Luego de la marcha universitaria de abril, donde las autoridades tuvieron una ascendencia fuerte, el conflicto ha pasado a un segundo momento, en un contexto de un gobierno más debilitado y en el que las consecuencias del ajuste están haciendo que importantes sectores salgan a manifestar su malestar.
Después de la ratificación en el Congreso del veto de Milei a la ley de financiamiento universitario, las tomas de las universidades no se hicieron esperar. El movimiento estudiantil se suma a distintos sectores en pie de lucha, como los hospitales Garrahan y Bonaparte, los jubilados, los trabajadores estatales y de algunas ramas industriales, con los cuales es necesario unificar los reclamos para golpear más fuerte. Debemos imponer a las direcciones docentes, nodocentes y estudiantiles un plan de lucha unificado, que enfrente también la complicidad de los rectores radicales y del peronismo. CTERA no ha salido de tibias declaraciones de apoyo al reclamo. No es sólo la universidad, es toda la educación capitalista la que está en crisis. Debemos imponerle a la burocracia pasar a la acción con paros activos. Necesitamos instancias deliberativas comunes, asambleas de los tres niveles para votar un plan de lucha unificado de todos los sectores educativos y avanzar hacia un Paro Educativo Nacional.
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