Habla acompañante de joven acribillado por carabineros en Llolleo: «Lo mataron con las manos arriba»

por Branco Moreno

El caso de David Toro se hizo rápidamente conocido en la prensa nacional, los titulares hablaban de un «abatimiento» en Llolleo, de un prófugo de una fiscalización con posterior atropello a un funcionario policial, incluso se habló de narcotraficantes.

Pero, ¿quién era este joven realmente y los que lo acompañaban esa tarde? 

David Toro Cordova tenía 19 años. Nacido y criado en Cartagena, famosa playa del litoral central, jugó fútbol en los cadetes del Club Atlético Cartagena junto con su hermano Jordan, llegando a ser condecorado por su rendimiento y muy querido tanto por la directiva como por sus compañeros de equipo. Estudió en el Liceo Comercial de San Antonio con mención en mecánica y soñaba con algún día tener su propio taller, cuestión que se había visto truncada por la pandemia. Aun así, David se mantenía siempre con una sonrisa, declaran desde su familia y cercanos.

Proveniente de una familia de esfuerzo, con un padre dedicado a la construcción y una madre dueña de casa, David no quería ser una carga, por lo que siempre estaba buscando distintos trabajos, declaran. Álvaro Toro y Leontina Córdova lo recuerdan como alguien de un gran corazón: «él de repente veía a vecinos o personas mayores de edad y se les acercaba, les ayudaba a limpiar los jardines, a recoger cosas y la gente le decía; pero no tengo plata. Y él les respondía que no quería plata, que quería ayudar», comenta el padre del joven.

David estuvo viviendo hasta hace poco tiempo con una novia, hasta que la relación acabó, por lo que terminó quedándose donde un amigo. De igual manera, seguía manteniendo contacto con la familia. Desde ahí relatan que uno de los últimos días que compartieron, llegó a la casa de sus padres, quienes iban a hacer un asado con los maestros que estaban ayudando a construir una pieza. David, en tono de broma les indico que el espacio estuviera listo, se devolvería a su casa.

La búsqueda de la verdad y la justicia, con el Estado y los medios en contra

Álvaro y Leontina han realizado distintas diligencias para conocer los hechos que ocurrieron ese fatídico día, el que tuvo un desenlace trágico para los 3 jóvenes que esa jornada iban a bordo del Kia Sephia que, supuestamente, arrolló a un carabinero. David Toro y sus dos amigos, a quienes nos referiremos por su petición con las iniciales N. C. R. y S. B.

Los padres de David señalan que existen muchas inconsistencias en el caso. Según su relato, las cámaras corporales de carabineros no habrían funcionado, en los alrededores tampoco se encuentran imágenes claras del supuesto atropello. Debido a estas situaciones, desde la familia del joven de 19 años de edad acusan una presunta búsqueda de obstruir la investigación, más que acelerarlo.

El padre de David, declara con sus denuncias buscan «esclarecer el tema para que se haga justicia, porque a mi hijo lo mató un asesino que se esconde detrás de su uniforme, eso es simplemente. A mi hijo lo mató Patricio Ignacio Vargas Bascuñan, él es el funcionario que ahora está en calidad de imputado y lo único que queremos es que este sujeto no quede libre y mi hijo reciba algo de justicia, porque era un niño bueno, humilde, trabajador y no era necesario matarlo, pudo haberlo llevado detenido, pero no…».

Álvaro Toro calificó la Ley Nain-Retamal como «un error», argumentando que «el criterio de Carabineros muchas veces no es el mejor», y que «muchos otros jóvenes inocentes pueden ser juzgados por sus vestimentas como delincuentes y ser acribillados bajo una sospecha de amenaza». En el caso de David, no existían armas, ni tampoco antecedentes penales de ninguno de los jóvenes, o causas pendientes.

El desgarrador relato de N. C. R. 

Tiene 19 años, actualmente se encuentra con la cautelar de arresto domiciliario, mientras dure la investigación. Antes de los hechos que le cambiaron la vida, estuvo trabajando de reponedor en el Líder de Algarrobo, hasta que fue despedido por necesidades de la empresa. Luego se mantuvo terminando su educación media en un colegio de Llolleo, de modalidad 2×1.

En estos momentos, se encuentra procesado por microtráfico, pese a no mantener antecedentes legales. El informe del laboratorio de carabineros constata la posesión de 6 gramos de marihuana encontrada en una guantera del vehículo. Según la Ley 20.000: «es dosis para uso personal la cantidad de marihuana que no exceda de veinte (20) gramos». El joven, testigo del asesinato de su amigo, actualmente está realizando los trámites para poder realizar sus exámenes libres y poder seguir estudiando. S.B. el otro acompañante, trabajaba como «runner» en un restaurante de la playa y próximamente, quería sacar su curso de OS10 para trabajar de guardia.

Según su relato, el 8 de abril los jóvenes se habían juntado en la casa de S. B en el Sector Estación de Cartagena, a solo unas cuadras de la casa de los padres de David. N.C.R fue el último en llegar y decidieron ir hacia a una plaza ubicada en Llolleo, pero al ver que «estaba fome» se trasladaron al paseo Bellamar, a un costado del Puerto de San Antonio y el Mall de la ciudad.

Allí, «el Popín» –como llamaban sus cercanos a David– les habría comprado un helado a sus amigos y les pidió que lo acompañaran a mirar ropa: «también me había dado un pan con arrollado antes, pero como a mí no me gusta ese jamón, le dije que me lo diera así, pelao no más» ocurrencia por la que todos rieron, nos cuenta N.C.R.

El joven recuerda que antes de que acribillaran a su amigo, David los estaba motivando a seguir estudiando y trabajar. «Siempre se mostraba muy alegre ante todas las adversidades de la vida, tenía una luz interior». Los tres amigos decidieron ir a una discoteca, en ese momento pararon en la botillería para comprar una cerveza, N.C.R. iba de copiloto: es allí cuando están estacionados, que aparecen 2 patrullas, una se puso delante de ellos y otra detrás.

David se había comprado ese auto hace poco tiempo y no tenía licencia, ni aun se realizaba el traspaso: «yo creo que eso lo hizo ponerse nervioso porque él estaba muy orgulloso de su autito, es un sueño para muchos tener tu primer auto», nos dice N.C. Al ver que Carabineros los querían fiscalizar, David decide avanzar con su auto, saliendo de la berma y metiéndose en la vía de tránsito contrario: «pero justo otro auto venía por la calle entonces David le hizo el quite para no chocar con él, es en ese momento que el funcionario abre la puerta y el auto de David impacta la puerta y quedamos allí trancados, le pegamos un topón, pero él no estaba abajo del auto cuando nosotros partimos, fue cuando lo íbamos a rebasar que abrió la puerta y tengo una foto de como quedo el auto, que choco con la puerta».

Su relato de los trágicos hechos es esclarecedor, «altiro se baja otro paco, salta arriba del capó y le pega unas patadas al parabrisas, David estaba con las manos arriba. Pero, sobre la misma, acribilla al David y lo hizo conscientemente, porque no era necesario, el auto estaba parado, nos tenían rodeados en unos segundos y estábamos con las manos arriba. Me bajan a mí y a S.B. y me ponen una patada en la boca, un cachazo en la nuca (golpe con la pistola) y comienzan a golpearnos, nosotros solo le decíamos que ayudarán a nuestro amigo, que estaba boca abajo pálido, ya estaba muerto, pero ellos le pegaron incluso cuando ya estaba muerto».

El relato del joven N.C.R continúa detallando los maltratos que vivió esa noche de parte de carabineros, quienes lo agredieron al subir y bajar del auto, con golpes de puño y piernas, incluso con un arma. Comenta que nunca se le leyeron sus derechos, que nadie les explico por qué ellos iban detenidos, hasta que la PDI tomó el caso bien entrada la noche, contándoles que van a ser procesados por microtráfico, por 6 gramos de marihuana.

RESUMEN también tomó contacto con Fernando Martínez, el jefe del INDH de la región de Valparaíso, quien comentó que como organismo no mantienen un pronunciamiento oficial sobre el caso, porque las pericias no están entregadas aún: «Nosotros no tenemos facultad investigativa, eso lo hace el Ministerio Público. Desde las otras familias no nos ha llegado ninguna denuncia, pero en el caso de que los antecedentes que se entreguen determinen que acá, existieron hechos que son de nuestro mandato, nosotros evaluaremos llegar a todas las instancias necesarias».

Para la familia y los amigos de David empieza ahora un proceso largo en búsqueda de justicia, Los dos jóvenes que lo acompañaban se encuentran muy afectados con la situación, tras ver morir a querido «Popin» al frente sus ojos, y además siendo procesados con un peso de la ley poco visto. Actualmente, S.B. se encuentra recluido en la Cárcel de Valparaíso, en prisión preventiva durante la investigación.

Su madre nos comenta que «se encuentra súper decaído, él no ha podido realizar aún el duelo por lo que pasó, cuando salga a la calle ya lo podrá hacer». RESUMEN verificó los antecedentes de los tres jóvenes y ninguno cuenta con anotaciones por delitos o violencia intrafamiliar.

(Tomado de Resumen)

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