Argentina: 40 años de barbarie modernizada

por Beto Olivares

“La razón por la cual la omnipotencia de la “riqueza” es mas segura en una república democrática es que no depende de la defectuosa envoltura política del capitalismo. La república democrática es la mejor envoltura política posible para el capitalismo; y, por lo tanto, una vez que el capitallogra dominar…… esta envoltura óptima, instaura su poder con tanta seguridad, con tanta firmeza, que ningún cambio de personas, deinstituciones o partidos en la república democrática burguesa puede conmoverlo.” (El Estado y la Revolución – Lenin – Pág. 321 – EditorialCartago)

“Resumiendo: cuanto más puro el parlamentarismo; cuanto más típica la realización central de este idealismo estatal –aparentemente independiente, formalmente autónomo de la vida real de la sociedad-; cuanto más llega a ser un instrumento con valor de figurar como un órgano puro de la voluntad ideal del pueblo, tanto más apropiado como instrumento para hacer valer los intereses egoístas de los grupos capitalistas, precisamente bajo la apariencia de una ilimitada libertad e igualdad” (El Hombre y la Democracia – Georg Lukács – Pág. 43 – EditorialContrapunto)

¿Porqué el país forjado por el genocidio expresa una inalterable continuidad?

¿Porqué el poder real que ejerce el bloque histórico del capital  concentrado  y extranjerizado nunca ha sidocuestionado desde 1983?

¿Porqué luego de ser sacudidas y cuestionadas por un impetuoso vendaval de revueltas y rebeldías callejeras, las clases dominantes y sus representaciones logran reorganizar su crisis y reinstalar la gobernabilidad?

¿Porqué se han disipado los debates sobre estrategias y la disputa política por un nuevo tipo de poder?

Presentamos las siguientes percepciones sobre los posibles porqué?

PREMISA PRINCIPAL : Las condiciones históricas en las que se moldeó el desarrollo capitalista en Argentina en las últimas casi cinco décadas reconocen tres caracteres predominantes:

  1. Genocidio: La derrota de los revolucionarios mediante genocidio. El monopolio de la violencia represiva del Estado transformado en terrorismo aniquilador como condición existencial para la reconversión neoliberalen nuestro país. La incidencia de éste en el factor subjetivo.
  2. Transnacionalización: La plena subordinación nacional al proyecto de neo- colonización impulsado a escala planetaria por el imperialismo. Una nueva fase de transformación regresiva del capitalismo transnacional, generadora de una profunda reestructuración de las relaciones económicas, sociales y culturales.-
  3. Nuevas bases para la dominación burguesa post dictatorial. Democracias formales-restringidas y contrainsurgentes.: la reorganización de las crisis de gobernabilidad mediante una nueva relación entre el consenso pasivo electoral con la penuria, el ajuste a eternidad y el vigilar y castigar contrainsurgente.

Genocidio y Transnacionalización.

El proyecto genocida-globalizador reconoce una etapa fundacional: el terrorismo estatal y paraestatal preventivo (matar al bebé en la cuna).  Este propósito aniquilador  obedeció a la implantación de un modelo de reconversiónretrógrado planeado y decidido desde las entrañas y las mentes del poder imperialista mundial hacia Latinoamérica.

El sistema de terror dictatorial resultó  funcionalmente eficaz para avanzar  y consolidar el objetivo existencial del nuevomodelo de acumulación: el sepelio y partida de defunción del último proyecto burgués con fantasías reformistas intentado en nuestro país por el gobierno de Perón-Martínez de Perón. Esas ilusiones distributivitas sucumbieron ante la feroz transnacionalización, el Estado de Malestar se impuso a futuro y ofició de sepulturero de la denominadaburguesía nacional.

En consecuencia, deberemos -inevitablemente- fijar la atención en el estudio del acumulado global, histórico, estructural que hoy detenta el bloque histórico dominante favorecido por el terror y la reconversión consolidada porla ofensiva capitalista.

Este acumulado contiene hitos integrales que explican la maduración de la actual lógica de acumulación, basada -en loesencial- en:

  1. Consolidación del credo del libre mercado como signo de benignidad y progreso para los pueblos. La desregulacióneconómica y financiera, la primacía del capital financiero

instrumentalizado por la oligarquía financiera (Lenin), con sus flujos de capital instantáneo, inmediato e invisible, la creación de instrumentos monetarios para fundar nuevos mercados y para la expansión planetaria de los negocios de los capitalistas, entre los mas importantes.

  • Naturalización cultural de la tendencia retrógrada en la relación CAPITAL-TRABAJO (precariedad e inseguridad laboral, porciones de la fuerza de trabajo en situación de desempleo crónico e informalidad, caída constante del salario real, baja sindicalización, nuevas estrategias de vigilancia, persecución y represión).
  • El rol del Estado al servicio de  la concentración y extranjerización de  la  economía y los recursos.
  • Vigorización de un modo de producción bio-rentista de base primarizador-extractivo asentado en el despojo de lospueblos sobre los bienes comunes + contrarreforma agraria

+ neo-colonización agro-tecnológica + grave daño ambiental y social + exportación primarizada a gran escala +fuga de divisas.

Los “logros” del ideario globalizador y neo-liberal en Argentina (1974/2022 – según datos del Instituto dePensamientos y Políticas Públicas – IPYPP)

  • Endeudamiento: su crecimiento registra un 4.600%. El reflejo de esta sostenida política de capitulación ante las órdenes del FMI, el Banco Mundial y las instituciones globales de la oligarquía financiera no solo expresa a un paísempobrecido e indigente si no también un ejercicio pleno de la dominación imperial sobre el destino de los bienescomunes, sobre los planes contrainsurgentes y las orientaciones geopolíticas.
  • Desplome del Salario Real, Pobreza e Indigencia: En el  período  citado  el salario real registra una caída del68,8%, mientras que la informalidad creció el 274% (en la actualidad raya el 40%). La pobreza se incrementó un  981,6%  y la indigencia: 66%.
  • Las exportaciones privadas, concentración y extranjerización: Las primeras crecieron 2.149,9% (endólares), mientras que en el período 1994/2021 las ventas de la cúpula empresarial (obscenamente) concentradacrecieron un 44,5%. En 1975 la relación del total de las ventas era de 63,6% (origen nacional) a 36,3% (origenextranjera), y en 2021 es –pornográficamente- al revés: 39,8%  – 60,2%  (24 puntos de una violenta transferencia.

Las narrativas del lumpen-pragmatismo burgués de “Con la democracia se come….” “cirugía mayor sin anestesia…” “el fin de la fiesta menemista”, “la década ganada”, “la esperanza amarilla” “volvemos para ser mejores” se han deshidratado –como una estrella nova- ante el cataclismo de los datos de la penuria, el ajuste eterno y el saqueo: a  27  millones de argentinos el salario les dura hasta mediados de mes, 18 Millones de pobres, 4 Millones de indigentes. Enla otra orilla social 114.000 millonarios poseen 1,7 billones de dólares (fortuna 5 veces mayor al PBI argentino en dólares) y la mayor parte de ella reposa en los paraísos fiscales o en el casino global.

El momento genocida.

El proyecto de reestructuración capitalista bajo credo neo-liberal ubicó como meta existencial una contrarrevolución para poner fin a la última ofensiva obrera, popular, revolucionaria iniciada en los 60’ y –esencialmente- provocar una derrota subjetiva- cultural de largo aliento, estratégica: nunca mas utopías rebeldes, sindicalismo clasista, violenciarevolucionaria, rebeliones de masas, ideario humanista y solidario, y – fundamentalmente- un nunca mas al socialismo como utopía histórica de los pueblos. La metástasis genocida inoculada sobre toda Latinoamérica -inicialmente por elpinochetismo- no fue producto del juego de las leyes del libre mercado sino del monopolio represivo estatal convertidoen terror sistemático.

También es justo decir que el credo no solo construyó vertiginosos y calificados cambios de la estructura socio-económica y las relaciones sociales, sino también una profunda modificación de la racionalidad popular.Individualismo consumista de masas, mercantilización de las relaciones humanas, egoísmo extremo, antihumanismo, hedonismo de la imagen, apatía y resignación como cultura, el posibilismo/pragmatismo comoúnico paradigma político.

El capitalismo de época –genocida y neo-liberal- no se limitó a perturbar cierta funcionalidad distributiva (la ecuaciónfifty-fifty) o a aplicar nuevas recetas

macroeconómicas, sino que planificó y logró poner en crisis los valores éticos-políticos, los balances sobre laexperiencia histórica de luchas, y hasta la identidad del sujeto popular-revolucionario fogueada en las rebeliones de los azos y en la violencia política contra  las instituciones y representantes del sistema. En definitiva, logró imponer unéxito cultural duradero y vigente hasta nuestros días:  una nueva racionalidad negadora de toda naturaleza comunitariay de los intereses históricos de clase.

Derrota y Crisis Subjetiva. La cultura de izquierda ante el advenimiento del edén democrático

“La defensa de la soberanía de la nación y la preservación de la identidad cultural del pueblo son esenciales para sobrevivir. Ambos elementos están siendo suprimidos y esterilizados por el comunismo internacional. Sólo una política de USA dirigida a preservar la paz, promoviendo lacreación y la estabilidad política, puede salvar al Nuevo Mundo y preservar la posición de poder global de USA, que descansa sobre una segura ysoberana América Latina. Las Américas se encuentran bajo el ataque ¿A donde irá Washington?…No sólo está en peligro las relaciones de Europa con América Latina, sino que la misma supervivencia de nuestro país está en juego…” (Declaración de Sata Fe I. Una nueva políticainteramericana para los años 80. (1981). En Cuadernos de  Discusión Política Madrid: IEPALA)

“La izquierda, o al menos una gran parte de ella, se liberó lentamente, en los últimos decenios, del mito de la revolución y descubrió poco a poco el valor que tienen las reglas de juego” (“La izquierda en la era del karaoke” – N. Bobbio – G. Bossetti – G. Váttimo – 1997 – pag. 28).

Para abordar la atmósfera político-cultural post dictadura nos parece elemental inspeccionar debidamente:

  1. como llega la cultura de izquierda a la desembocadura de la denominada transición democrática luego delgenocidio dictatorial.
  2. que balances políticos se promueven desde la izquierda radical sobreviviente y desde la izquierda reformista delatroz anticlímax que provocó la sangrienta derrota.
  3. los moldes ideológicos e instrumentales de la izquierda en una época de estancamientos en el socialismoreal, de crisis de la Internacional Socialista y el eurocomunismo y de apogeo reaccionario y anticomunista de Reagan,Tatcher, Pinochet, Juan Pablo II.

No es objetivo dar respuesta acabada a estos tres interrogantes, ya que intentar dicha tarea requeriría no solo un hermoso tiempo sino todo un esfuerzo riguroso, sistemático. Solo intentaremos someras líneas de reflexión.

  1. En un breve plazo de 15 años la izquierda radicalizada experimentó – trágicamente- la dialéctica entre auge yderrota. Sufrió el corte generacional que supone la aniquilación física de sus principales intelectualesorgánicos. También, otro corte: la discontinuidad de la experiencia revolucionaria, abortada por el terrorismoestatal. Desde el 83’ a esta parte la pléyade de sus sobrevivientes –salvo escasas y nobles excepciones- hamostrado patéticos transformismos, crisis de fe revolucionaria y claudicaciones ético-políticas.
    1. Irrumpió la incidencia de una primera camada de intelectuales -de peso- (Aricó, Portantiero y otros) empeñados en frenéticas condenas a toda idea de poder revolucionario y de violencia política por razón de la catástrofe delexterminio. El otro costado de esta operación se expresó en fervientes convocatorias de conversión al paradigma democrático, esto es, que lo realmente revolucionario para la nueva etapa era luchar por la democracia.
    1. Provenían de la autodenominada nueva izquierda, nacida a principio de los 60’. Poseían alto reconocimiento por sus filosos, audaces y renovados experimentos teórico-editoriales (Editorial Lautaro, Pasado y Presente, Contorno, Controversia, “Marx y América Latina”).
    1. En sus inicios auspiciaron la necesidad teórica de un “cambio copernicano en la percepción de la realidad” en contra de los yacentes manuales y anaqueles de la ortodoxia soviética. Fueron resueltos traductores de la obra gramsciana junto a Héctor Agosti y apuntalaron sus esfuerzos analíticos “en la ineludible labor de suturar elabismo entre peronismo-antiperonismo”. Los peronistas y su experiencia fueron un desvelo histórico para esta corriente, fenómeno al que caracterizaron como “nacionalización de masas” y como “una forma, un pasaje transitorio hacia una nueva conciencia clasista, socialista”. Coherentes con esa visión alentaban unafusión entre las masas peronistas y los intelectuales desde

una identidad socialista autónoma al pejotismo y de  la  izquierda  reformista oficial: el Partido Comunista.

  • Su ligazón teórico-político con el oasis democrático del ’83 la fundamentaron desde categóricas reflexiones del exilio. Resulta de vital trascendencia tomar debido apunte sobre la naturaleza y proyección de estas reflexiones:

Se parte de la crisis del marxismo y de los marxistas porque sus ideas fueron derrotadas con sangre”.

Qué ideas?:

  1. La de vanguardia (elite iluminada a la que se compara con la armata del joven aristocrático Brancaleone);
    1. La del rol de la violencia como partera de la historia (apelación crítica a los horrores de la lucha armadacomo reductores de la reflexión crítica, como primitivismo testimonial, como contrasentidos ciegos,irreflexivos);
    1. La del relato utópico (la utopía revolucionaria considerada como recurso de los débiles, los quedesorientados en cuanto a que hacer o para donde ir incurren en exceso de discurso utópico).
    1. La de opción revolucionaria ya no tiene razón de ser. El fracaso revolucionario

–de manera drástica- implica el fin de la modernidad, porque el leitmotiv de la modernidad era la revolución. La revolución -entonces- representa pasado y fracaso.

  • La del pensamiento crítico: el fracaso revolucionario obliga a repensar el sentido de la crítica y centrarla enel campo  de la  crisis  entre  socialismo y democracia. Para tal cometido resultaba imperioso despojarseteóricamente de las categorías de los clásicos del marxismo y perpetuar un nuevo pensamiento “que ponga envalor el paradigma democrático, el de la transición democrática”.
    • Estas posturas coadyuvaron a entronizar la narrativa de la democracia alfonsinista que se consolidaba en elseno de la UCR como intelectual hegemónico, comprendiendo más acabadamente la esencia de la época y loscambios operados en la cultura política. El “Ahora Alfonsín” fluyó avasallante favorecido no solo por lainestimable ausencia de la izquierda radicalizada inmolada por el proyecto de aniquilamiento dictatorial, sino también por la crueldad de la derrota y por estas lecturas penitentes. Así, un sustancial sector de almasrebeldes, antidictatoriales, de izquierda, pasaron a integrarse, sumisamente, al ancho paraguas delprogresismo posibilista.
    • Los ex traductores de Gramsci, los ex teóricos del marxismo latinoamericano retractaban su pasado y consolidaban su presente como escribas del paradigma de Renovación y Cambio bajo el concepto demodernización de la democracia. Resultó notorio su aporte aportando letra al discurso pronunciado por Alfonsín en Parque Norte: “Ya pasó la era en que se pudo llegar a creer que la felicidad del género humanoestaba a la vuelta de un episodio absoluto, violento, definitivo, que al otro día inauguraría la vida nueva. La revolución no es eso ni lo ha sido nunca. Revolución es una etiqueta que los historiadores ponen al cabo de siglos a un proceso prolongado y complejo de transformación. Pero también se terminó la época de las pequeñas reformas, de la ilusión que con correcciones mínimas se podía cambiar el rumbo de una sociedad que, como la nuestra, fue empujada paulatinamente al desastre. No hablemos ya de reforma ni de revolución,discusión anacrónica. Situémonos, en cambio, en el camino acertado de la transformación racional y eficaz.”(Discurso de Raúl Alfonsín en Parque Norte – 1 de diciembre de 1985 -Pág. 10 – http://biblioteca.educ.ar)

La instalación de la narrativa de democracia para 100 años y el impacto político provocado por el inicio de los Juiciosa la Juntas cautivó a muchos revolucionarios sobrevivientes y a la izquierda reformista (con la sola excepción delefímero pasaje representado por el proceso de viraje autocrítico del Partido Comunista en su XVI Congreso). Losanimó, incluso, a expresar públicamente el apoyo incondicional a la democracia.

Muy pocas expresiones militantes rebatieron al nuevo paradigma recibiendo como respuesta  los chantajes del posibilismo  repitiendo como loro  ¡puede volver la violencia de los 70´!, etapa que se caracteriza como una décadadonde el terrorismo de Estado fue una respuesta a una supuesta sinrazón teórico-política de las izquierdasradicales.

Se trató de una potente ofensiva ideológica en pos de convencer sobre la imposibilidad de superar al capitalismo ya sus instituciones. Cualquier intento de estrategia política en este sentido pasó a caracterizarse como delirionostálgico, como reafirmación dogmática detenida en la celda del pasado que  no  comprendía  la  trascendencia  delpaso de la oscuridad dictatorial al vergel democrático. El regreso de la democracia implicaba el hecho histórico deruptura y superación, y por lo tanto, eslabón postrero de la praxis histórica.

La hegemonía burguesa marcaba a fuego su presencia y vigor sobre los movimientos resistentes a las dictaduras y sus crímenes. “Inspiradora y principal beneficiaria de los regímenes militares, la burguesía comenzó a separarse de ellos acierta altura del proceso, para plantearse la conveniencia de asumir la gestión directa del aparato estatal, con una propuesta de dos líneas básicas: la democracia parlamentaria y un Estado neoliberal.” (Ruy Mauro Marini – La luchapor la democracia en América Latina. Cuadernos Políticos N° 44, Ediciones Era, México, julio-diciembre de 1985, pp.3-11).

La narrativa democrática en tiempos de la Guerra de  Baja  Intensidad  y alternancia bipartidista

En el contexto geopolítico regional el Imperialismo recreaba sus proyectos contra- insurgentes. La Doctrina de Seguridad Nacional –muy eficiente para el aniquilamiento de revolucionarios- era actualizada y recreada por la Guerra de Baja Intensidad y las tesis reaganeanas basadas en la tarea de abortar preventivamente toda posibilidad de cambiosrevolucionarios.

En sintonía con estas nuevas premisas imperiales el relato colonizador de la intelectualidad alfonsinista encharcó la praxis política con la cultura de lo posible. Fueron mas que abundantes y apologéticas las alusiones a la pesada herencia de la dictadura y a la imposibilidad de cambiar la desfavorable correlación de fuerzas.

Las manifestaciones de repudio del movimiento popular y de las izquierdas contra la economía de guerra (Plan Austral/Primavera)los paros generales y la ola crítica ante la claudicación frente a los levantamientos carapintadafueron frenéticamente descalificadas bajo la amenaza sumarial de que el que lucha, atenta contra la democracia o suderivada falsa opción: esta democracia o el caos.

La tan machacada consigna de  con la democracia se vive  fue  velozmente  desmontada por un posibilismo intensoencarnado por el alfonsinismo ante el  fracaso  de  su estrategia de juzgamiento a los genocidas (juzgar a las cúpulas, noazuzar  a  la oficialidad). La rendición ante el partido militar y sus crímenes encarnó el  primer capítulo de vergonzosa impunidad con las leyes de Punto Final y Obediencia  Debida. Estas decisiones no solo permitieron la anexión delmilitarismo genocida a la institucionalidad burguesa (MODIN, PATTI, BUSSI, entre otros), si no también un ferozenvalentonamiento revanchista en todas las fuerzas represivas, que muy pronto se tradujo en crímenes contra el pueblo:en  Argentina  dio  comienzo  la  lucha antirrepresiva contra el gatillo fácil (Masacre de Budge – Mayo de 1987) yse consuma el asesinato del militante comunista Fredy Rojas en Tucumán (Agosto del mismo  año). Los frustradosplanes de estabilización (Austral/Primavera), la pérdida de consenso pasivo-electoral, el ascendente desencanto popularcon la narrativa  del  tercer movimiento histórico y una hecatombe hiperinflacionaria provocaron el ocaso  y derrumbedel proyecto de la primavera democrática.

“Síganme” (hacia el hegemón unipolar)

«Hasta donde alcanza la vista, no hay modelo económico alternativo al modo de producción capitalista ni  forma de organización  de  la esfera política superior  a la democracia liberal».  (“El fin de la historia y el último hombre” -FrancisFukuyama)

Con una UCR en fuga, la gobernabilidad halló auxilio y relevo en el régimen de alternancia clásica del siglo XX: el bipartidismo. En el pejotismo, luego de la efímera experiencia del renovadorismo cafierista -maniobra de higienizaciónde su imagen tras la quema de ataúdes y la derrota electoral del 83’- unas elecciones internas consagran la emergencia de un socio putativo de nuevo tipo: el menemato (según alusión del intelectual David Viñas).

Por otro lado, hay que dejar debido registro de que el nuevo perfil dirigencial de los

boina  blanca  era  asumido  por  el  gobernador  de  Córdoba,  Eduardo  Angeloz,  que

prometía una furiosa arremetida neoliberal (con lápiz rojo tijera para el achicamiento del gasto público y del Estado).

En definitiva, ambas expresiones del bipartidismo preanunciaban las futuras mutaciones en la política burguesa. La unipolaridad global demandaba una nueva metamorfosis político-cultural que expresara una consonancia superior conlos cambios de paradigmas universales operados tras la desaparición del denominado socialismo real.

La expectativas populares generadas por la promesa electoral del salariazo y la revolución productiva (en medio de hiperinflación, saqueos a supermercados, Estado de Sitio, represión y presos políticos) obtuvieron como respuesta unagestión impregnada de cinismo demagógico, cargada de discursos sobre cirugía mayor sin anestesiarelacionescarnales indultos pacificadores.

Bajo estos parámetros el peronismo, mas epocal y burgués que nunca, legitimado por altos niveles de consensoelectoral pasivo (después de privatizaciones, desguace estatal e indultos, en 1995 obtuvo la reelección con el 49, 94%de los votos y con una concurrencia de votantes del 82,08%) vanguardizó un vertiginoso proceso de remache de lareconversión antinacional y antipopular iniciada por la dictadura, que lo ha erigido en hacedor de la década mas infamede nuestra historia.

Transformado en un cuasi partido hegemónico de Estado condicionó a su socio bipartisdista para consumar una nueva claudicación: la rúbrica del Pacto de Olivos, verdadero instrumento de galvanización constitucional de latrasnacionalización económica (Deuda Externa, ajustes antipopulares, privatizaciones, flexibilización laboral), de la consagración institucional de la impunidad y de la recreación de los mecanismos de reaseguro de gobernabilidad para instancias de crisis económicas, sociales y político-institucionales (decretos de necesidad y urgencia, super-poderes,gastos reservados, legislación represiva, etc).

Menem lo hizo arengando sobre el señorío de los mercados y la competitividad para despegar hacia la igualdad y el pleno empleo (el famoso derrame). Institucionalizando la cultura de lo imposible, esto es, la no visualización –en elimaginario popular- de otro camino que no sea el de eternización de un presente de sojuzgamiento capitalista.

Y también el menemato aportó –en escala importante- a consolidar las mutaciones reaccionarias en la tradición política y en la naturaleza de una nueva institucionalidad imperante.

La personificación del capital, la tecnocracia y el reality en la política e instituciones del capitalismo de épocarepresentan un fenómeno tendencial desde los 90’. El pensamiento único sacó provecho -en materia de representatividad- del estancamiento ético-político del socialismo real y de las desbastadas ilusiones de primaverasdemocráticas de bienestar auspiciadas por la social-democracia y el euro-comunismo. Esta fraudulenta metamorfosiscomenzó a sepultar los mecanismos clásicos de alternancia con la reconversión de los partidos burgueses y susintelectuales orgánicos. Colmó la política con farandulización, tecnocratismo, negacionismo y, sobre todo, con CEOS y empresarios. El nuevo formato de gobernabilidad se comenzó a administrar desde esta combinación variopinta y bajo lamercantilización del consenso pasivo. Manufactura encargada a proveedores de imágenes marketineras para luego sercotizadas en el mercado de autocracias elitistas, demagógicas, xenofóbicas, patriarcales, corruptas.

Reagan y Tatcher iniciaron el recorrido de los denominados “outsider”. El plantel se superpobló: de Berlusconi a Vicente Fox, de Collor de Mello a Fujimori, de Macri a Sarkozy, de Piñera a Trump, de Lasso a Milei (y sigue lainnumerable lista).

La Argentina del menemismo explicita el momento primario de este fenómeno en medio de la crisis derepresentatividad generada por el fracaso del centro-progresismo alfonsinista (“con la democracia se vive, se come, se educa”). El poder comunicacional oligopólico hizo su trabajo también: las empresas a las que les interesa el  paíspromovieron la Plaza del Si a las reformas antipopulares e inventaron a la imaginaria Doña Rosa con su prédica anti-estatalista.  En este clima ideológico  comenzó a germinar la doctrina –formulada hasta el hartazgo como dato colorido y novedoso de la política- sobre la emergencia de estrellas, influencers y famosos desideologizados y angelados,soterrando el carácter reaccionario y antipopular de sus concepciones.

Deberá reconocerse que este fraudulento andamiaje ha mostrado –desde aquel proceso- una relativa eficacia en orden ala legitimación de los dominadores, la cooptación de clientela electoral y la fabricación del voto consumo de masas.

La réplica popular. Entre lo espontaneo y lo orgánico.

El plan de consolidación de la ofensiva neoliberal iniciado por la dictadura y remachado por el menemato no resultóindemne a la resistencia y la bronca popular.

Es sustancial para la memoria colectiva sobre la lucha de clases real en Argentina reivindicar, los hitos deresistencia mas trascendentes:

  • Los 45 días de la huelga ferroviaria contra la privatización de los ferrocarriles, y mas que nada, la experiencia autónoma y antiburocrática de la Coordinadora Intersindical Ferroviaria, la Mesa de Enlace y el Plenario deDelegados.
  • El surgimiento del Congreso de los Trabajadores de la Argentina como nuevo planteo de agrupamiento obrero-popular ante las políticas de precarización, exclusión y crisis de hábitat.
  • El Santiagueñazo de Diciembre de 1993, un vendaval de obreros y pueblo movilizado que incendió los edificios del poder institucional, hizo tambalear al Juarismo y forzó la huida del gobernador de entonces, FernandoLobos.
  • Las masivas movilizaciones en contra de la sanción de la Ley Superior de Educación.
  • Las puebladas de Cutral Có y Plaza Huincul en 1996 y 1997 contra la pobreza y la desocupación generada por los despidos masivos en las empresas públicas de petróleo y gas natural privatizadas.
  • La Marcha Federal. De Cuyo al Litoral y de La Patagonia al Noroeste en tiempos de “Matador” (Cadillacs)y preludio de “Se viene” (Bersuit).
  • Las innumerables muestras de repudio contra los indultos a los  genocidas,  la gesta de los organismos, sobrevivientes y el movimiento popular repudiando los 20 años del comienzo del genocidio y la aparición dela acción de los escraches.
  • Las iniciativas promovidas para el rescate del pensamiento y acción del Ché ( Cátedras Populares, ediciones,movilizaciones, etc).

Toccata y fuga del híbrido progresista

No sólo no soy moderado, sino que trataré de no serlo nunca, y cuando reconozca en mí que la llama sagrada ha dejadolugar a una tímida lucecita votiva, lo menos que pudiera hacer es ponerme a vomitar sobre mi propia mierda” (Carta deErnesto Guevara a su madre. México, 15 de julio de 1956).

“Desde mediados de los 80, en cambio, el progresismo y los progresistas fueron personajes frecuentes de la política argentina.Formaron parte de los apoyos al gobierno de Alfonsín, integraron la oposición política y cultural al menemismo, participarondel interregno corto de la Alianza y, algunos de ellos, acompañaron las presidencias del Frente para la Victoria. El progresismo es una identidad política exótica, no se lleva bien con las tradiciones partidarias locales. Es difícil e improductivo proponer una definición exhaustiva, pero cualquier definición aceptable debería incluir referencias a las libertades individuales, el pluralismo y el respeto a la ley. Esta cepa liberal es constitutiva de la identidad progresista.”( Marcelo Leiras – “El votoprogre”- Revista Anfibia – 29/09/2015)

Con la huida política de la Alianza se derrumbaron, estrepitosamente, el cúmulo de esperanzas populares generadas ante el advenimiento del progresismo transversal. En un brevísimo lapso de tiempo esta corriente política, coterránea delcolapso soviético y ligada a las orientaciones políticas del Foro de San Pablo, se transformó en opción de gobierno.

Del Grupo de los Ocho (diputados pejotistas disidentes encabezados por Carlos “Chacho” Alvarez) al Frente Grande (alianza electoral que incluyó a Proyecto Sur, Partido Intransigente, la Democracia Cristiana y el PC).

Del Frente Grande al FREPASO (alianza electoral que excluyó a Proyecto Sur y al PC e incorporó a PAIS de Pilo Bordón, al Partido Socialista Democrático de Alfredo Bravo y al Partido Socialista Popular de Estévez Boero).

Del Frepaso a la Alianza .

Fieles seguidores de la tesis hegemónica en el foro paulista de abandonar el lacerante estado de testimonialidad de laizquierda y cargarse de vocación de ser gobierno, sembraron una nueva oferta política de decencia, pluralidad yequidad ante la corrupción, el pensamiento único y la despiadada exclusión generada por el menemato. La nuevanarrativa del híbrido progresista se auto-limitaba a la ilusión de compatibilizar los rasgos voraces y represivosdel Estado-Penitencia y del Dios Mercado. El auge del frepasismo de buen aspecto, aspirante a gestionar el capitalismo de modo decente bajo ropaje de izquierda democrática y reformista vivió su meteórico cataclismo.

A días de iniciar la acción de gobierno, la tan cacareada decencia sucumbió ante el asesinato de los correntinos Francisco Escobar y Mauro Ojeda por obra y acción de la Gendarmería Nacional ante una manifestación detrabajadores estatales que no cobraban sus salarios hacía 6 meses.

Rápidamente, se borró todo anti-menemismo y se acudió a la cultura pragmática y posibilista de administrar lamiseria congénita del capitalismo con modales conservadores. Asumieron los Machinea, los Cavallo, losSturzenegger.

La misión política de moderar los violentos ajustes y de luchar contra la corrupción, la pretensión (ficción) de recuperar simetrías perdidas compensando a los pobres con alguna cuotita extra de la inmensa masa de ganancias monopólicas mostró sus límites históricos.

La supuesta renovación y modernización progresista de la política que solo propone negociar límites dentro de un  (ilusorio)  capitalismo regulado  colapsó  estrepitosamente y se verificó –con mucha sangre popular- que el neo aliancismo  burgués no posee, ni puede sostener siquiera un programa reformista: solo se ha limitado a negociarmodalidades y variantes de un ajuste perpetuo, funcionales a la tasa de ganancia del capital transnacional.

2001 ¿crisis de hegemonía?

Fui -en su momento- partidario de abrir una discusión que fortaleciera la salud del movimiento de izquierdas yaportar -desde una lectura propia- al debate abierto por los datos y realidades de aquella coyuntura. No era mi pretensión enumerar verdades reveladas, sino intentar respuestas a las interpelaciones que el escenario de crisis noresuelta presentaba, y conformar un cuadro de previsiones sobre los contextos posibles en los que ésta podíadesenvolverse.

  1. Partía de la noción básica de que toda crisis en el bloque de poder no necesariamente representa una crisis depoderEn el caso, afirmaba que la inestabilidad en el sistema no era repentina sino producto de un prolongadoproceso de maduración, pero que todavía no manifestaba un rasgo inherente y fundamental a ella: la coexistencia de una crisis de hegemonía en las clases dirigentes, por un lado, y por otro la aparición de un nuevo sistema hegemónico que lograra direccionar el proceso de la lucha de clases hacia una  ruptura con el ordencapitalista.
  2. Como consecuencia de ello, resultaba necesario asumir que en todo este prolongado período los ciclos de crisisno habían sido provocados por la iniciativa política organizada de las clases populares, sino que se habían desatado como consecuencia de estridentes fracasos políticos de las clases dominantes y sus diversasrepresentaciones.
  3. Otro dato era que las luchas, las movilizaciones y puebladas protagonizadas exhibían, en general, rasgos de  espontaneidad  inorgánica  y  carencia  de autonomía en relación a los mecanismos de cooptación y controlque resguardan al sistema. De esta manera, a las clases dominantes les resultaba todavía posible recrear todo tipode manipulaciones y maniobras para cauterizar los caminos abiertos por la rebeldía popular, bloquear lasposibilidades políticas de una alternativa popular y empujar otra vez a las clases subalternas a la pasividadpolítica.
  4. Las perturbaciones y desobediencias instauradas por la revuelta popular del 2001 pudieron ser, transitoriamente, acotadas, contenidas y castradas de toda perspectiva de cambio político real. Los temas de la agenda popular orientados por el que se vayan todos fueron paulatinamente desmontados y conducidos a

la reinstalación de la normalidad institucional que concluyó con el nos quedamos y reciclamos todos. Para elloel poder echó mano a variados mecanismos de control y disciplinamiento combinados:

  1. Un dato no menor que debe necesariamente puntualizarse es el que refiere a la conservación del control y direccióndel aparato del Estado, cuya utilización fue dirigida a impedir toda posibilidad de desarrollo alternativo. Un componente inicial de esta operación fue el empleo del método históricamente preferido por el poder en nuestro país: el terrorpreventivo. Los asesinatos del Puente Pueyrredón son fundacionales del nuevo clímax político pretendido por el bloque dominante. Se ejecutan con carácter anticipatorio, buscando caladura en el chantaje represivo sobre la protesta ymovilización popular y en restablecer –paulatinamente- la estabilidad y el orden del sistema. El proyecto de represiónestatal siguió desplegando un discurso de disciplinamiento autoritario e incrementó la descalificación de las posturas de lucha bajo la compulsión de gobernabilidad o caos. Se profundizó el plan de persecución y hostigamiento hacia los luchadores mediante métodos de intimidación, amenazas y hasta la reedición de torturas y vejámenes. La judicializacióndel conflicto y el impulso parlamentario para la sanción de las leyes regresivas de la propuesta Blumberg fueron lapolítica estatal excluyente. Con esta ideología se promovía la manufactura del miedo en la población, se justificaba elcontrol policial que garantiza al sistema y se criminaliza a los oprimidos y no de los causantes del genocidio político ysocial.
  • Se produjo toda una reestructuración de sus programas y compromisos con las clases populares, acorde con ladebilidad congénita que la profunda crisis de representación política había generado y a la descomunal carestía y hambruna que azotaba a los excluidos. Por este camino se institucionalizan y nacionalizan mecanismos deasistencia clientelar y de control social, cuyas consecuencias y dimensión siguen siendo un tema de polémicaactualidad.
  • Se depuró y recreó las bases de la dominación política mediante la renovación de consenso electoral pasivo, procurando reinstalar estados temporales de gobernabilidad funcionales a la continuidad de sus recetas  ajustadoras  y  represivas.  Para  ello,  el bloque de poder propagandizó hasta el hartazgo una única idea:  ubicar  la  disputa políticacentral por la superación de la crisis en el terreno que éste ha utilizado  de manera principalísima en los últimos 40 años. La metamorfosis operada en las fuerzas políticas tradicionales luego del cimbronazo popular  representaba  la  táctica  elegida para dilucidar cual de sus intelectuales aseguraba mejor el sostenimiento del nuevo consenso. Entre los trescandidatos del PJ y los tres de  la  UCR  se  condensaba  el corralito de crisis con todo tipo de ofertas e ilusiones:  derecha  autoritaria  y dolarizadora, proyectos nacionales y populares para un capitalismo serio, progresismo decente.En todas sus fórmulas y adhesiones se verificaba una confluencia activa con el partido militar, los sindicalistasgordos, el  frepasismo  residual  y  la  derecha vernácula.
  • Un somero balance crítico sobre lo ocurrido en este crucial momento de la lucha de clases requiere registrar y analizar: 1) El esmero estratégico puesto por las clases dominantes y sus representaciones para poner en caja,cauterizar las revueltas y rebeldías callejeras y pos datar hasta nuestros días su propia crisis.

2) El  modelo de democracia reinante, verdadera ingeniería de la desideologización y la mentira que le permiteal establishment hallar escape  político  a  sus laberintos, encubrir o distorsionar los  debates  estructurales  y  recrear un  cada vez menor consenso pasivo electoral para el salvataje de la  gobernabilidad burguesa. 3) Loslímites teóricos, políticos, sociales y culturales que aún condicionan el desarrollo alternativo-revolucionario(crisis de alternativa).

  • La ausencia de una alternativa con respaldo y reconocimiento popular, contenedora de la basta diversidad queanida en la rebeldía popular, la confusión y baja subjetividad reinantes, los precarios niveles de organizacióny coordinación unitaria, mas las limitaciones y vicios históricos que se reproducen al interior de la izquierda tradicional, potenciaron las posibilidades de que el capitalismo tambaleante y decadente superara su laberinto existencial sin el alumbramiento de una crisis revolucionaria que abra cauce a la perspectiva de

un nuevo poder en la Argentina. Paradójicamente, luego de ser sacudido y cuestionado por un impetuoso vendaval de protagonismo popular las clases dominantes lograron poner en caja las perturbaciones y rebeldías callejeras del 2001, una realidad que impuso al movimiento popular y las izquierdas buscar nuevo aliento y perspectiva en medio de una coyuntura sellada por el reflujo del protagonismo popular y una ostensible recuperación de la iniciativa política por parte del bloque dominante.

La década ganada (por la revolución pasiva)

Desde 2003 la gestión nac&pop emprendió una verdadera reestructuración de los compromisos tanto con el bloque depoder como con las clases subalternas. El emprendimiento transformista, capitaneado por el bloque de intelectuales queconstruyó la nueva hegemonía pejotista bajo un nuevo formato transversal social y político, aportó a la restauración integral de la reproducción capitalista y a la creencia dogmática en sus instituciones.

El capitalismo argentino y sus fuerzas burguesas tradicionales, condicionados por aquel Diciembre con amplias masas rebeladas pero capitaneado por el menemismo residual (Duhalde), apelaron –sin certidumbre de éxito- a la renovación de consenso electoral pasivo como atajo para reinstalar estados temporales de una gobernabilidad casi inexistente.

En medio del tembladeral de una institucionalidad tambaleante resultaba una incógnita a dilucidar cual de susintelectuales orgánicos resultaba idóneo para generar nuevos beneplácitos y avales populares. Los tres candidatos del PJ y los tres de la UCR condensaban un verdadero conteiner en crisis con todo tipo de ofertas e ilusiones: derechaautoritaria y dolarizadora, proyectos nacionales y populares, progresismo decente, capitalismo serio con gobernabilidad alternativa. En todas sus fórmulas y adhesiones se verificaba la confluencia activa con el partido militar, la burocracia de los gordos y la derecha vernácula.

La inesperada y condicionada llegada de Néstor Kirchner al gobierno significó, contradictoriamente, una altaparticipación electoral (de casi el 79% del padrón) si se la contrasta con el enérgico que se vayan todos, pero almismo tiempo un claro debilitamiento del nivel de tolerancia electoral obtenida en anteriores oportunidades (Alfonsín-Menem-Alianza).

Abierto el nuevo escenario, una reciclada burocracia estatal (declarados cavallistas, menemistas, frepasistas,carapintadas, entre otros) se esfuerza por presentar al gobierno como una renovación dentro de la desgastada maquinaria neoliberal que había consumado gran parte del trabajo sucio en nuestro país.

La nueva narrativa oficial sobredimensionó el impacto de algunas medidas parciales adoptadas sobre temáticas muysensibles al sentimiento popular (DDHH, Justicia, integración regional, Chau al ALCA, el “desendeudamiento” con el FMI y otras), lo que habilitaba a afirmar que se había configurado  un  nuevo  escenario  que  – supuestamente-favorecía  el regreso del  Estado (García  Delgado  –  2011)  contrariando el dogma neoliberal del Estado Mínimo.

Un dato relevante del esquema propagandístico consistió en la reiteración de la maníaca usanza a la que históricamente ha echado mano el lumpen-pragmatismo burgués argento: la fraudulenta dualidad entre las formulaciones discursivas ylas conductas políticas reales (con la democracia se come, revolución productiva y salariazo, que lindo es dar buenasnoticias, el 2001 será un gran año para todos).

La tozudez de los acontecimientos aportaba datos y realidades que mostraban a las claras que lejos de operarse rupturas con los modelos políticos neo-liberales padecidos, se afirmaba y consolidaba una clara línea de continuidad de lo ya conocido bajo el nuevo ropaje del capitalismo serio.

Una pieza angular de esta nueva narrativa de época es el denominado Consenso de Buenos Aires, declaración conjuntafirmada por Lula Da Silva y Néstor Kirchner, en el que proclaman los nuevos objetivos de los estados y gobiernoslatinoamericanos, (supuestamente) antagónicos con los dictados por el llamado Consenso de Washington, verdaderodecálogo del neoliberalismo.

Estas pomposas declaraciones plantean en la letra “proteger a los sectores mas vulnerables” “apoyar el potencial crecimiento de la economía que no debe hacerse a costa del incremento de la desigualdad”. Ambos presidentes reconocen que “muchos problemas que hoy nos aquejan reconocen una base en los fuertes desequilibrios y

desigualdades, y que la pobreza no se resuelve con planes asistenciales”. (SIC!!!!!).https://tratados.cancilleria.gob.ar/tratado_archivo.php?tratados_id=kp6klpY=&tipo= kg==&id=kp6lmw==&caso=pdf

Pero seguidamente, aparecían los contramensajes de las conductas concretas y de las finalidades políticas reales que apuntaban hacia metas muy distantes del discurso gubernamental: 1) seguir colocando al Estado argentino  como  instrumento gerencial al servicio de la tasa de ganancia de los grupos trasnacionales concentrados, en especial, a losvinculados al agro-negocio, a los especuladores financieros y la banca internacional; 2) subordinación al plan deeternización del ajuste mediante la sumisión incondicional a las exigencias imperiales en materia de endeudamientoexterno; 3) la  imposición  de  una  presión  fiscal  muy  alta ; 4) un nivel decreciente en el gasto público junto a una norecomposición real de los salarios y jubilaciones;

5) la ampliación y profundización de la pobreza con la consecuente imposibilidad de dar impulso al consumo popular; 6) la ampliación de la esclavización laboral y el desempleo; 7) los programas de modernización y profesionalización de las fuerzas armadas y de seguridad (en especial, de la Gendarmería Nacional), la adhesión a los nuevos enfoquescontrainsurgentes del imperio sobre los nuevos enemigos (modificación de la legislación penal, llamada LeyAntiterrorista), la impunidad para los crímenes de la Alianza y la demagogia punitivista Blumbergiana.

En definitiva, recaudar para la corona, preservar la tasa de ganancia de los vencedores poderosos, ajustar a perpetuidad,reprimir y judicializar las rebeldías populares, recrear todo el control y contención social pasan a ser los pilares sobre los que se asienta el rol y la política real del gobierno.

¿Transversalidad o chirolización?

¿De qué hablamos cuando hablamos de transversalidad? Por medio de esta palabra, puesta en boga por la prensa, se hacereferencia a la operación política puesta en marcha por el presidente Kirchner con vistas a incorporar a su empresa política a sectores de la izquierda peronista y no peronista marginales a las estructuras del Partido Justicialista.  (Juan C.  Torre)

Tras conceder una etapa inicial de tregua al nuevo gobierno una parte sustancial del movimiento social y político se integró de manera activa a “construir una herramienta política” que contribuya a “organizar y estructurar elconsenso popular que el Presidente y sus políticas concitan.” (del documento político “La Hora de los Pueblos”, elaborado y suscripto por diversas organizaciones políticas y sociales).

Las fundamentaciones que esgrimían los inspiradores del kirchnerismo no peronista combinaban chantajes conceptuales, toda una tradición en la política argentina, con una errónea lectura del nuevo escenario político y una incorrecta caracterización del gobierno del supuesto Proyecto Nacional y Popular.

Se volvía a esgrimir la –gastada- teoría de la maldita herencia recibida para justificar la negación a emprender un verdadero rumbo político de dignidad y soberanía y para fustigar a los irresponsables (en este campo ubicaban tanto a las expresiones de la derecha como de la izquierda por igual) cuya ceguera e impericia no les permitía vislumbrar que se presenta “una nueva oportunidad histórica…… comparable a la que vivimos en los años 40.” (SIC).

Esta primera corriente en alinearse acríticamente detrás de la transversalidad agigantaba un evidente momento de debilidad primaria del nuevo gobierno incitando a cerrarle el paso a un sigiloso y conspirativo poder de las tinieblas que tendría como meta principal “desgastar la autoridad presidencial para empezar a construir el neo- menemismo…… ymeter al presidente en el corralito de la prudencia y chirolizarlo”.

Si esta “patriótica” tarea no se completaba, según esta maniquea versión, los grupos de poder y la derecha bajo unpacto de dinosaurios impondrían sus políticas.

En correlato con estos razonamientos, identificaban al nuevo gobierno como “cualitativamente diferente” a todos losanteriores. Según esta extravagante versión “El gobierno de Kirchner no es una concesión graciosa de nadie sino la profundización de las luchas populares contra el modelo neoconservador,……una conquista del pueblo e intérprete demuchos de sus reclamos…..”.

Muy lejos de este pensamiento mágico refresquemos algunos elementos fundantes de aquel gobierno:

  1. Fue, en su momento, una versión devaluada de la propuesta principal del PJ que apuntaba a un exponente ydiscípulo ejemplar del menemismo: el “Lole” Reutemann

(cuya nominación a vicepresidente ya empezaba a sonar fuertemente en el entorno del transversal gobierno con vistasal 2007);

  • Sus Intelectuales orgánicos fundamentales poseían una clara adhesión y defensa de los principales postulados del neoliberalismo, y habían integrado activamente sus expresiones políticas (menemismo, duhaldismo, frepasismo,cavallismo);
  • Formuló como programa el proyecto de un capitalismo serio sin cuestionar en absoluto, en el plano de la política concreta, lo ya acumulado y consolidado por el proceso de reconversión regresiva operado desde la dictadura hasta entonces. Y mas, formulaba una prédica ilusoria e inviable: desarrollar un modelo autónomo y distributivo sin producir confrontaciones con el bloque de poder, sin ruptura alguna con la lógica neocolonial depredadora y excluyente delcapitalismo global;
  • La tan mentada transversalidad implicaba un plan político de reformulación de alianzas sociales y políticas que re-otorgara al PJ un nuevo rol hegemónico, lo mas estable y duradero posible, como partido y dirección única del Estado. Su misión era demostrar capacidad de gobernabilidad sin afectación de los intereses y planes del bloque dominante, y probar aptitud política para dominar y controlar cualquier nuevo peligro de inestabilidad creado desde las clasessubalternas.

El fraude estallaba a la vista de todos: no se estaba ante “un gobierno cargado de tensiones y en disputa”. Esta visión ubicaba a las derechas fuera y al acecho y no como un componente orgánico del proceso en marcha, y a un supuesto gobierno nacional y popular desligado y ajeno al principal partido burgués que vanguardizó la subasta neoliberal.

El enfoque transversal tuvo otro capítulo connotado: Cristina, Cobos y vos (slogan central de la campaña electoral de2007 acompañado de la frase de choque Crecimiento con inclusión).

La construcción transversal en materia de DDHH fue central y estratégicamente eficaz:

  1. trastocó radicalmente los términos de la iniciativa en el territorio de la praxis. Una iniciativa estataltodopoderosa que desheredó a sus actores históricos en nombre de un Estado que pedía perdón por los crímenes genocidas. No solo la derogación de las leyes de impunidad, el retiro  de  los  cuadros,  el  feriado nacional, losjuicios de lesa humanidad, sino también un verdadero tsunami institucional (Proliferación de diversidad deOrganismos oficiales  y  planes estatales de  DDHH,  programas  nacionales  de  estudios  y  formación,UNM/Sueños Compartidos – Cursos apadrinados por Estela de Carlotto, etc).
    1. Degradó la autonomía popular, reconvirtió a un sector gravitante de sus dirigentes históricos y lo integró a la hegemonía del proyecto del capitalismo empoderador. Vale aquí tener presente la categoría gramsciana deEstado Ampliado/Integral, esto es, la anexión activa a la política estatal-burguesa de importantes sectores delMovimiento de DDHH, principalmente de los denominados afectados: Madres, Hijos, Familiares, ex presos ysobrevivientes).
    1. La maquinación estatal burguesa –ficcional y perversa- apuntó al cierre definitivo del capítulo del Terrorismo de Estado bajo una versión judiciaria amañada, mientras promovía la obscena apertura hacia los mandatos de latrasnacionalización: extractivismo eco-fascista, endeudamiento, devaluaciones, ajustes, precarización,criminalización. Una verdadera ficción que sembró fantasías épicas bajo la narrativa de la “década ganada”, una supuesta batalla contra la derechaPatria o Buitres y otras.

En su última etapa (2011-2015) el desarrollo de la crisis financiera global descargó sus feroces consecuencias sobre los pilares del relato nac&pop. Para enfrentar un nuevo ciclo de ajuste y penuria apeló a un giro conservador explícito en todos los niveles de decisión. Esto es:

  1. docilidad ante los mandatos de la trasnacionalización financiera (pagadores seriales

ante el Club de París, el CIADI, Repsol, los Fondos Buitres);

  • convocatoria a alianzas con los que la levantan en pala (Monsanto, etc.)
  • Sintonía Fina convertida en ajuste impiadoso vía devaluación-inflación;
  • neo-funcionalidad del partido militar (Milani-Berni) e impunidad para las aberraciones del presente “democrático” (criminalización y represión ante la creciente conflictividad social, las incursiones territoriales de la Gendarmería, Ley Anti Terrorista II, Proyecto X).

La gestión K llegaba al fin de su ciclo gubernamental sin la mas mínima alteración o cuestionamiento a las relaciones de propiedad vigentes sobre los bienes estratégicos: tierra y hábitat, biosfera, energía, minerales, alimentos y lasfinanzas (la “intangibilidad” de la banca).

Una reflexión crítica exigiría observar con atención que la información estadística revela que en el ciclo nac&pop no fue magia la obscena apropiación de recursos y riquezas por parte de una elite concentrada y extranjera. También, los datos duros ponían blanco sobre negro que el crecimiento económico fue compatible con el aumento de la desigualdad social en general, y de la desigualdad salarial en particular. Una desigualdad potenciada en períodos de crecimiento a tasas chinas (en tiempos de la reelección de Cristina con el 54% de los votos, Argentina crecía al 9%), crecimiento que en sus antípodas reflejaba la crisis de una verdadera Economía Asistencial (un tenue mejorismo de la mano de laEconomía Popular y Solidaria).

La narrativa gubernamental asentada en la lógica cuantitativa –cuanto más crecimiento, mejor– y los mecanicismos –crecimiento=salarios en alza– resultó diezmada por la terca realidad: el “ciclo virtuoso” culminaba con masconcentración y extranjerización, y con el 30% de pobreza mas 4% de Indigencia.

El mal menor del post populismo

“El concepto de mal menor es uno de los más relativos. Enfrentados a un peligro mayor que el que antes era mayor, hay siempre un mal que es todavía menor aunque sea mayor que el que antes era menor. Todo mal mayor se hace menor en relación con otro que es aún mayor, y así hasta el infinito. No se trata, pues, de otra cosa que de la forma que asume el proceso de adaptación a un movimiento regresivo, cuya evolución está dirigida por una fuerza eficiente, mientras que la fuerza antitética está resuelta a capitular progresivamente, a trechos cortos, y no de golpe, lo que contribuiría, por efecto psicológico condensado, a dar a luz a una fuerza contracorriente activa o, si ésta ya existiese, a reforzarla.” [Antonio Gramsci – Cuaderno, 16 (XXII).

La espesura del contexto post-populista quedó configurado al compás de una disputa política entre los sedimentos del acumulado K (nostalgias por el fetiche del enclenque mejorismo consumista) y las obscenidades de una derechaarrogante y punitiva. A esta disputa el establishment la elevó a la categoría de grieta.

El andamiaje político-electoral para el relevo del ciclo populista colmó las expectativas populares con variantes de  neto  corte  conservador y  manodurista:  Scioli-Massa-Macri. El nuevo ciclo pronosticaba una gestión con ciertas improntas: 1) el orden disciplinador (discurso sobre legalidad y ordenseguridad ampliada a las FFAA, lucha contra elnarcotráfico); 2) reformulación de la política internacional: un rol  mas  orgánico  en Davos y el G-20, retiro de Unasur, Celac, alianza con el imperio y los gobiernos de la derecha latinoamericana en la agresión a Venezuela; 3)profundización del modelo agro-tecnológico-alimentario; 4) negacionismo y punto final a la política de enjuiciamientoa los genocidas.

Sin embargo, y a pesar de este cuadro político derechizante, en gran parte del movimiento popular y las izquierdas se instaló el falso debate sobre el mal menor, un vasto y nocivo territorio para hacer gala de cierta pulcritud táctica (en realidad roña oportunista) y para postergar (una vez mas, y van….) todo debate estratégico.

Para una praxis anticapitalista coherente resultaba mas que necesario no pecar de pereza intelectual para afirmar que eran lo mismo. Pero al mismo tiempo, se imponía resistir cierta analítica oportunista que se valía de sacralizar ciertosmatices de gestión o estilo estatal para elevarlos a la categoría de ruptura o antagonismo.

En realidad, se asistía al primer capítulo de saturación derechista de la política representada por una trinidad cómplice,complementaria y emparentada con la continuidad del plan maestro extractivista, concentrador, especulativo y criminalizador vigente.

Estas candidaturas de derecha se alzaron con más de los 2/3 del caudal electoral. Algunas expresiones políticas de laizquierda realizaron por aquellos días cierta lectura

–difusa, inconsistente- de un fin del ciclo político, presagiando la debacle y retirada del elenco K. Aquel oráculo fuedesmentido terminantemente por el devenir histórico.

Cambiemos: neo-alianza entre derecha arrogante, siniestros de boina blanca y progres conversos. La aparición de Cambiemos en el escenario político nacional puede hallar explicaciones en su explícita relación con la construcción deun nuevo consenso

reaccionario frente a las respuestas defensivas y las claudicaciones de los denominados gobiernos progresistas y de izquierda. Los golpes institucionales en Honduras (2009) y en Paraguay (2012) fueron sus primeras señales y unacadena de resultados electorales favorables a las fuerzas políticas de la derecha latinoamericana, sepultando los criterios teórico-políticos que auspiciaban –linealmente- que todo lo post-neoliberal no necesariamente debía conducir a unaruptura/superación del capitalismo de época. Las bases sociales y políticas de este nuevo consenso pueden resumirseen:

  1. el peso de la cultura ruralista y del conservadurismo urbano blanco-racista en una parte sustancial del electorado. La radicalidad punitiva macrista cabalgó sobre el arraigo de una subjetividad funcional al clamor reaccionario, punitivo, criminalizador (apoliticismo proto-fascista, fobia anti-sindical, rechazo terminante alplanteo de lucha, racismo, estigmatización, xenofobia). Este clamor se percibe cotidianamente en miles de expresiones aludiendo a “docentes haraganes”, “choriplaneros” y hasta “trapitos extorsionadores”. Extranjeros,jóvenes pobres, piqueteros y obreros en lucha, entre otros, son un blanco móvil de la guerra mediática, conmensajes a mansalva que los presentan como sujetos a extirpar del contexto en aras de una sociedad higiénica, blanca, occidental, civilizada, moderna. Para estas demandas la derecha macrista y sus aliados vomitaronpromesas de orden, autoridad y tolerancia cero.
    1. El vacío político que aparejó la licuación de las expresiones de la derecha vernácula y carapintada (UCD, PDP,MODIN, entre otros).
    1. La capitalización del desgaste del FPV y la crisis de liderazgo post Cristinista. Se podría aseverar que elMacrismo es también un hijo del 2001 exitoso por derecha ante la frustración/inviabilidad del objetivo deCristina eterna.
    1. El papel estelar de numerosos cuadros provenientes del riñón  pejotista  en  la etapa fundacional del PRO. El auxilio político-territorial de la UCR y el rol de sus cuadros parlamentarios, mas el honestismo republicano deCarrió.
    1. Una nueva morfología política gobernada por la elitización, la degradación ideológica y la ingeniería de la imagen. El montaje de una estructura auxiliar de consultoras especializadas en técnicas de marketing electoral.Oferta de un formato de gestión comandado por un colectivo de intelectuales orgánicos, expertos y consejeros(“el mejor equipo”).

Con la asunción del gobierno de Cambiemos el ciclo de crisis -lejos de cerrarse- siguió abierto y potenciado. Un dato negativo del ciclo 2015/2017 fue la relativa pasividad y consenso expectante de amplios sectores del pueblo.

En el campo de la resistencia y las izquierdas se manifestaban los matices del

optimismo-pesimismo en cuanto a las expectativas:

¿Tenía el gobierno de Macri los días contados o se trataba  de un  fenómeno político de largo alcance?

¿Los conflictos por las cesantías, la inflación, los tarifazos, los cierres de empresas, el desempleo o la disputa salarial, los crímenes estatales, la denominada reforma laboral y previsional, representaban una crisis inmanejablepara el gobierno?

¿Podía el Kirchnerismo Premium ocupar el territorio político de la oposición (en lo institucional y en lo callejero) y arrastrar a sectores resistentes y a porciones de la izquierda hacia su hegemonía tras el Vamos a volver?

¿La conflictividad social estaba en correspondencia con la dimensión y profundidad de la agresión global en marcha?

¿Que política se impondría en la disputa pejotista: resistir con aguante y el operativo clamor alentando el retorno Cristinista o la ortodoxia acordando gobernabilidad bajo acuerdos estructurales con el macrismo?

Luego de un Diciembre de 2016 “en paz” (con pactos asistenciales  por  30  mil millones y promesas de no impulsar la conflictividad por parte de sectores K y de cierta “izquierda”), el 2017 se abrió con significativas movilizacionesobreras y populares (lucha docente, Paro de Mujeres, movilización masiva del 24/3, paros parciales y el parogeneral del 6/4, repudio al 2X1, Santiago Maldonado y otras).

Llegado el proceso de elecciones intermedias volvieron ciertos  interrogantes cruciales: ¿Culminó el ciclo de luchascon crisis  de  poder  y  perspectiva emancipadora o con derechización política? ¿Quién acumuló? ¿Castigo por

izquierda o confirmación del voto conservador? Un aluvión  de  votos  amarillos sepultó las especulaciones.

La coyuntura reprodujo el escenario de las elecciones de 2015 en donde el 95% de los votantes le otorgó consenso a las recetas de la penuria y la criminalización. No resultaba nada paradójico para una sociedad que votó masivamente al menemismo (cuando “doña Rosa” demandaba relaciones carnales, Indultos y privatizaciones), ala Alianza y al propio FPV.

El gobierno –bravucón y altanero por el amplio respaldo electoral- sacó a relucir su discurso duro y omnipotente:Macri al inaugurar  las  sesiones  ordinarias  del Congreso y en el Mini Davos. Marcos Peña en la interpelaciónde Diputados. Bullrich y Garavano avalando y encubriendo  los crímenes estatales.  Dieron rienda suelta  a unapotente radicalidad en su política represiva.

La encrucijada ante la grieta obligaba al bloque de la resistencia y las izquierdas a perfilar una políticadiferenciadora en la pelea cotidiana donde los ejes preponderantes subordinaban y delimitaban las perspectivas a «todos contra Macri»«Unidad de acción contra la derecha»«Macri es el límite», “Nunca Menos”.

Este territorio concreto, real, conformó un escenario complejo y nada fértil para la izquierda radicalizada. ElKirchnerismo Premium se mostraba combativo y movilizado para ocupar todo el ancho del territorio políticoopositor (en lo institucional y en lo callejero). Esto acarreaba ciertas problemáticas de diferenciación ante las convocatorias a la unidad de acción contra los efectos del ajuste y la criminalización, y cierta certeza de que Kposeía una capacidad de movilización callejera que seguramente oficiaría de tapón o condicionante para una izquierdafragmentada.

Ello imponía a las izquierdas la necesidad de una iniciativa constante y de no actuar con ceguera o subordinacióningenua  detrás  de  la  agenda  de  resistir con  aguante del Frente Ciudadano. Estos conflictos pudieron ser  sorteados  –relativamente- cuando en la resistencia callejera las izquierdas tuvieron iniciativas, presencia y opinióndiferenciada, sin caer en la trampa de las consignas reducidas e impuestas por el vamos a volver.

Mientras, la “oposición” pejotista se manifestaba en forma dual: K en las calles y las instituciones del sistema supeditando y comprimiendo toda perspectiva al retorno Cristinista, y la ortodoxia del PJ institucional -parlamentarios y gobernadores- acordando gobernabilidad, prebendas y ajustes con el macrismo.

En medio de este clima algunas izquierdas optaron por resignar toda estrategia y acoplarse a la unidad de acción anti neoliberal. Otras, prefirieron el apoyo crítico al FIT (en algunos casos con la incorporación a sus listas) o fijaron su horizonte en alianzas con el progresismo no pejotista. Resulta prudente tomar nota de que este juegopendular -aún hoy- condiciona fuertemente la conformación de una renovada alternativa anticapitalista: ciertas izquierdas tienden a rifar su autonomía dentro de una estéril amplitud táctica ilusionándose con eventuales “virajes”del variopinto progresismo nac&pop, o sacrifica un proyecto de refundación dentro de los límites de una izquierdasectaria.

Contexto electoral 2019. Entre el cinismo de la grieta y los chantajes del pánico posibilista.

“….Porque arriba te trafican y abajo vamos remando….. Y sin embargo es tan simple, es tan claro sin embargo, hay que hacerse del timón!!!!, cambiar el rumbo de manos!!!!, subir de pronto a cubierta, y con este mismo oficio unitarioque remamos, poner las cosas en orden, limpiar el viento, limpiarnos, de los que vienen arriba vomitando y traficando…”(“El barco” Armando Tejada Gómez)

En un contexto en el que Argentina y Brasil tenían asignado un protagonismo cardinal como capitanes de la  Nueva Troika Americana  (Trump-FMI/Bolsonaro/Macri)  Juntos por el Cambio plebiscitaba su gestión con ínfulas dereelección.

Una falsa y aparente bipolaridad (la grieta) y el establishment mediático –nuevamente- condicionaron el debatepolítico forzando a tramposos posicionamientos y a disyuntivas artificiales: «Macri es el límite» (a pesar de 4 añosacordando con el “Gato”

gobernabilidad bajo pactos estructurales) vs “Volvemos para ser mejores” (el dedazo magistral de Cristina hacia unportador insano del virus cavallista).

Ante semejante operación de manufactura de consentimiento se imponía evitar los lugares comunes tan propios del oportunismo/pragmatismo –ramplón o lúcido-, y batallar contra todo diagnóstico que absolutiza la coyuntura electoral presentándola como momento crucial, como Día D en la lucha de clases. Necesitamos una comprensión serena e integral de la coyuntura histórica, apelando a la máxima gramsciana que aconseja percibir -lo mas correctamente posible- la relación entre lo orgánico y lo ocasional, y evitar caer en estados de pánico posibilista.

Una expresión ineludible de lo orgánico en la actual etapa radica en registrar debidamente que no estamos enpresencia de una institucionalidad vigorosa y eficiente a los fines de la reproducción normal del capitalismo argento, sino ante una ingeniería de gobernabilidad en crisis.

Un cuadro de crisis con pronósticos de agravamiento ya que las derivaciones de las contiendas electorales noimplicarán sublevaciones o virajes discordantes entre programas políticos gestionados por la saturaciónderechista/ultraderechista. Todo lo contrario, el triunfo de cualquier fragmento político que componen la trinidadconservadora -que acopiarán seguramente el 80-85% de lo que se extraiga de urnas raídas – implicará sumisión ysubordinación ante los propósitos bestiales del capitalismo de época y el descomunal endeudamiento externo.Cualquiera de los ganadores ratificará su defensa apologética sobre el modo de producción imperante y la crecientederechización punitivista.

Pretendimos no pecar de pereza intelectual y afirmar que “son lo mismo”. Pero al mismo tiempo, nos resistimos a cierta analítica oportunista que presenta ciertos matices de gestión o estilo estatal elevados a la categoría de ruptura oantagonismo.

Repito: la caracterización sobre esta trinidad está formulada desde la certeza que estamos en presencia de una tríadade alianzas político-sociales cómplices, emparentadas y complementarias con la continuidad del plan maestro extractivista, concentrador, especulativo, hambreador y criminalizador vigente desde hace décadas. En aquel contextoelectoral, las actitudes y posicionamientos tácticos de las izquierdas se resumieron en cinco vertientes principales: 1)integración activa, militante, al armado electoral de FyF; 2) Convocatorias autónomas a votar las listas de FyF porconsiderar que esa fórmula es la única con posibilidades de triunfo; 3) Llamado a “votar contra Macri” otorgando sentido estratégico a ese voto “….en la medida que es capaz de incidir en las relaciones de fuerzas y abrir un espacio a la resistencia obrera y popular a la ofensiva del capital”;4) integración –con reparos críticos- a las listas del FIT; 5) Voto en blanco, abstención o impugnación. Las propias complejidades que emergían de posturas tan diversas como disímilesinvalidaron –e invalidan en el presente- la gestación de un proceso de discusión estratégica y de creación de una fuerzapolítica alternativa, anticapitalista para el Siglo XXI.

El gobierno de FyF no tardó en experimentar el inicio a su debacle. Para contrarrestar la crítica política (por derecha e izquierda) apeló a afiebradas alocuciones sobre los condicionamientos del panorama internacional y la denominadacuádruple crisis: COVID, guerra, sequía y endeudamiento.

Como expresión acabada del lumpen-pragmatismo burgués el FDT poco interés manifestó por someter a análisis crítico un detonante particular (brote epidemiológico) generador de un ciclo de crisis particular (colapso sistémico). Por primera vez en la historia del capitalismo la causal de una de sus recurrentes crisis devenía de un virus gestado dentrode entornos agro-industriales de alto rendimiento, que han sido totalmente subsumidos a la lógica productivahegemónica.

Se trataba de estudiar rigurosamente la emergencia orgánica de un derivado microbiológico (nueva cepa viral)gestado en las entrañas mismas del modo imperante de producción, distribución y consumo. Por primera vez en lahistoria del capitalismo un virus(¡) provocaba un cóctel de calamidades económicas, sociales y sanitarias demagnitudes  desconocidas,  disparadas  vertiginosamente  a  escala  planetaria potenciando y presurizando un cuadrode agravamiento de crisis preexistente.

Las patéticas filminas de Alberto Fernández jamás aludieron a la subordinación de la Argentina al proyecto eco-fascistade los comodities del agro-negocio,  a  la contrarreforma agraria capitaneada nacionalmente en los 90’ por su Ministrode Relaciones Exteriores (Felipe Solá) y regenteada por cinco multinacionales, ni a los 500

millones de litros/kilogramos de Glifosato que anualmente son esparcidos  sobre  las áreas sembradas con “el yuyito”.Si fue explícito su silencio sobre  la  criminalización contra los  que  resisten el  ecocidio causado  por  la  minería a cielo abierto,  el fracking, la tala feroz o la privatización del agua en manos de la  sionista  Mekorot  (plan comandado por el Ministro del Interior, hijo de la generación diezmada y súbitamente enviado a la papelera de reciclaje comocandidato presidencial).

El resultado electoral de medio término (2021) hizo mas amplia y profunda su crisis. Desató una explícita ruptura de Cristina con Alberto y una pulseada con sus ministros de reparto. Fue claro el proceso de derechización en toda la línea del Gabinete, la sumisión ante las exigencias del FMI, la inestabilidad producida por el episodio de la renuncia del Ministro Guzmán y la deriva traumática de su sucesión (“al borde del helicóptero”, según el entorno del presidente). En medio de esta hecatombe, la asunción del hombre de la embajada puso paridad de fuerzas en la triple alianza gobernante y las acciones de ventajita Massa operaron en alza para su calculada proyección presidencial. El cliché deagarrar el fierro caliente le valió para ir marginando- condicionando el repliegue territorial de Cris, y para mandar al descenso al otro Fernández en el campeonato del ostracismo. “Ahora tenemos con qué, ahora tenemos con quien”.

Lula ha dicho “le pido a Dios que en las elecciones no gane el candidato del ajuste”. Pareciera incomprensible estadistracción del ex obrero metalúrgico (hoy testaferro político de la gran burguesía paulista). Habrá que refrescarle alcamarada Luiz Inácio que como ministro-presidente-candidato Sergio Massa ha grabado a fuego su autoría sobre uno delos ajustes mas brutales de la historia política argenta.

De ello hablan sus numerosos viajes a Washington para admitir sumisamente las imposiciones del FMI sobre ajuste,devaluación y entrega, funcionales a la provisión de divisas que permitan el cobro de la estafa concertada con Macri. También, vía libre para continuar la subordinación de las fuerzas del trabajo al capital, para otorgar dólarespreferenciales y para asegurarse la ventaja geopolítica de disponibilidad sobre nuestros bienes comunes, tal como lo declarara muy suelta de cuerpo la jefa militar del Comando Sur de EE.UU.

El último acuerdo impone metas de ajuste archiconocidas: “contener el crecimiento de la masa salarial; recortar subsidios y actualizar las tarifas de energía…; fortalecer los controles de gasto a través de una asistencia social mejorfocalizada y una mayor racionalización de las transferencias”.

Ante los empresarios ha prometido aumentar las exportaciones (extractivismo al palo para generar dólares de repago enmedio de la miseria generalizada), un dólar competitivo (para los pools exportadores y los bancos) y equilibrio y orden fiscal (ajuste eterno). En definitiva, el proyecto de una Argentina como una colonia con zonas de sacrificio gestionado por un refrito de la transversalidad bajo rótulo de gobierno de unidad nacional (léase, ampliación de alianzas y pactospolíticos para otorgar gobernabilidad al remache del saqueo, la penuria y la punición).

En la vereda electoral (aparentemente) opositora si bien el resultado de las generales causó cimbronazos de magnitud en Juntos por las posturas ante el ballotage, el triunfo libertario obturó el proceso de secesión y la disputa  por  la  centralidad  hegemónica hasta hoy en manos del PRO. El sacudón electoral  amagaba  con  favorecer  la resurrección dela UCR, un partido burgués tradicional condenado a un  obligado destierro político como consecuencia de la rebelión popular del 2001. Lo imaginable es toda una reconfiguración de la alianza cambiemita en la que la dupla Macri-Bullrich succione porciones importantes de cuadros y fuerza técnica para auxiliar al nuevo gobierno y pierda terreno la corriente radical modernizadora capitaneada por Losteau, Pullaro, Javkin y otros (algo así como la  nacionalización  del  resonante  experimento Santa Fe que supuso el fin de la primacía del Partido Socialista en el FPCyS yexpuso el patético felpudismo del partido de la rosa en Juntos y en la fórmula encabezada por Schiaretti).

El ascenso del anarco-libertario Milei y su coronamiento presidencial no solo obedece a un espacio vacantederivado del declive cambiemita y el ruinoso final del gobierno del FDT. Expresa una tendencia políticainternacional defensora de  una  nueva radicalidad imperialistapromotora de la supremacía personificada delcapital

trasnacional y de las élites del poder global. Un capitalismo pornográfico. Un reaganismo/menemismo recargado ydifundido masivamente por TikTok.

Se trata de la pertenencia al proyecto de las derechas alternativas (alt-right) formateado por el asesor trumpista SteveBannon. Una semántica radicalizada contra la globalización y contra “la casta tiránica de gobernantes políticamentecorrectos”. Vomitan discursos de binarismo paranoico y primitivo (desde “Larreta es un comunista socializante” hasta “en Argentina hace 150 años que se gobierna con las ideas del populismo comunista”) y plantean que el anarco-capitalismo nos sacará del atraso y generará un nuevo estado de bienestar ante los fracasos de la derecha aburrida y el“izquierdismo populista decadente” (resulta paradójico y hasta a-histórico que sus seguidores posean como una de sus consignas centrales aquel heroico “que se vayan todos”).

No resulta para nada asombroso que exhibiendo públicamente sus lazos con el bolsonarismo, con el Partido Republicano de Kast y con VOX apologicen sobre los procesos dictatoriales genocidas.

Hay que reconocer que han exhibido cierto éxito en apoderarse de símbolos (motosierra, dólar, el león) que no solo le han permitido expresar con contundencia sus mensajes políticos, si no que además les ha permitido conquistar adhesión activa en un sujeto popular diverso, mas que nada a un sector de jóvenes de esa clase media que denominanaspiracional. (resulta paradójico y hasta a-histórico que sus seguidores posean como una de sus consignas centralesaquel heroico “que se vayan todos”).

Fomentan el emprendorismo, la competición extrema, el influencer y el éxito en el mundo digital. Puro darwinismo social, egoísmo feudal (señorío posesivo) en un mundo de perdedores.

Bajo este panorama, es dable decir que no existieron disyuntivas de hierro en  la contienda presidencial. Entre ambascoaliciones los matices discurren sobre la escala y la graduación temporal del criminal ajuste/saqueo en ciernes (sinolvidar la complacencia entre ambas sobre lo ya consumado en materia de endeudamiento).

Un dato sobre la política internacional que los ha alineado de manera explícita y sin matices ha sido lucir en el debatepresidencial un crespón negro solidario con la carnicería y limpieza étnica consumada por el sionismo contra el rebeldey  heroico pueblo palestino. Resulta una cuestión de principios no  borrar  de  la  memoria  la patética zalamería delcandidato de UPP con la DAIA y su promesa de incluir a Hamás en la lista de organizaciones terroristas si llegaraal gobierno.

Algunas conclusiones

El proceso político abierto desde el ’83 a nuestros días lejos de significar una ruptura con las lógicas impuestas por la dictadura, se transformó en un cauce de continuidad del ideario neoliberal, moldeando una verdadera modernización ydiversificación de la barbarie capitalista iniciada por un genocidio contrarrevolucionario.

En medio de esta pornográfica emergencia, el esmero vital de las clases dominantes y sus representaciones políticas se asienta en la sacralización del modelo de democracia reinante. Verdadera ingeniería mercantil, fraudulenta,promotora de  la desideologización, de la privatización y el elitismo. Institucionalidad al servicio de la demagogiaautoritaria, xenofóbica, patriarcal y corrupta que niega y reprime toda propuesta u óptica de un nuevo poder asentado en el protagonismo histórico de los pueblos.

“Democracias” del orden y el control disciplinador, del espionaje y contrainsurgencia, la criminalización contra los que resisten. Es decir, cada vez menos zanahoria para el consenso y mas garrote para domesticar en la mansedumbre.

Esta plataforma político-electoral hoy luce colmada de derechas arrogantes que expresan una nueva radicalidad de neto corte xenofóbico, misógino, anticomunista, manodurista. Y ante peligro del ascenso neo-fascismo la institucionalidadburguesa ha fraguado un(falso) “oponente”: los denominados gobiernos o coaliciones progresistas, que sin escrúpulos trafican los miedos y los chantajes extorsivos del mal menor (un mal cada vez mas difuso).

En Argentina la historicidad de este  arquetipo  de  “democracia”  expone  con  claridad sus caracteres distintivosdesde 1983 y evidencia que la gobernabilidad capitalista se

ha asentado en una lógica pendular entre conservadurismos y derechas (cada vez mas jurásicas) y tibios reformismos (cada vez mas derechizados), lógica que ha bloqueado la emergencia y proyección de la disputa por otro tipo de poder.Cada etapa de intentos reformistas son sucedidas por emergencias conservadoras de derecha y viceversa.

Esta alternancia es presentada como la única disputa posible, y su funcionalidad tutela y asegura la restauraciónreciclada de las diversas fracciones de la burocracia orgánica del Estado.

Este modelo ha recreado –con relativa eficacia- la narrativa que estimula una falsa y aparente bipolaridad (“La Grieta”)entre las coaliciones del duopolio burgués, combinada con una variedad de falsos esquemas de voto castigo/voto bronca contra gobiernos con desgaste y una deliberada estrategia de invisibilidad/descalificación de los proyectos de radicalidadpolítica revolucionaria.

Una vital exigencia es la de ejercer una crítica implacable alrededor del modelo de “democracia” vigente. También, lade descartar al territorio electoral  como  eje primordial y excluyente de una identidad revolucionaria enconstrucción. Mucho mas, si la participación electoral supone diluir tajantes reproches a  la  dominación institucional burguesa, lavar propuestas estratégicas, claudicar ante las demandas del “sentido común” o no antagonizar con laestética marketinera  sin  contenido  bajo formato del candidato providencial y sonriente, estética que se sobrepone sobre otras mas identificatorias de la izquierda, como el grito, la rebeldía, el arte, la  marcha,  la bronca consciente yorganizada.

Es en el marco de esta concreta historicidad en la que creemos se debe debatir el rol de la izquierda en la lucha de clases y las instituciones. Nos consideramos parte de una tradición que siempre ha señalado los límites del parlamentarismo y los peligros de aletargamiento en la izquierda si se aceptan como inmutables y sacras las reglas dejuego democráticas.

No adquiere sentido ni constituye objetivo principal para la praxis revolucionaria la galvanización de dichas reglas de juego. Nos resulta inaceptable la propiedad privada sobre los medios de producción y la democracia parlamentariacomo componentes inmodificables.

Ello no implica que nos desliguemos del imperativo de presentar ante nuestro pueblo un nuevo proyecto de poder yrepresentación, un modelo transicional de protagonismo popular que modifique sustancial y antagónicamente la relación entre dirigentes y dirigidos, entre gobernantes y gobernados.

Tampoco consideramos que pueda ponerse en tela de juicio la “pureza”, “abnegación” u “honestidad” revolucionaria por participar de los procesos eleccionarios. No nos animamos a calificar -apriorísticamente- bajo el par acierto-yerro una determinada actitud táctica. La verdad a dilucidar es si ese comportamiento coyuntural aporta – calificadamente o no- auna perspectiva estratégica (se trate de una postura abstencionista o de participación efectiva).

Y también debe quedar claro que esa verdad no la esclareceremos en un estéril contrapunto de “cita contra cita” denuestros clásicos.

En los últimos años se ha desplegado una tendencia minoritaria representada por el despunte de la izquierda como unactor presente y legitimado en la disputa  social, cultural y político-electoral. En medio de procesos eleccionarios caracterizados por el propósito de transformar la contienda en un reality televisivo y la conquista despiadada del voto consumo, la izquierda ha alcanzado el no despreciable objetivo de mantenerse como un dato de la política nacional.

No le ha sido gratuito (desde el 83 hasta hoy) enfrentar el  inusitado  chantaje  de aparatos y usinas del sistema que pretende presentarla como anacrónica, como gueto testimonial o como una extravagancia propia de la museología.  No ha resultado  para nada placentero hacer frente al plan que intenta desautorizarla en aras de corroer su proyección y desarrollo, y de legitimar la continuidad capitalista. No ha sido para nada fácil cuestionar los parámetros reaccionarios que incitan la inviabilidad del paradigma solidario y humanista del socialismo, esos que auguran la muerte de losideales revolucionarios y la pérdida del rumbo de las izquierdas políticas.

No han sido pocas las ocasiones en que resultó un deber plantarse ante una variedad de profetas a sueldo que pronostican que el proyecto de un mundo radicalmente distinto ha entrado en una crisis sin retorno. Ha defendido la izquierda -hasta la sangre- su derecho a resistir el intento neoliberal de naturalizar la expansión del

modelo de democracia de los explotadores como forma de modernización a costa de la liquidación del idealrevolucionario.

Tomar debida cuenta de esta perspectiva (despunte de la izquierda) no implica que consideremos que esté resuelto deahora y para siempre  lo  que  consideramos  un espacio político vacante: la de una  real  alternativa  anticapitalista.  La  izquierda trotskista tradicional –que es la que mas impulso y desarrollo político ha logrado tras el fracaso de lasopciones políticas emergentes por (centro)izquierda frente a la hegemonía K- expresa una gastada cultura  vanguardista,  sectaria,  fratricida,  que rechaza todo concepto de izquierda plural y concibe como objeto pasivo y homogéneo a laclase y a los pueblos.

Tres dilemas

  1. Un interrogante a responder sería: ¿es factible otra concepción de agrupamiento de la izquierda anticapitalista? Esta es la exigencia más trascendente: demostrar que existe y parar de discursear sobre la necesidad urgente de unaalternativa.

¿Qué hacer? ¿Cómo asumir desde las izquierdas el gran reto de desafiar al capitalismo rearmando alternativas radicalizadas? ¿Cómo transformar en deseable una renovada tesis socialista? ¿Cómo enfrentar variados síntomas decrisis de fe, de inercia estratégica, de voluntades disminuidasde renuncias a la utopía del poder? ¿Debe limitarse laizquierda a vegetar dentro de la institucionalidad burguesa o debe recrear una nueva mística que conquiste adhesión porsu capacidad de fundar hábitos e instituciones antagónicoa las del capitalismo? ¿Cómo formar identidad y acciónmilitante a partir de un nexo con las masas absolutamente inédito: un nuevo Poder Popular , en el que confluyan tanto la experiencia actual y el vastísimo historial de la clase obrera y el movimiento popular?

  • Otro dilema orgánico a resolver sigue siendo el de impasse o bloqueo político que impide conectar el proyectorevolucionario con los oprimidos.

¿Advertimos –en su real dimensión- la profunda modificación de la subjetividad (valores, principios, vivencias, identidad, utopías en los actores y sujetos políticos- sociales)? ¿El capitalismo muestra allí su vigor de época, sufortaleza, su destreza?

¿Cómo opera su manufactura simbólica? ¿Cómo es la relación entre conciencia real y conciencia atribuida (Lúckacs)? ¿Cómo enfrentar la estrategia de segmentación del sujeto popular o el  individualismo de masas? El fetichismo, hegemonía modernizada y fractura social en el Siglo XXI como desafíos estratégicos. La cultura narco en ciertossentidos juveniles: la pérdida del ideal comunitario, la violencia como puntal del reconocimiento y la omnipotencia de las armas como soporte del poderEl encierro tecnotrónico o ego sistema virtual, el formato del control sobre lapersonalidad electrónica.

  • La urgencia de reconocer e indagar –profundamente- los obstáculos y dificultades actuales del proyecto socialista.Los límites teóricos-políticos y culturales que aún condicionan el desarrollo alternativo-revolucionario (crisis dealternativa)En los movimientos populares, en ciertas “oposiciones” políticas que invocan  rebeldías  y sueñosemancipatorios y en las izquierdas aún se evidencian variados síntomas.

Para hacer frente a esta tremenda batalla lo primero que debemos aceptar es que dentro de la compleja problemática del factor subjetivo debe haber un lugar para el nosotros, es decir todo un examen sobre distintos fenómenos que aun perduran: dogma analítico, cooptación, vanguardismo abstracto, oportunismo, primacía de la acumulacióninstitucional, economismo catastrófico, espontaneísmo y división, resignación, entre otros.

Se impone reconstruir un enfoque de resistencia, descartando criterios lineales e inmediatistas y fomentandoiniciativas de combate crítico-cultural, de densa sustancia pedagógica, que postule en medio de las luchas y esperanzas de nuestro pueblo la perspectiva de que el postcapitalismo deberá ser necesariamente socialista.

Representamos un grado de síntesis identitario, históricamente provisorio y al servicio de la refundación de la izquierda, o sea de su propia superación en una identidad colectiva y plural, abarcativa de su diversidad. Relancemos una praxis que potencie y estimule el conflictivo fenómeno de la unidad anticapitalista.

Gran Rosario, Argentina, Noviembre de 2023.

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