La destrucción de flora y fauna silvestres no será paulatina, sino por sucesivos colapsos bruscos

por Fiona Harvey 

Especies salvajes se extinguirán y ecosistemas naturales colapsarán en un próximo futuro si la crisis climática avanza sin control, han advertido diversos científicos, ya que nuevos estudios muestran que el mundo natural corre un peligro derivado de la degradación climática mucho mayor de lo que se pensaba hasta ahora. La catástrofe podría golpear esta década a algunas especies a medida que se sobrepasen ciertos umbrales de temperatura. En lugar del previsto declive gradual de especies, es probable que se produzca una serie de colapsos bruscos.

Los ecosistemas oceánicos serán los primeros afectados, puesto que los mares ya se han calentado en una escala sin precedentes y se agravan problemas como la falta de oxígeno y el incremento de la acidez. En la década de 2040 es probable que el colapso abrupto se extienda a la tierra firme, provocando la devastación de especies cruciales en Indonesia, la Amazonia, India, el norte de Australia y el África subsahariana, en particular la selva ecuatorial congoleña.

“No será un proceso paulatino, sino una serie de colapsos bruscos que golpearán en lugares distintos en momentos diferentes”, ha dicho Alex Pigot, de la University College London, autor principal del estudio publicado hoy en la revista Nature. Parece que lo que sucede, según los autores del estudio, es que la mayoría de especies pueden soportar las temperaturas en ascenso durante un tiempo. Cuando se cruza un determinado umbral de temperatura, de pronto gran parte de las especies se enfrentan a unas condiciones que nunca antes habían experimentado, y el ecosistema puede colapsar súbitamente.

Los autores basan sus proyecciones en una división del planeta en cuadrículas de 100×100 km, en el interior de cada una de las cuales han estudiado la presencia geográfica de más de 30.000 especies de aves, mamíferos, reptiles, anfibios, peces y otros animales y plantas. Han contrastado estos datos con nuestro conocimiento del clima desde 1850 a 2005. Después han desglosado las predicciones climatológicas de ahora hasta 2100 sobre una base anual, examinando cuándo las especies de cada cuadrícula experimentarán probablemente temperaturas más altas que las que tenían antes. Así ha resultado un cuadro distinto del que hasta ahora se consideraba posible, estableciendo una proyección a cámara lenta –un poco como una fotografía en momentos sucesivos de un fenómeno–, a una escala muy fina, de cómo las especies reaccionarían cada año a medida que se calientan sus hábitats.

“A pesar de los muchos centenares de estudios sobre los impactos del cambio climático en la biodiversidad, este patrón abrupto [de colapso] no se había detectado hasta ahora, porque la mayoría de estudios se han centrado en proyecciones de una instantánea –o unas pocas– del futuro, digamos del año 2070 o 2100”, explica Pigot. “En nuestro estudio, en vez de ello hemos cuantificado cómo los riesgos del cambio climático para la biodiversidad variarán con el tiempo, con una resolución anual.”

Los científicos han observado que, en promedio, el 73 % de las especies que se enfrentarán a temperaturas sin precedentes antes de 2100 cruzarán este umbral simultáneamente. Si la temperatura global aumenta 4 ºC por encima de los niveles preindustriales de aquí a 2100, como sucederá si siguen aumentando las emisiones de gases de efecto invernadero, entonces por lo menos el 15 % de los ecosistemas sufrirán un “fenómeno de exposición abrupta”, que significa que más de una quinta parte de sus especies constituyentes cruzarán el umbral en la misma década, causando un daño irreversible.

Con un calentamiento de menos de 2 ºC, el límite fijado en el Acuerdo de París, tan solo el 2 % de los ecosistemas experimentarán este tipo de cambio brusco, con lo que muchas especies en riesgo quedarán a salvo de sufrir temperaturas más elevadas. Esto significa que si se adoptan medidas urgentes con respecto a las emisiones, podrían salvarse decenas de miles de especies “aplanando la curva” del impacto y concediendo más tiempo a las especies y ecosistemas para adaptarse.

“No es demasiado tarde para prevenir las extinciones debidas al cambio climático”, dice Christopher Trisos, de la Universidad de Ciudad del Cabo, coautor del estudio, realizado durante tres años. “Nuestra investigación revela que una acción rápida encaminada a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero durante esta década permitirá efectivamente aplanar la curva de especies de riesgo. De modo similar que con la pandemia de la Covid-19, una acción temprana para limitar el riesgo produce grandes resultados. No elimina todos los riesgos derivados del cambio climático, pero reduce masivamente el número de especies y ecosistemas expuestos.”

Los científicos están al tanto desde hace años de la posible existencia de “puntos de inflexión” en la evolución del clima planetario, cuando el calentamiento global desencadena cambios abruptos o que se autorrefuerzan: por ejemplo, la fusión de la capa de hielo del Ártico destapa el mar oscuro que hay debajo, que absorbe más calor que el hielo reflectante y a su vez acelera la fusión.

Este nuevo documento es uno más en un cuerpo creciente de estudios que demuestran que podría haber puntos de inflexión similares en el mundo natural, asociados a la degradación del clima. Se suma a otros estudios que muestran cómo la Amazonia y otras grandes selvas tropicales pasarán probablemente de ser sumideros de carbono a fuentes emisoras de carbono, y hasta qué punto el mar y la tierra ya han absorbido los efectos del calentamiento global.

Mark Wright, director científico de WWF-UK, ha declarado: “Ya hay más que suficientes pruebas de que el cambio climático está afectando al mundo natural y de que corremos el riesgo de perder hasta un millón de especies. Sabemos cuáles son las soluciones para detener el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. El mundo se centra actualmente, con razón, en la necesidad de hacer frente a la emergencia sanitaria. Sin embargo, este nuevo estudio refuerza la idea de que una vez superado este tiempo difícil, hará falta emprender nuevas acciones ambiciosas para abordar la crisis climática y de la naturaleza.”

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