La situación en Perú y los elementos insurreccionales

de Corriente Obrera Revolucionaria

La crisis política en Perú sigue desarrollándose, aumentando la represión y el número de muertos, pero también sigue en aumento la resistencia de sectores importantes que piden la caída de Boluarte y una asamblea constituyente. Al momento de escribir la nota se está desarrollando la “marcha de los 4 suyos” con miles de manifestantes del sur, centro, norte y oriente del Perú que viajan a Lima, mientras el gobierno intenta neutralizarlos con la declaración Estado de Emergencia. La idea de la movilización es la toma de Lima para el miércoles 18 de enero. 

Esta marcha se realiza después de estar varios días en enfrentamiento en sus regiones con las fuerzas militares del gobierno de Boluarte y de lograr, en algunos territorios, el control total por parte de sectores radicalizados del tránsito de vehículos y personas.

Este proceso de radicalización se da después de que la respuesta a la crisis abierta ante la destitución de Pedro Castillo haya sido solo represión y una promesa de futura elección para 2024.

La persistencia y valentía de sectores de masas a los ataques del gobierno demuestra la potencialidad de sus acciones pueden tomar un cause revolucionario.

Nosotros intentamos dar una definición de estos procesos, tomando del arsenal de los revolucionarios el análisis de los procesos revolucionarios y la tarea de la dirección revolucionaria ante los acontecimientos.

Creemos que debemos rescatar el concepto de insurrección espontánea que formulaba Trotsky para definir la insurrección de fuerzas elementales «a un movimiento de masas que, ligado por su hostilidad al antiguo régimen, no tiene perspectivas claras, ni métodos de lucha elaborados, ni dirección que conduzca conscientemente a la victoria, la insurrección de las fuerzas elementales no puede salir de los límites del régimen burgués» (Historia de la revolución rusa).

No obstante, no son exclusivamente fuerzas elementales las que actúan, ya que en los procesos insurreccionales actúan sectores de clase con intereses y objetivos distintos, que salen a la lucha ante la situación catastrófica de sus vidas. En el caso de Perú, plantean la destitución de Boluarte y asamblea constituyente o nueva constitución. Pero, si bien pueden desestabilizar al régimen, no pueden llevar al poder a la clase obrera y al campesinado. Ésta es la diferencia entre insurrección espontánea e insurrección como arte, en esta última entra en juego la dirección revolucionaria del proceso por parte de un partido revolucionario. Es la combinación entre revolución e insurrección. La insurrección es un acto en el proceso de la revolución.

La necesidad de intervenir activamente en estos procesos vivos con las herramientas del marxismo nos va a permitir desarrollar una vanguardia que recupere el programa transicional, que luche por la instauración de un gobierno obrero como forma de la dictadura del proletariado, que es la alianza revolucionaria de la clase obrera y el campesinado. Esto implica convencer a los trabajadores rurales, a los campesinos e indígenas del error de levantar la consigna de asamblea constituyente creyendo que ahí pueden ser representados sus intereses, como creyeron los movimiento indígenas y feministas en Chile ante el desvío que fue la constituyente de los últimos años. Solo serán representados sus intereses en un gobierno obrero que derroque y tome el poder y extienda el proceso revolucionario a la región. Debemos sacar lecciones de lo que fueron formas superiores en los procesos de lucha de clase, como sucedió en la revolución rusa y la forma de federación que expresaba la forma estatal de la dictadura del proletariado internacional.

Es partir de más atrás el tratar de analizar los fenómenos de lucha de clase actuales en la disyuntiva entre revuelta o revolución. Estamos en la época de revolución o contrarrevolución, el capitalismo ya pasó del periodo orgánico al periodo crítico, ya no hay márgenes para las reformas.

Llamamos a una Conferencia Latinoamericana con las corrientes que aún defienden la dictadura del proletariado y aspiran a la reconstrucción de la IV Internacional a discutir las tareas para la región y principalmente en donde los fenómenos de clase son más agudos como Perú, Bolivia y Brasil, para nombrar los más importantes.

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