Poema de Stella Díaz Varín: «Breve historia de mi vida»

Comando soldados. 
Y les he dicho acerca del peligro 
de esconder las armas 
bajo las ojeras. 
Ellos no están de acuerdo. 
Y como están todo el tiempo discutiendo 
siempre traen perdida la batalla.

Uno ya no puede valerse de nadie. 
Yo no puedo estar en todo; 
para eso pago cada gota de sangre 
que se derrama en el infierno.

En el invierno, debo dedicarme 
a oxidar uno que otro sepulcro. 
Y en primavera, construyo diques 
destinados a los naufragios.

      Así es, en fin… 
Las cuatro estaciones del año 
no me contemplan, sino trabajando.

      Enhebro agujas 
para que las viudas jóvenes 
cierren los ojos de sus maridos, 
y desperdicio minutos, atisbando 
a la entrada de una flor de espliego 
de una simple abeja, 
para separarla en dos, 
y verla desplazarse: 
la cabeza hacia el sur 
y el abdomen hacia la cordillera.

      Así es 
como el día de Pascua de Resurrección 
me encuentra fatigada, 
y sin la sombra habitual 
que nos hace tan humanos 
al decir de la gente.

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