Los anónimos de siempre disparan en la noche a la que no se puede entrar de la que no se puede salir coto de caza y placer de las hienas Los leones mismos se pervertirían si tuvieran como ellas la exclusividad de la selva.
Suenan esos disparos como algodón en los oídos empapados de nuestra sordera son el éter que nos trae [la noche y henos aquí tendidos en nuestros lechos de operaciones Mañana habrá muertos, eso es todo Mejor que se guarden la noticia por sus prontuarios no los conoceréis.
Un coto de caza del tamaño del país para que no haya que darle explicaciones a nadie.
Se descansa en la prohibición de entrar en la zona de peligro el corazón, órgano del miedo, funciona bien bajo las balas [del éter Dormir en paz, ya que no lo hacen los muertos.
Estas líneas fueron escritas con el canto de la goma de borrar.
