Tiene la dignidad de un cielo azulado
En una plaza en paz,
A veces con suficientes palomas y aire
Como para disfrutar gozoso de sus transparencias,
Y hay gente que esa simplicidad la ignora y odia,
Pero las diosas protectoras la aman,
Inanna diosa del amor y la guerra,
Némesis diosa de la venganza,
Afrodita diosa de las formas femeninas y el amor sexuado,
La cuidan con millones de brazos y caricias,
Porque la dulzura habanera tiene para todos,
No me toquen La Habana,
Su pequeño Cosmos de una plaza,
De una esquina anónima donde alguien goza
Con un cielo transparente y un aire que se respira
Como si uno en esa ociosidad esplendorosa
Uno al meditar un poco descubriese
El Absoluto y la Sustancia de Spinoza
Que entran por el cielo azul y el aire.
Hay gente que odia la profundidad
De lo más simple que es lo más difícil y complejo,
Y ahí les entra la ignorancia,
La serpiente del Paraíso ofrece un fruto espurio
Fascinados quedan.
No me toquen La Habana
Que la ira me atraviesa e imploro a Shiva,
Desde acá quiero ver la menguante tranquilo
Y un poco de mar al alba.
