La Conferencia de Materialismo Histórico 2022: monopolios, imperialismo, inflación y Ucrania

por Michael Roberts

Como de costumbre, no será posible informar sobre todas las muchas sesiones de la conferencia de Materialismo Histórico en Londres este año, que tuvo lugar el fin de semana pasado. Solo pude asistir a unas pocas sesiones y concentrarme, naturalmente, en las que tenían que ver con la economía marxista. Además, yo mismo participé en dos sesiones que coincidieron con otras de las que podría haber informado.

En cualquier caso, hubo algunas sesiones interesantes e incluso cuestionadoras sobre el papel del dinero en el capitalismo, la inflación, la rentabilidad y la posición de monopolio en el capitalismo moderno. Además, hubo varias sesiones sobre la teoría del imperialismo y, por supuesto, sobre el conflicto actual en Ucrania.

Empecemos con el dinero, el crédito y el monopolio. En una sesión sobre esto, Nicolas Aquila hizo una presentación interesante, en la que argumentó que hay una jerarquía dentro de la forma monetaria: en un extremo, a nivel internacional, hay o había oro, el dinero universal. Ahora, en el siglo XXI, el oro ha sido reemplazado por el dólar estadounidense a la cabeza de la jerarquía, convertido de hecho en un dinero casi mundial. Luego bajamos la escala a las monedas secundarias del capitalismo avanzado: el euro, el yen, la libra, etc. En la parte inferior a nivel internacional se encuentran las monedas débiles de las llamadas economías emergentes. Es una escala móvil de la soberanía monetaria. Esta jerarquía, argumenta Aquila, explica la falta de soberanía sobre el dinero en las economías más débiles y su exposición a las crisis monetarias.

En la misma sesión se nos ofreció una nueva versión de la teoría post-keynesiana del capitalismo monopolístico: es decir, las ganancias surgen de los márgenes corporativos sobre los costes. Este es particularmente el caso de los monopolios que ahora dominan los mercados del conocimiento y pueden establecer precios en lugar de competir con otros en los que los precios son dados. Cecilia Rikap y Cedric Durand argumentaron que en esta era de la propiedad intelectual y la producción de conocimiento, las empresas tienen el monopolio de la innovación (como los algoritmos) y, por lo tanto, han establecido un poder de monopolio permanente. Ya no se trata de monopolio en los mercados, sino de poder sobre la innovación.

Esta versión del capitalismo monopolista al estilo Kalecki no me pareció convincente. ¿Realmente creemos que los «monopolios» actuales de los medios de comunicación y la tecnología durarán para siempre? Los monopolios van y vienen a medida que cambian las innovaciones y aparecen nuevas empresas, desde GM en automóviles; hasta GE en electrónica, etc. ¿De verdad creemos que esta vez será diferente?

Los cárteles de monopolio u oligopolio han existido desde el desarrollo del capitalismo maduro y ha habido un grado creciente de concentración del capital, como predijo Marx. Pero no hay evidencia empírica de que el aumento de la concentración de capital y del «poder de monopolio» en ciertos sectores hayan reducido la competencia despiadada, por el contrario. El punto de Durand de que las grandes empresas planifican su inversión, ventas y producción internamente no significa que puedan evitar la competencia perpetua y turbulenta; de hecho, me refiero a la devastadora refutación del modelo de «capital monopolar» de Anwar Shaikh, mejor expuesto en su teoría de «competencia real» frente al monopolio (véase el capítulo 8 de su libro, Capitalismo) y esto.

Además, hubo el debate sobre la naturaleza y las causas del imperialismo moderno. Los lectores de este blog sabrán que Guglielmo Carchedi y yo hemos publicado un artículo sobre la economía del imperialismo moderno, en el que discutimos con evidencia empírica que el núcleo económico del imperialismo moderno es el intercambio desigual de valor (valor excedente) a través del comercio internacional (y los flujos de capital) entre las economías capitalistas avanzadas y el resto del mundo. Es la transferencia persistente y generalizada de valor a las economías avanzadas desde el resto lo que mejor caracteriza a las primeras como imperialistas. La explotación del sur global por el bloque imperialista no es principalmente el resultado de la «superexplotación» de los trabajadores del sur o a través del monopolio de los mercados y las finanzas en el norte; sino a través de la redistribución del valor excedente de las economías tecnológicamente atrasadas a las tecnológicamente avanzadas, tanto a través del intercambio desigual en el comercio como a través de la repatriación de beneficios, intereses y rentas por parte de las multinacionales y los bancos.

Pero nuestra tesis fue cuestionada por Charlie Post, quien también rechazó las teorías de la super explotación y del monopolio financiero leninista. Argumentó que el uso de mediciones agregadas o medias de la superioridad tecnológica de las economías imperialistas sobre las del Sur Global no logra identificar aquellos sectores en los que estos últimos ya habrían ganado superioridad. En particular, Charlie defendía que China se ha convertido en un líder en muchos sectores y, por lo tanto, no podría considerarse solo otra economía explotada, sino que cada vez más debería considerarse un futuro participante del bloque imperialista.

Y, sin embargo, en nuestro estudio, Carchedi y yo hemos mostrado una gran transferencia neta de valor excedente de China al bloque imperialista, que definimos como el G7 más algunas otras economías en el Norte Global. Todas reciben transferencias de valor neto persistentes y significativas del resto del mundo. En esta definición, China (o para el caso, Rusia) no son un estado o economía imperialistas. Además, desde 1915 ningún país después de Japón y los Estados Unidos a finales del siglo XIX se ha unido al club imperialista , cuando Lenin identificó a estas naciones como imperialistas, a menos que se considere a los pequeños Taiwán o Corea del Sur como nuevos miembros de este grupo.

¿Se convertirá China en un «desarrollador tardío» y en una potencia imperialista en ciernes? Lo dudo. Todavía se queda atrás en los niveles de tecnología y productividad, a pesar de que ha hecho el proceso más rápido de ponerse al día de la historia. Un comentario de la sesión fue que «es obvio que China es capitalista e imperialista». En cambio, he puesto mi cerebro a trabajar para demostrar que China no solo no es imperialista en el sentido definido anteriormente, sino que tampoco es capitalista (todavía). Veanse mis muchas publicaciones sobre esto aquí. Lo que está claro es que el imperialismo estadounidense no está dispuesto a consentir que China se ponga al día.

No entraré aquí en la discusión sobre si la «superexplotación» es la principal forma en que los trabajadores del Sur Global son explotados por el imperialismo, ya que esto se trata en detalle en nuestro estudio sobre el imperialismo y también en varias publicaciones en mi blog. Basta con decir que los salarios bajos no son una definición de superexplotación, que esta tiene lugar cuando los salarios están por debajo del valor de la mano de obra, es decir, por debajo de los niveles de subsistencia. Eso es frecuente en el Sur Global, pero no es decisivo, en mi opinión, a la hora de explicar las transferencias de valor al bloque imperialista: la explotación «normal» lo hace.

En otra sesión, Andrea Ricci y Giusseppe Quattomini hicieron una excelente presentación corta sobre la importancia del intercambio desigual en el comercio internacional y por qué Marx desarrolló esta teoría del comercio. Para Marx, el capital existe en una economía mundial, no nacional. En una economía nacional, hay una transferencia de valor excedente entre los sectores más atrasados tecnológicamente a los más avanzados, lo que produce un movimiento hacia una tasa media de beneficio. Esta redistribución sigue la misma lógica en el comercio internacional.

Ricci y Quattomini están de acuerdo en que el imperialismo es, por tanto, ante todo un concepto económico. Y el imperialismo es el resultado de la expansión del capital avanzado en los mercados globales para lograr esa transferencia de valor. Henryk Grossman explicó una vez que el auge del imperialismo (económico) moderno a finales del siglo XIX fue el resultado de la caída de la rentabilidad del capital en los mercados nacionales – véase Grossman La Ley de la Acumulación p 181.

Esa es en parte la razón por la que es difícil aceptar el análisis de la tasa de beneficios de EEUU en los últimos 70 años presentado por Bill Jefferies en la misma sesión. Argumenta que, contrariamente a la mayoría de otros estudios sobre la tasa de beneficios en EEUU (incluido el mío), la tasa ha aumentado desde al menos la década de 1990 y particularmente después de que China entrara en la Organización Mundial del Comercio en 2002. Sus resultados implican que la ley de la caída de la rentabilidad de Marx no tuvo ningún papel en la causa de la Gran Recesión en 2008-9. Jefferies afirma que todos los estudios anteriores se basaron en índices de activos de capital fijo proporcionadas por la Oficina de Análisis Económico (BEA) de los Estados Unidos. Y esos índices de capital constante son inútiles porque se basan en el concepto neoclásico de que los activos de capital son solo el flujo acumulado de ganancias futuras. En su lugar, deben basarse en el capital real avanzado. Así que Jefferies utiliza los índices de «activos amortizables» proporcionadas por el Servicio de Impuestos Internos de los Estados Unidos obtenidas de las cuentas fiscales de las empresas. Al hacerlo, esto reduce el tamaño del capital constante (c) en la fórmula de tasa de beneficio de Marx (s/(C+v) en más del 70% de los datos de la BEA. Por lo tanto, las tasas de beneficio son mucho más altas y también, al parecer, no caen, al menos no desde 1990.

No me convenció. En primer lugar, no es correcto que la BEA utilice capital avanzado constante solo en función del valor actual de las ganancias futuras. Los índices de activos fijos de la BEA pueden comenzar con una cifra tan arbitraria como esa, pero cada año el aumento se basa en las ganancias del año futuro tal como se invierten. En segundo lugar, cuando miramos los datos de la BEA (Tabla 7.13), encontramos una conciliación entre los datos del IRS y la BEA que no muestra una gran diferencia en el valor de los activos fijos o su depreciación. Así que hay serias dudas sobre los datos y el método de Jefferies.

Permítanme ahora pasar a la sesión en la que hice una presentación de un estudio conjunto con Guglielmo Carchedi, con el título: «Una teoría marxista de la inflación». Hemos estado trabajando y desarrollando nuestro enfoque durante algún tiempo y esta es la última versión de nuestra teoría en un momento muy oportuno, dada la inflación disparada que está engulliendo a las principales economías de todo el mundo desde el final de la crisis del COVID.

La presentación se puede encontrar aquí. La esencia de nuestra teoría es que hay dos factores estructurales que impulsan la inflación (o la deflación) de los precios de los productos básicos en una economía capitalista moderna. La primera es la tasa de cambio en el nuevo valor producido en la producción capitalista; el nuevo valor es el valor neto de una mercancía después de contabilizar el capital constante (depreciación de los activos fijos y las materias primas). El segundo es la intervención de las autoridades monetarias para ajustar la tasa de cambio en la oferta monetaria. La tasa de cambio en el nuevo valor tiende a ralentizarse en la producción capitalista, porque más inversión se dirige a los medios de producción, o capital constante, en lugar de a la inversión en más mano de obra (fuerza de trabajo). Esto se debe a que los capitalistas quieren aumentar la productividad del trabajo con tecnología para reducir los costes en unos mercados competitivos. Pero al hacerlo, esto reducirá el tiempo de trabajo involucrado en cada unidad de producción. Un aumento de la composición orgánica del capital (c/v) tenderá a reducir la tasa de beneficio del capital invertido y, por lo tanto, el nuevo crecimiento del valor tenderá a ralentizarse.

En lo que llamamos nuestra teoría de la tasa de valor de la inflación, ralentizar el crecimiento del nuevo valor significaría ralentizar la inflación de los precios; y en crisis, la deflación. Pero hay un factor que contrarresta esta tendencia a largo plazo, a saber, los cambios en la oferta monetaria, y en una economía moderna donde la oferta monetaria está controlada por el sistema bancario y el estado, esto puede actuar de manera opuesta y aumentar la inflación. A medida que las autoridades monetarias intentan impulsar el crecimiento con dinero barato, ejercen una presión al alza sobre las tasas de inflación. En nuestro documento, mostramos que la combinación de estos dos factores (medidos de forma adecuada) puede explicar una proporción muy alta de los cambios en la inflación de los precios al consumidor.

Hubo algunas preguntas en la sesión sobre la veracidad de esta teoría y la evidencia empírica y ha habido algunos ataques críticos a su validez desde entonces. No me ocuparé de esto en este artículo, pero creo que la discusión sobre una explicación marxista de la inflación debe continuar. Basta con decir ahora que, si se miran las diapositivas, nuestra presentación ofrece pruebas firmes contra las dos teorías principales de la inflación (la monetarista y el crecimiento del coste de los salarios) y también algunas diferencias con la teoría «clásica» de la inflación de Anwar Shaikh.

Finalmente, hubo una sesión muy concurrida sobre el conflicto en Ucrania, en la que se me pidió que participara en el debate sobre la economía de la guerra y sus implicaciones globales. Entre los participantes estaba Ilya Budraitskas, quien argumentó, por lo que entendí, que Putin comenzó esta guerra debido a la creciente oposición interna de los disidentes que amenazaba su popularidad. Me resulta difícil creer que esto fuera la razón principal de la invasión.

Volodymyr Ishchenko parecía argumentar que deberíamos caracterizar la Rusia de Putin como una forma de «capitalismo político», un término promovido por Branco Milanovic, el ex economista del Banco Mundial y experto en desigualdad global. El concepto de Milanovic se desarrolla en su reciente libro, Capitalism Alone, según el cual el socialismo no es posible y, por lo tanto, la elección que nos presenta el siglo XXI es un capitalismo «liberal democrático» desigual de libre mercado como en los Estados Unidos y Europa o un «capitalismo político de naturaleza autocrática dirigido por el estado como en la Rusia de Putin. «El capitalismo se equivoca mucho, pero también acierta mucho, y no va a desaparecer. Nuestra tarea es mejorarlo», dice Milanovic. La caracterización de Milanovic parecía llevar a Ishchenko por el camino de argumentar que Putin era un fascista o al menos un «semifascista».

Vladimir Unkovski-Korica tuvo una visión diferente de la causa de la guerra. La ve como la culminación de un creciente conflicto global entre las potencias de la OTAN que buscan reducir la fuerza y la influencia de Rusia y, por otro lado, Rusia, tratando de mantener su control sobre los países fronterizos ex-soviéticos. Ucrania se ha convertido en el terreno en el que se decide el pulso de ambos lados. Vladimir argumentó que se podría haber alcanzado un acuerdo pacífico con los acuerdos de Minsk, pero el gobierno de Ucrania y los Estados Unidos lo rechazaron.

Mi propia presentación se concentró en la economía. Debido a un problema técnico, no presenté mis diapositivas sobre las economías de Ucrania y Rusia, que aquí están.  

La esencia de lo que dije fue 1) Ucrania ha sido devastada por la guerra; aparte de la pérdida de vidas y hogares, la infraestructura de Ucrania ha sido diezmada y Rusia está controlando áreas importantes de recursos e industria, en un país que sigue siendo uno de los más pobres de Europa.

Y 2), el objetivo de los patrocinadores extranjeros de Ucrania y su gobierno actual para después de la guerra es introducir una economía de libre mercado con una propiedad extranjera masiva y privatización de los activos clave, incluida la tierra y la agricultura, con la eliminación de los derechos laborales y sindicales; con una reducción de la regulación de las finanzas y el medio ambiente. 3) La Rusia de Putin hasta ahora ha hecho frente a las sanciones a los oligarcas, el comercio y las finanzas porque ha podido vender su petróleo y gas. Pero Europa está reduciendo cada vez más su demanda de estas energías y se planean límites de precios para las exportaciones de petróleo rusas. Esto podría reducir los ingresos para la guerra que Putin ha acumulado.

A largo plazo, las sanciones tecnológicas a la industria rusa debilitarán su capacidad de crecimiento. A nivel mundial, en muchos sentidos, la política y las acciones de los Estados Unidos y la OTAN son un ensayo general para el verdadero conflicto entre el bloque imperialista liderado por Estados Unidos y China (sobre Taiwán) que se avecina en esta década.

Finalmente, observo que el ganador del premio anual Isaac y Tamara Deutscher de este año fue Gabriel Winant con «El próximo giro: la caída de la industria y el auge de la atención médica en las zonas desindustrializadas de Estados Unidos». Espero comentarlo pronto.

Pero sobre todo, tenga en cuenta que el El capitalismo en el siglo XXI, a través del prisma del valor de Guglielmo Carchedi y Michael Roberts, acaba de ser publicado por Pluto. El libro trata sobre la naturaleza y el medio ambiente; el dinero y la inflación; las crisis; el imperialismo; el conocimiento y las computadoras; y la naturaleza del socialismo. Abordaré partes del libro en los próximos meses.

(Tomado de The Next Recession)

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