COVID en Argentina: campaña nacional de pelea contra la presencialidad criminal

de Corriente Nacional Docente Conti-Santoro

Comenzamos una nueva semana de pelea contra la presencialidad criminal en todo el país. Asistimos a un momento en el que el gobierno nacional decidió impulsar la idea de que estamos llegando a una “nueva normalidad”. Lo hace sosteniendo que la vacunación viene avanzando, cuando en realidad el 29% de la población recibió una dosis, mientras que solo el 7,5% recibió las dos dosis. Para ser precisos, de los 90 millones de pinchazos que necesita el país, solo están en el país 18.925.590. Con la cantidad de vacunas que al día de hoy se cree que llegarían en las próximas semanas alcanzaría entre 22 y 24 millones de vacunas, esto, es casi el 50% para vacunar a su población con una sola dosis, y un 25% de lo necesario para vacunar con dos dosis a la totalidad de la población.

Mire como se mire, el proceso de vacunación en Argentina es un verdadero desastre, y tampoco se tiene, como sí sucede en otros países como Cuba o Brasil, una vacuna propia en una fase avanzada. Sin embargo, con el cronograma electoral acercándose, sin medallas que mostrar en lo económico, sin recursos para sostener una nueva cuarentena estricta, el gobierno nacional necesita aparentar que la vacunación “va bien”. Sin embargo las cuentas cierran mal para el gobierno. A la fecha, le están faltando 70 millones de vacunas para las dos dosis a toda la población. De allí que, en los mensajes dados por el plan de vacunación bonaerense de Kicillof, ya aparece el planteo de que la primera dosis de las vacunas no vence y que por lo tanto la segunda dosis puede darse tanto antes como después de los 90 días, y por “después” nos referimos a “mucho después”.

Ante este contexto, la educación vuelve a ser presencial en diferentes distritos, a pesar de que no están vacunados con dos dosis el 100% de los docentes, y mucho menos recibieron vacunación alguna las comunidades educativas. Nos referimos a nuestros alumnos y alumnas y a sus familias. A esa franja etaria que va de los 5 a los 59 años que vio entre duplicar y cuadruplicar su tasa de contagio. Al mismo tiempo, la franja etaria que llega hasta los 55 años y que no tiene enfermedad de base y no es personal esencial o estratégico y que por lo tanto no sabe cuándo será vacunada. Entre 55 y 59 años tampoco están mucho mejor, ya que solo el 55% recibió una dosis, 80,5% de los que van entre 60 y 69, 87,9% de los que van de 70 a 79 años y 79,4% de los que van de 80 años en adelante. O sea, ninguna franja etaria se encuentra vacunada en su totalidad, pero principalmente nuestros estudiantes y sus familias, son los más expuestas.

Ya vimos lo que nos trae la presencialidad. Todas las tasas de contagios de todas las provincias, se multiplicaron. Sin ir más lejos, en la semana en que se habilitó la posibilidad a la suspensión de clases en las provincias, se detectaron 158.194 casos entre la población total, 12.740 entre la población escolar. La semana que va del 30 de mayo al 5 de junio, se detectaron 188.498 y 17.025. Algunas provincias que experimentaron cierres parciales, como Gran Buenos Aires donde se mantuvieron guardias pedagógicas exponiendo al contagio a docentes y alumnos, o en CABA, donde a pesar de los intentos de Larreta, buena parte de las familias decidió no enviar a los chicos y chicas al colegio, los casos mostraron bajas, aunque se mantienen aún en picos altos. Otras provincias, como Córdoba o Jujuy que no experimentaron suspensión de la presencialidad hasta esta semana, en el caso de la provincia de Córdoba, los crecimientos se dieron de manera ininterrumpida.

En relación a las últimas semanas, las caídas de casos muestran que no estamos ni por cerca de solucionar la situación. Además de provincias en la que los casos crecieron en los últimos 15 días, como Jujuy, Córdoba, Salta, Catamarca, Chaco, Río Negro y Chubut, las provincias donde sí se produjo una caída en general son muy moderadas. En términos estrictos, salvo Misiones o Tierra del Fuego, donde la caída de contagios es del 43 y 36% respectivamente, en el resto de las provincias solo 3 (Corrientes, San Juan, y La Pampa) registran caídas superiores al 20%, 2 (CABA y Santa Cruz) superior al 10%, y el resto de las provincias registran caídas que van entre el 1 y el 9% (Provincia de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Mendoza, Neuquén, Tucumán, Santiago del Estero). Es decir, caídas leves, en muchos casos inexistentes, que derivan en una apertura generalizada sin vacunación masiva de la población.

Está claro que la decisión del gobierno nacional, de los gobiernos provinciales y del gobierno de la Ciudad, es consolidar una meseta alta, en torno a los 25 o 30 mil casos diarios, a cambio de la apertura de la economía y de aparentar que “todo va bien”. O sea, el gobierno nos propone hacer equilibrio en una pierna sobre el borde de la cornisa.

El precio de esto es sostener una presencialidad criminal, que expone al contagio y a la muerte a millones diariamente. Para más, estamos hablando del sostenimiento de una presencialidad absolutamente degradada, dividida en dos, tres, o cuatro burbujas semanales, que hacen repetir la misma clase y el mismo tema ante cada burbuja, alumnos dispensados a la deriva por la falta de docentes que puedan trabajar con ellos en la virtualidad, la imposibilidad de la bimodalidad y las clases sincrónicas por la falta de conectividad en las aulas y la sobrecarga del trabajo docente que contrasta con la enorme cantidad de docentes sin cargo que hay en el país. No podemos permanecer inactivos frente lo que es un crimen sanitario, pero que también es un crimen pedagógico.

Si el gobierno quisiese, se podría tener una educación virtual de calidad, trabajando con todos los alumnos semanalmente, haciendo un seguimiento particularizado de aquellos que presentan mayores dificultades, y sin tener que descargar en las familias, y específicamente en las madres, el seguimiento del proceso educativo de los estudiantes. Por eso, como Corriente Nacional Docente Conti Santoro, convocamos a todos los gremios combativos, a todas las corrientes sindicales y políticas docentes, a todos los docentes independiente que se levantaron contra la presencialidad, a iniciar una campaña nacional por la suspensión de clases en todo el país hasta la vacunación masiva de la población, y exigir que mientras tanto se garanticen equipos, conectividad, dispensas, personal, ingresos para las familias, y todo lo necesario para el sostenimiento de una educación virtual de calidad.

(Tomado de Laburantes)

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