Obrero (WP) de Shachtman en EEUU.

En 1967, Lukács autorizó una reedición en alemán, en la que escribió un largo prefacio crítico, retractándose de algunos aspectos importantes, pero no de otros. Esta reedición fue traducida al inglés en 1971; y la traducción al inglés es, en esencia, la base de la influencia del HCC en el Partido Socialista de los Trabajadores (SWP) británico y otros, aunque también hubo la influencia indirecta de Pour une sociologie des intellectuels revolutionnaires de 1976 de Michel Löwy – l’évolution politique de Lukács 1908-1929  (cuya traducción al inglés en 1979 fue Georg Lukács – from romanticism to Bolshevism).19

Esta recepción de «izquierda» está originada en parte, creo, por la participación de Lukács como ministro en el efímero gobierno de Nagy en Hungría (octubre-noviembre de 1956). Aunque evitó la ejecución, fue exiliado en 1956-57 y excluido del partido hasta 1967. Lukács ahora aparece como un opositor a pesar del hecho de que ha sido un leal «comunista oficial». De hecho, en la introducción de 1967 a HCC escribe que nunca fue trotskista; que estuvo de acuerdo con Stalin en la cuestión del socialismo en un país, lo que era, de hecho, claramente plausible para la abrumadora mayoría del existente movimiento comunista.20

El punto no es que Lukács sea estalinista, sino que no construye una línea independiente o una línea política para el movimiento, no solo a diferencia de Trotsky y sus seguidores, sino también a diferencia de Ruth Fischer y Arkadi Maslow a la izquierda, o Heinrich Brandler y August Thalheimer a la derecha. Aparece como un opositor porque los izquierdistas modernos asocian HCC – leída como una obra de «marxismo clásico» de la Comintern inicial o de «marxismo occidental» – con el papel de Lukács en el gobierno de Nagy, dejando fuera toda su trayectoria intermedia, y por lo tanto identifican a Lukács como un crítico del estalinismo. De hecho, fue un crítico de la dictadura burocrática como tal: pero no de los motivos institucionales y políticos sobre los que descansaba esta dictadura burocrática.

El camarada Parker afirma correctamente que no debe ser una excusa para ignorar el trabajo de Lukács mientras fue un «comunista oficial». Porque personas que fueron inequívocamente «comunistas oficiales», que tenemos que leer y tomar en serio, realizaron un importante trabajo histórico y filosófico.

Nuevo izquierda

Pero considerar a Lukács como un opositor es también leer HCC como un punto de apoyo para la política de la «nueva izquierda» que se desarrolló después de Hungría 1956. El problema es que la «nueva izquierda» surgió en un mundo en el que las principales ideas «comunistas oficiales»  – el frente popular, el socialismo en un país y las vías nacionales hacia el socialismo, y el concepto del partido como monolítico y militarizado – parecían haber sido probadas categóricamente por los acontecimientos entre 1941 y 1949.

Los «nuevos izquierdistas» rechazaron el aplastamiento del levantamiento húngaro de 1956 y el carácter de los regímenes políticos en el este, y también, aunque de una manera diferente, por el gradualismo de La via británica hacia el socialismo y documentos equivalentes del Partido Comunista Francés, el Partido Comunista Italiano, y otros. Consideraban que esta perspectiva no era revolucionaria. Este es, en cierto sentido, el mismo síntoma que cuando los miembros de la Liga de la Juventud Comunista británica hoy defienden a Stalin, o de hecho cuando lo hacían los maoístas de las décadas de 1960 y 1970 como una forma de combatir el revisionismo y el gradualismo, y el cientificismo de Jruschov; pero sin caer en el «trotskismo». Porque caer en el «trotskismo» suponía rechazar el frente popular, las vías nacionales y el partido monolítico (y el «trotskismo» parecía haber sido desmentido por los acontecimientos entre 1941 y 1949).

Sobre esta base, por un lado, tenemos, desde alrededor de 1960, distintos tipos de maoísmo; pero, por otro lado, reivindicando HCC, los izquierdistas podían usarlo como base para el enfoque de la política de la Escuela de Frankfurt, centrado en la cultura y la ideología y su tercer campismo (o, de hecho, primer campismo, en el sentido de considerar la OTAN como un baluarte de la civilización contra el «totalitarismo», nazi o estalinista).

O se podías utilizar HCC en apoyo del «luxemburgismo» (el capítulo, «El marxismo de Rosa Luxemburgo»), de la huelga general (ese capítulo y el de «Reificación y la conciencia del proletariado») y del centralismo burocrático (a través de los capítulos «Reificación» y «Hacia una metodología del problema de la organización» y una falsa narrativa de la historia del bolchevismo). Este último fue el camino recorrido por los seguidores de Tony Cliff (El grupo de Socialist Review, los Socialistas Internacionalistas, el SWP británico) y, al parecer, por la Liga Comunista Revolucionaria de Japón (Kakumaru).

Filosofía

Como se advirtió antes, tengo poco que decir sobre el contenido filosófico sustantivo de HCC. Algo de lo que tengo que decir,ya lo adelantó el propio Lukács en «Mein Weg zu Marx» y en el prefacio de 1967 a HCC. Lukács señala que exageró la importancia relativa de captar la totalidad como tal. Pensó que era correcto rechazar el «fatalismo mecanicista», pero al mismo tiempo señala que la «praxis» es intervenir en el mundo material, no simplemente en el mundo social. Y la praxis en este contexto depende de un reflejo perceptivo correcto de la realidad (si no miro a dónde voy, voy a chocar contra una farola o un árbol). Del mismo modo, si quiero instalar un velocímetro en un coche en la línea de montaje, tengo que ver que tengo las piezas correctas y los tornillos correctos en el lugar correcto.

Sin embargo, creo que esta es una pregunta más fundamental de lo que considera Lukács, incluso en «Mein Weg» o en el prefacio de 1967. El problema es que la idea de que el razonamiento dialéctico implica esencialmente el conocimiento de «la» totalidad (una totalidad que es cerrada, no abierta) implica la pregunta de cómo se comprende «la» totalidad. Y la respuesta, dada en «Hacia una metodología del problema de la organización», es que solo es posible a través de la acción colectiva de una organización. De hecho, para Lukács (que sigue fielmente las tesis del segundo congreso de la Comintern) el proletariado solo puede ser consciente  «para si» de la clase a través del partido.

Pero entonces la consecuencia es que claramente ha interiorizado por completo la conocida idea de que no se puede acertar en contra del partido, que era una idea común de los «capituladores»: las personas que pasaron de la oposición al estalinismo y, al final del día, aceptaron ser masacradas por la policía secreta (GPU) sin resistirse. Este es un error fundamental.

En segundo lugar, Lukács en «Mein Weg» y el prefacio de 1967 rompe a medias con la proposición en HCC de que las ciencias físicas y sociales están radicalmente separadas y que buscar bases físicas (o biológicas) para las ciencias sociales es caer en un método «contemplativo». (En esta ruptura a medias, por cierto, se separa de la Escuela de Frankfurt). Pero no rompecompletamente con esta idea, e igualmente no rompe con la idea de que la dialéctica es algo que realmente solo es aplicable al capitalismo; no rompe con su insistencia en HCC de que ser histórico es insistir en la discontinuidad radical y la determinación de la totalidad del presente.

En mi opinión (y esta es solo mi opinión), esa concepción de la historicidad también conlleva la imposibilidad de comprender realmente la dinámica histórica que opera en las inferencias desde el pasado reciente hasta el futuro cercano, lo que llamamos «el presente» (un concepto que Lukács parece no cuestionar), de una manera que le permita hacer propuestas serias de acción. En mi opinión, esto se debe en parte a las cosas a las que se opone en «El marxismo de la Segunda Internacional» – el vínculo con la ciencia física, el concepto de historia de longue durée, y así sucesivamente – que Lukács fue en la década de 1920 incapaz de formular desde su propia perspectiva, o luchar contra la política (en cualquiera de sus aspectos) de la dirección de la Comintern con alguna persistencia.

Por último, «¿Qué es el marxismo ortodoxo?» comienza con la proposición de que el marxismo ortodoxo «se refiere exclusivamente al método» y continúa:

«Asumamos, en aras del argumento, que las investigaciones recientes hubiesen refutado de una vez por todas cada una de las tesis individuales de Marx. Incluso si esto se probara, todo marxista «ortodoxo» serio todavía podría aceptar todos esos hallazgos modernos sin reservas y, por lo tanto, descartar todas las tesis de Marx en toto, sin tener que renunciar a su ortodoxia por un solo instante».

Y en el prefacio de 1967, este texto es una de las cosas que Lukács todavía mantiene.

Pero, como he argumentado en otra parte 21, esto no es más que un enrrocamiento del argumento contra la evidencia adversa (que refleja la influencia de Sorel a través de Szabó y de Weber, Simmel y compañía): que Lukács no estaba explícitamente dispuesto a defender el materialismo histórico en su versión «Engelsiana» o en el sentido de la Ideología Alemana y de laContribución a la crítica de la política económica, de la misma manera que tampoco estaba dispuesto a defender la teoría del valor trabajo y los argumentos que de ella se derivan. Pero el resultado de este cierre conceptual contra la evidencia en contra es, al final del día, la esterilidad intelectual.

Desde luego, no estoy diciendo: «No lean este libro». Tiene un papel importante en su recepción histórica. Pero creo que es sin duda un error tratar los argumentos filosóficos de Lukács en HCC como fundamentos para marxismo del futuro.

Notas:

  1. www.youtube.com/watch? v=EAGkjsgbOxQ (a las 22.06). ↩︎
  2. cosmonautmag.com/2023/01/two-souls-within-his-breast-georg-lukacs-1925-29; «Scenes from history» Weekly Worker 27 de abril de 2023 (weeklyworker.co.uk/worker/1440/scenes-from-history). Ver el comentario del blog del camarada Parker del 3 de abril sobre el panel de Platypus:communistpartyofgreatbritainhistory.wordpress.com/2023/04/03/100-year-gyorgy-lukacs.↩︎
  3. Los artículos anteriores se mencionan en «Fantasy history, fantasy Marx» Weekly Worker 18 de diciembre de 2014 (weeklyworker.co.uk/worker/1039/fantasy-history-fantasy-marx); y añadir a esta lista mi «Against philosopher kings», Weekly Worker de 11 de diciembre de 2008 (weeklyworker.co.uk ↩︎
  4. Sorel: en varios lugares en los extractos de ‘Critical essays on Marxism’ en JL Stanley (ed) From Georges Sorel, New York 1976. Parvus: discussion and reference en B Lewis, ‘World War I: SPD left’s dirty secret’ Weekly Worker June 26 2014(weeklyworker.co.uk/worker/1016/world-war-i-spd-lefts-dirty-secret). ↩︎
  5. Sobre Szabó, véase G Litván y JM Bak (eds) Socialism and social science: selected writings of Ervin Szabó (1877-1918) Abingdon 2011. ↩︎
  6. Discusión en A Arato y P Breines The young Lukács and the origins of western Marxism Londres 1979, capítulos 2-4. ↩︎
  7. «Soviético» está entre comilas porque solo hubo un desarrollo orgánico limitado de los consejos de trabajadores, aún menos de los consejos de soldados o campesinos, solo un giro a la izquierda de los socialistas húngaros en respuesta a un ultimátum de la Entente y a los éxitos del Ejército Rojo Ruso, para llevar a los comunistas al gobierno, lo que implicaba rebautizar las instituciones existentes como «soviets». Ver RL Tőkés, Bela Kun and the Hungarian soviet republic, London 1967, chapters 6-7. ↩︎
  8. VI Lenin CW vol 31, p165. ↩︎
  9. M McColgan (trans), R Livingstone (ed), Londres 1972, pp53-116. ↩︎
  10. Ver A Arato y P Breines op cit p176. ↩︎
  11. Aunque este texto es una ampliación sustancial de la versión en Tácticas y ética, que Lukács databa «antes de la dictadura del proletariado»: es decir, antes del 21 de marzo. ↩︎
  12. Sobre la «Acción de Marzo», véase B Lewis,»Before, during and after March», Weekly Worker supplement 6 de mayo de 2021 (weeklyworker.co.uk/worker/1346/suplemento antes de la marcha y después de la marcha). Sobre el «Octubre fallido» hay una gran cantidad de detalles, desde una perspectiva trotskista, en John Riddell.com/2021/12/01/the-german-october-of-1923-a-failed-bid-for-workers-power; véase también M Jones, «Germany 1923»:www.marxists.org/history/etol ↩︎ y A Thalheimer, whatnextjournal.org.uk/Pages/History/1923.html.↩︎
  13. Véase A Arato y P Breines op cit capítulo 10; sobre Rees, ver E Leslie (trans), ‘Introduction’ A defence of ‘History and class consciousness’: tailism and the dialectic Londres 2000, pp17-25; y los artículos del camarada Parker. ↩︎
  14. Véase la nota 13 anterior. ↩︎
  15. www.marxists.org/history/international/comintern/2nd-congress/ch03a.htm. ↩︎
  16. Tácticas y ética pp 227-23. Cabe señalar que se trata de extractos, en lugar de un texto completo.↩︎
  17. Ver A Arato y P Breines op cit pp203-05. ↩︎
  18. ‘Autobiographisches Vorwort: mein Weg zur Marx’ in Marxismus und Stalinismus: politische Aufsätze, aufgewählte Schriften IV, Hamburg 2018; and ‘Postscriptum 1957 zu mein Weg zu Marx’ inidem. ↩︎
  19. Patrick Camiller (trans), Londres 1979. ↩︎
  20. R Livingstone (trans) History and class consciousness, Londres 1971, ppxxviii-xxix. ↩︎
  21. M Zurowski (trans), ‘Introduction to M Sommer’ Anti-Postone:cosmonautmag.com/2022/02/anti-postone-introduction. ↩︎

(Tomado de Weekly Worker)

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