Julian Assange se enfrenta a extradición y asesinato estatal mientras los criminales de guerra que expuso siguen libres

por Oscar Grenfell

El viernes, la secretaria del Interior británica Priti Patel anunció que aprobó la extradición a EE.UU. del fundador de WikiLeaks, Julian Assange. La familia de Assange, incluyendo su esposa Stella Moris, declaró inmediatamente que lucharían contra la decisión, incluyendo a través de una apelación legal más en Reino Unido. Si es extraditado, Assange se enfrenta a 18 cargos bajo la Ley de Espionaje y a una sentencia de 175 años en la cárcel por haber publicado lo que el Gobierno estadounidense y los tribunales británicos reconocen que fue información verdadera que desenmascara la política exterior de EE.UU.

Cuando se trata de Ucrania, EE.UU. y sus aliados alegan incansablemente que están defendiendo la democracia contra el “autoritarismo” ruso. Con base en estas afirmaciones, el Gobierno de Biden ha enviado decenas de miles de millones de dólares en armas al Gobierno ucraniano para lo que se ha vuelto una guerra por delegación de EE.UU. y la OTAN contra Rusia.

Asimismo, en la región de Asia-Pacífico, Washington y sus aliados alegan que están defendiendo la “libertad” en oposición a la “autocracia” china.

La persecución de Assange desmiente completamente estas declaraciones, cuyo objetivo es justificar un programa de militarismo y guerras agresivas.

En el corazón de Reino Unido, Assange, un periodista, se encuentra encerrado en una prisión de máxima seguridad sin ningún cargo en el país, mientras que EE.UU. busca extradición por exponer sus crímenes de guerra en Irak y Afganistán.

Los derechos legales y democráticos de Assange han estado constantemente bajo ataque. Existe evidencia clara de que EE.UU. presidió una operación masiva de espionaje contra Assange cuando era refugiado político en la Embajada ecuatoriana en Londres. Esto incluye el monitoreo ilegal de sus comunicaciones sujetas al privilegio abogado-cliente.

En septiembre, Yahoo! News reporto que en 2017 el Gobierno de Trump y la CIA discutieron el secuestro o asesinato de Assange en Londres. El artículo se basaba en las declaraciones de 30 exoficiales estadounidenses.

El relator especial saliente Nils Melzer de las Naciones Unidas calificó repetidamente el trato de Assange a manos de EE.UU. y Reino Unido como tortura. Cientos de doctores han exigido la libertad de Assange y advertido sobre el deterioro de su salud.

A pesar de todo esto, el Gobierno de Biden ha continuado la persecución y los tribunales británicos la han facilitado. La contradicción entre la supuesta campaña liderada por EE.UU. en defensa de la “libertad” en Ucrania y su determinación de encerrar a Assange es una muestra asombrosa de la hipocresía imperialista.

¿De qué acusan a Assange? Los cargos estadounidenses en su contra abarcan la publicación por parte de WikiLeaks de los archivos [logs] de las guerras de Irak y Afganistán en 2010 y 2011, sus archivos sobre detenidos en la bahía de Guantánamo y 250.000 cables diplomáticos.

En su conjunto, los documentos se encuentran entre las revelaciones más poderosas sobre las guerras imperialistas en la historia reciente. Desenmascaran las mentiras de que las guerras en Irak y Afganistán se trataban de la “democracia” y los “derechos humanos”. En cambio, demostraron que estas guerras fueron sangrientas operaciones neocoloniales con asesinatos diarios, tortura y opresión masiva.

Los archivos de la guerra de Afganistán detallan atrocidades que no habían salido a la luz, incluyendo bombardeos de autobuses escolares y bodas por parte de la OTAN y la existencia de un escuadrón asesino estadounidense encargado de asesinar a opositores de la ocupación.

Los archivos de la guerra de Irak registran la muerte de 109.000 iraquíes, 66.081 descritos por el ejército estadounidense como civiles. No habría quedado rastro en la historia de la muerte de 15.000 de ellos si no hubiera sido por Assange, ya que sus asesinatos habían sido completamente encubiertos por EE.UU. y sus aliados.

Los asesinatos a tiros de civiles a manos de soldados estadounidenses en puestos de control militar, los contratistas estadounidenses abriendo fuego contra mercados abarrotados, la tortura de miles de detenidos por parte del Gobierno títere de EE.UU. quedaron registrados en los archivos, demostrando que estas acciones eran la norma, no la excepción.

Los archivos sobre los detenidos en Guantánamo pusieron al descubierto la red mundial de la “guerra contra el terrorismo”. Los archivos mostraron que los que estaban siendo sometidos a las formas más horribles de encarcelamiento eran en su inmensa mayoría civiles inocentes, un agricultor afgano de 89 años con demencia era uno, un niño de 14 años otro.

Los cables diplomáticos revelaron que la ilegalidad de las guerras era el procedimiento operativo habitual del imperialismo estadounidense en todo el mundo. En sus páginas había pruebas del patrocinio de Estados Unidos a innumerables dictaduras, la planificación de golpes de Estado, el empleo de agentes en gobiernos, tanto “amigos” como hostiles, y el espionaje a funcionarios de las Naciones Unidas.

Todas las revelaciones se resumieron en el vídeo “Asesinato colateral”, el cual muestra a soldados estadounidenses en un helicóptero Apache alegremente abatiendo a tiros a una multitud de civiles iraquíes y a dos periodistas de Reuters. Ningún otro vídeo, en las últimas décadas, ha desempeñado un papel tan importante en la activación de la oposición masiva contra la guerra entre los trabajadores y los jóvenes.

Por todos estos crímenes, la única persona en el mundo que se enfrenta a penas de prisión es Julian Assange, quien los expuso. Mientras tanto, los criminales de guerra andan libres.

George W. Bush mintió sobre las armas de destrucción masiva y tiene la sangre de un millón de iraquíes en sus manos. Pero ha sido rehabilitado por los demócratas y los medios de comunicación corporativos, y es presentado como un estadista mayor de la política estadounidense.

Tony Blair, el ex primer ministro laborista que supervisó la participación británica en la invasión de Irak, es una figura odiada por las masas. Sin embargo, este mes, Blair recibió el título de caballero.

El intento de procesar a Assange es un ejercicio de venganza por su exposición de las mentiras imperialistas. También es parte de la preparación de nuevos y aún mayores crímenes.

Las guerras neocoloniales que WikiLeaks expuso han hecho metástasis en un conflicto global que amenaza con una guerra nuclear. Estados Unidos está librando una guerra por delegación contra Rusia en Ucrania y se enfrenta a China en el Asia-Pacífico.

Este programa, que amenaza con desatar una guerra mundial, es incompatible incluso con la imagen de la democracia. La persecución de Assange pretende sentar un precedente de incriminaciones falsas y victimizaciones más amplias contra los opositores del imperialismo.

En otras palabras, lo que está en juego es inmenso y la lucha por la libertad de Assange es más urgente que nunca.

En esta lucha, nada sería más fatal que guardar ilusiones en que los llamamientos morales a las mismas personas que persiguen a Assange los convencerán y pondrán fin a la década de ataques en su contra.

Lo que se necesita para liberar a Assange y para que los criminales de guerra que expuso rindan cuentas es la movilización de la clase obrera internacional.

En todo el mundo, los trabajadores están entrando en lucha contra los mismos gobiernos que han encabezado la persecución de Assange. En Reino Unido, Estados Unidos y en todas partes, hay una inmensa hostilidad a las políticas de “inmunidad colectiva” (de rebaño) ante el COVID, que han dado lugar a infecciones y muertes masivas. Y ahora, se están desarrollando huelgas y protestas masivas en oposición a la enorme alza de los precios y los continuos recortes salariales y del gasto social.

En Reino Unido, 50.000 trabajadores ferroviarios tienen planeado hacer huelga esta semana. Muchos de ellos estarán a pocos kilómetros de donde está encarcelado Assange. En Estados Unidos se están gestando luchas entre los trabajadores automotores, los enfermeros, los profesores y otros sectores, al igual que en Australia.

Este movimiento emergente de la clase obrera proporciona la base para la lucha por la libertad de Assange, la defensa de los derechos democráticos y la lucha contra la guerra. Hacemos un llamamiento a todos los trabajadores y jóvenes para que asuman la defensa de Assange, como parte de la lucha por todos sus derechos sociales y democráticos.

(Tomado de WSWS)

Ir al contenido