por Nicolás Rebolledo
Este jueves 06 de febrero se cumple un año del accidente donde el empresario y ex presidente de Chile Sebastián Piñera Echeñique murió ahogado cuando su helicóptero se estrelló en el lago Ranco en la Región de Los Ríos. Una muerte inesperada de quien fuese dos veces presidente entre los años 2010-2014 y 2018-2022, donde dirigió y se repartió el poder con la Concertación y la Nueva Mayoría durante los 30 años.
Un aniversario de un “enemigo poderoso” del pueblo, citando sus propias palabras cuando le declaró la guerra a las y los millones de chilenos que salieron a las calles durante la rebelión popular bajo su odiado gobierno. Quien solo se salvó y pudo terminarlo, por la intervención clave del ahora gobierno de Boric y los partidos de la vieja Concertación, evitando que cayera, en el Acuerdo por la Paz y Nueva Constitución firmado el 15 de noviembre del 2019, a solo días de la huelga general del 12 de noviembre que espantó a toda la política tradicional y a los grandes poderes económicos. Salvataje que continuó, y que luego nos metió en dos procesos constituyentes fallidos.
Hoy es el mismo gobierno y la derecha, que buscan dar vuelta la memoria histórica, tratando de mostrar otra imagen de quien era un neoliberal desenfrenado, famoso por hacer su fortuna (una de las más grandes del país), a punta de delitos de cuello blanco, con un prontuario que lo tuvo al borde de la cárcel varias veces, y que hasta el día de hoy se siguen conociendo detalles de su manera de hacer negocios, como a quedado revelado con el caso Hermosilla, donde este abogado de la elite se aseguraba junto a Chadwick de que la justicia no lo tocara en las distintas causas donde estaba involucrado, solo por mencionar los últimos, el caso de Minera Dominga, Casinos Enjoy, y por supuesto las maniobras para que no fuera juzgado por violaciones a los derechos humanos que perpetró durante su gobierno contra la población que salió a las calles durante el estallido.
«Fue un demócrata desde la primera hora»
Un esfuerzo de lavar una imagen que vino desde el día uno de parte no solo de la derecha, que tenían que defender a uno de los suyos, sino del mismo que le salvó el gobierno durante la rebelión, el ahora presidente Boric, que lo destacó hace un año en su funerales como «un demócrata desde la primera hora», pese a que a durante su campaña presidencial Boric, engañando a los votantes le advirtiera: “señor Piñera, está avisado, se le va a perseguir por las graves violaciones a los DD.HH. cometidas bajo su mandato”, que sabemos cómo terminó eso, con Hermosilla negociando en la misma Moneda vía Miguel Crispi con el nuevo gobierno de Boric para que esto no sucediera.
Pero también es un aniversario que cae de cajón para la derecha tradicional, que hoy necesita de su “legado” para proteger su carta presidencial que suena con más fuerza, Evelyn Matthei (UDI), para hacerle también frente a este nuevo sector a su derecha que nació luego del Acuerdo por la Paz y los procesos constituyentes, la ultraderecha de Kast y ahora Kaiser, y con los cuales tratan de llegar a acuerdos en una fórmula presidencial común. La derecha tradicional trata de ubicar a Piñera como una figura de centro, de acuerdos, como lo expresa el ahora alcalde de Providencia y ex vocero del segundo gobierno de Piñera, Jaime Bellolio (UDI) en conversación con Radio BioBio:“el Presidente Piñera siempre optó por una lógica más bien de que Chile Vamos se agrandara hacia el centro y generara una gran coalición que pudiera dar estabilidad en la gobernanza”.
Características que hoy también no solo la derecha busca destacar, sino el conjunto del régimen político chileno, que ha buscado llevar a cabo una verdadera estabilización neoliberal luego del estallido y la pandemia, con políticas de grandes acuerdos para cuidar la herencia de la dictadura de los 30 años, como ha sido la tónica este último tiempo, como fue la vergonzosa aprobación de la reforma de pensiones, que tanto el gobierno, la derecha y el gran empresariado muestran como una victoria propia, los nuevos acuerdo sobre la llamada permisología, que el gobierno prometió a los empresarios seran normas que se flexibilizaran para los proyectos de alto impacto ambiental, en materia económica la linea pro crecimiento, un eufemismo para no hablar de recortes en servicios sociales, la recién promulgada ley antiterrorista, el nuevo ministerio de seguridad, y la ya conocida militarización del Wallmapu, línea directa de Boric con el gobierno de Piñera, así como el mismo TPP11 aprobado por Boric a inicios de su gobierno, algo que Piñera nunca pudo hacer.
(Fuente: Izquierda Diario)
