Cuando la vida se precariza: la juventud lucha y se organiza

de Estudiantes por la Causa Popular

El 2024 se caracterizó por la represión a los sectores que luchan, desde pobladores en tomas de terrenos, hasta estudiantes luchando por sus demandas. Esto nos demostró una vez más, que el falso progresismo del gobierno mientras promete derechos sociales, reprime a quienes luchan para conquistarlos.

Vimos como la educación de mercado afecta no solamente a las y los estudiantes, sino que al conjunto de la comunidad educativa, muestra de esto fueron los despidos masivos en distintas universidades, como por ejemplo en la Universidad de Antofagasta donde 223 profesores fueron desvinculados para “subvertir” un poco el déficit financiero que llega a 28 mil millones, o al IP Arcos, que debido a la gran cantidad de estudiantes becados, no pudo hacerle frente al recorte de presupuesto y anunció su cierre para este 2025. Estos casos no son más que la prueba de que este sistema mercantil va pudriendo todo a su paso, ya que ni siquiera el pagar por educación te asegura recibirla.

Ante esto los estudiantes populares sabemos que estas excusas de que “no hay plata” son falsas, y que esconden todo un cordón de negocios que solo juegan con nuestra educación dejándola como un simple medio de acumular más y más riquezas, y es por esto que saludamos los paros y tomas que se han levantado a lo largo del país en contra de esta educación, demostrando que solo con lucha y organización podremos hacerle frente a las expresiones de precarización en la educación y cualquier ámbito de la vida.

Saludamos todas estas expresiones de lucha, a todas y todos quienes siguen dando la pelea contra este sistema de explotación y miseria. Sin embargo, tenemos la claridad de que todavía nos queda mucho por avanzar, y el 2025 nos presenta nuevos desafíos para alcanzar nuestros objetivos y contribuir a la construcción de una nueva sociedad.

Sabemos que asistimos a un movimiento estudiantil desarticulado y carente de organizaciones, producto de la cooptación y las malas prácticas tanto del campo popular como de quienes concilian con nuestros enemigos. Por lo tanto, debemos continuar impulsando la lucha por nuestras demandas históricas como estudiantes, develar las contradicciones del sistema y a los responsables de nuestra miseria a todos las y los compas en nuestras casas de estudio desde nuestros espacios naturales. Utilizar la asamblea, la propaganda y las conversaciones cotidianas para sumar a más compañeros y compañeras a nuestra lucha, que está más justificada que nunca. Más importante aún, es crecer y propagar la lucha en los sectores donde no ha existido organización históricamente, pero se vive la explotación del sistema con más fuerza. 

Además de esto, debemos continuar haciendo carne la solidaridad de clase con todos los sectores del pueblo en lucha, con las y los trabajadores en huelga, los pobladores, etc. Y también, hacer carne la solidaridad de clase con nuestros compañeros que más lo necesitan, recordando que vivimos momentos de crisis económica. Sin dejar de lado en ningún momento la solidaridad y el apañe a nuestros compañeros del INBA. 

Sabemos que no son desafíos sencillos, que no lograremos a cabalidad de la noche a la mañana, pero  tenemos la certeza y trabajaremos arduamente para avanzar en estos desafíos. Mientras la vida se precariza, como jóvenes tenemos el rol de no bajar los brazos, dinamizar y tomarnos las calles con clasismo y combatividad frente al sistema que solo busca hacer negocio con nuestras vidas.

POR UN 2025 DE LUCHA Y ORGANIZACIÓN