Poema de Aniceto Hevia: «No me toquen La Habana» (Dedicado a la indignidad de unos dichos sobre Cuba)

Tiene la dignidad de un cielo azulado
En una plaza en paz,
A veces con suficientes palomas y aire
Como para disfrutar gozoso de sus transparencias,
Y hay gente que esa simplicidad la ignora y odia,

Pero las diosas protectoras la aman,
Inanna diosa del amor y la guerra,
Némesis diosa de la venganza,
Afrodita diosa de las formas femeninas y el amor sexuado,
La cuidan con millones de brazos y caricias,
Porque la dulzura habanera tiene para todos,

No me toquen La Habana,
Su pequeño Cosmos de una plaza,
De una esquina anónima donde alguien goza
Con un cielo transparente y un aire que se respira
Como si uno en esa ociosidad esplendorosa
Uno al meditar un poco descubriese
El Absoluto y la Sustancia de Spinoza
Que entran por el cielo azul y el aire.
Hay gente que odia la profundidad
De lo más simple que es lo más difícil y complejo,
Y ahí les entra la ignorancia,
La serpiente del Paraíso ofrece un fruto espurio
Fascinados quedan.

No me toquen La Habana
Que la ira me atraviesa e imploro a Shiva,
Desde acá quiero ver la menguante tranquilo
Y un poco de mar al alba.