Guardo la fotografía
del lugar que nunca visitamos.
Finalmente no todos
los caminos
conducen al “Roma”.
Guardo avellanas
y nidos vacíos de tórtolas
y cartas oceánicas de avutardas
extraviadas.
Nada mejor que una chupilca
con harina de lupino
y el zumo matricial
de la manzana reineta.
Nada mejor
que sacar cuentas alegres
e imaginar filones
de oro
detrás de las minas de carbón de Catamutún.
Nada mejor que imaginar otro yo
-distinto de yo-.
