Google despide a 12.000 trabajadores según se intensifica la masacre de empleos tecnológicos

por Kevin Reed

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El anuncio de 12.000 despidos de la empresa matriz de Google, Alphabet, ha llevado a un nuevo nivel el ataque a los empleos en la industria tecnológica. El número de empleos tecnológicos eliminados en las primeras tres semanas del año ya alcanzó una tercera parte de los 241.000 despidos en la industria en 2022.

Si bien muchos de estos empleos se concentraban en Estados Unidos, el ataque a los trabajadores tecnológicos es global. En un correo electrónico enviado a los empleados de Google el viernes, su director ejecutivo Sundar Pichai escribió que el despido de 6 por ciento de su fuerza laboral tendría un impacto internacional y afectaría todas las áreas de producción, las funciones, los niveles y las regiones de Alphabet”.

Pichai también dijo que los despidos buscan “garantizar que nuestro personal y nuestros roles se alineen con nuestras principales prioridades como empresa”. En otras palabras, según las demandas de la oligarquía financiera, los empleos de los empleos de Alphabet están siendo sacrificados para garantizar el rendimiento del conglomerado tecnológico global de $1,27 billones.

Nadie debería subestimar lo despiadada que puede ser la élite empresarial en su ataque contra los empleos y niveles de vida. Mientras que Pichai escribió que “ya enviamos un correo electrónico por separado a los empleados en EE.UU. que se verán afectados”, los trabajadores de la ciudad de Nueva York reportaron que les dijeron que los despedirían cuando llegaron a trabajar el viernes por la mañana y que les negaron la entrada en las oficinas corporativas de la empresa.

Incluyendo el anuncio de Alphabet, se han eliminado más de 75.000 empleos tecnológicos este año, según la base de datos de despidos en el sector tecnológico de la firma TrueUp. Los despidos masivos anunciados en 2023 incluyen Amazon (18.000), Microsoft (10.000), Salesforce (7.000) y Cloud Software Group (2.000).

Los despidos en 200 firmas tecnológicas más —incluyendo 1.100 en Capital One, 950 en CoinBase, 900 en la empresa de videojuegos Black Shark y 800 en Crypto.com— suman 50.000 puestos eliminados.

Los despidos en la industria tecnológica son sorprendentes y devastadores para los trabajadores afectados tanto directa como indirectamente. Un reporte del New York Times el viernes afirmó: “Los milenarios y la generación z, nacidos entre 1981 y 2012, comenzaron sus carreras tecnológicas durante una década de expansión cuando los empleos se multiplicaron tan rápido como las ventas de iPhone… Pocos de ellos habían sufrido despidos generalizados”.

Al mismo tiempo, a los trabajadores despedidos en todos los sectores económicos les está tomando más tiempo encontrar nuevos empleos. Según el Departamento de Trabajo de EE.UU., la cifra de trabajadores desempleados de 3,5 a 6 meses aumentó de 526.000 a 826.000 entre abril y diciembre.

La masacre de empleos en la industria tecnológica es la punta de lanza de una política consciente de la élite gobernante que busca obligar a la clase trabajadora a pagar por la crisis de la inflación. El Gobierno de Biden y la Reserva Federal, junto a los Gobiernos capitalistas y los bancos centrales internacionalmente, han estado aumentando las tasas de interés a un paso casi récord para desencadenar una recesión, aumentar el desempleo y combatir así las demandas de los trabajadores de que las alzas salariales sigan el paso de los aumentos del coste de vida.

Jerome Powell, el presidente de la Reserva Federa de EE.UU., describióexplícitamente esta política en un discurso el 10 de enero, cuando dijo: “Restaurar la estabilidad de precios cuando la inflación es alta puede requerir medidas que no son populares a corto plazo, en la medida en que aumentamos los tipos de interés para ralentizar la economía”.

La política de endurecimiento monetario está recayendo más directamente en el sector tecnológico porque esta siendo golpeado simultáneamente por el aumento del coste de los préstamos, la disminución dramática de los precios de las acciones y una reducción en el volumen de los negocios debido a la ralentización general de la economía.

Además del asalto a los empleos, ha habido un cambio en las prácticas laborales para arremeter contra las condiciones de los trabajadores tecnológicos. En un comentario publicado en el New York Times el domingo intitulado “La era de los trabajadores tecnológicos felices se ha acabado”, Nadia Rawlinson, la antigua “directora ejecutiva de personal” en Slack, escribió: “Los despidos son parte de una nueva era de caudillismo, la noción de que la gerencia ha perdido demasiado control y debe recuperarlo”.

Mientras que los trabajadores tecnológicos han sido considerados una sección relativamente más pudiente de la fuerza laboral, son sometidos en la industria de las tecnologías avanzadas a las mismas leyes del sistema de lucro capitalista, que se basa en la explotación de la clase trabajadora como en todos los otros sectores.

Como señala Rawlinson, “Tras dos décadas de competir por talentos, los directores ejecutivos están utilizando este periodo para compensar por los años de indulgencia gerencial que les dejaron una generación de trabajadores consentidos”. Los días de trabajo a distancia, compensación por WiFi, pagos para comidas y otros incentivos se acabaron, insistió, y “los directores ejecutivos del sector tecnológico ahora están optimizando más el rendimiento que el crecimiento, que a menudo se hace a expensas de las creencias organizacionales que han tenido por mucho tiempo”.

Rawlinson añade que hay “inversores activistas” detrás de estos cambios que han alcanzado “posiciones prominentes en sus acciones” y están “exigiendo que las empresas recorten los costos, reduzcan inversiones no estratégicas y, como es obvio en el caso de Meta, reduzcan agresivamente su fuerza laboral”.

No cabe ninguna duda de que los despidos y los ataques a las condiciones laborales están siendo exigidos por los milmillonarios de Wall Street que buscan sacarle a la clase obrera los $4 billones que perdieron en la bolsa de valores en 2022.

Como un empleado de Google tuiteó: “Imagina tener 24 años y diez meses en una empresa que tiene un calendario de adquisición de acciones a 5 años que se adquieren en su totalidad a los 25 años… y que te despidan un mes y pico antes de los 25… y que la empresa que te despidió ganara 198.000 millones de dólares el año pasado. ODIO EL CAPITALISMO”.

En todas las industrias, la oligarquía empresarial y financiera quiere que la clase trabajadora pague por la crisis global del capitalismo. En la industria automotriz, la empresa de vehículos eléctricos Rivian ha anunciado el despido del 6 por ciento de su plantilla como parte de un plan de reestructuración. Tesla, otra empresa de fabricación de vehículos eléctricos, anunció que congeló las contrataciones y pronto habrá despidos.

En diciembre, Stellantis anunció el cierre indefinido de su planta de ensamble de Jeep en Belvidere (Illinois), donde despedirá a 1.350 trabajadores cuando la planta quede inactiva en febrero. Poco después, el director ejecutivo Carlos Tavares amenazó con nuevos recortes de empleo “en todas partes mientras veamos una alta inflación de los costes variables”. Esto ya empezó. Los trabajadores de la planta de motores de Dundee, Michigan, informaron al WSWS de que se va a despedir a más de 100 trabajadores.

También se han anunciado despidos en Intel Corporation, Goldman Sachs, Bed Bath & Beyond y BlackRock, y se espera que cualquier día se anuncien recortes de empleo en el Washington Post.

El aparato sindical propatronal no está haciendo nada para oponerse a la masacre de empleos. El sindicato Communications Workers of America (CWA), que recientemente llevó a cabo una campaña para organizar a los trabajadores de la tecnología, no ha respondido más que con un tuit condenando los recortes de empleo. De hecho, la burocracia del CWA lleva décadas colaborando en el recorte de empleos de los trabajadores de las telecomunicaciones.

El Partido Socialista por la Igualdad aboga por construir comités de base en todos los lugares de trabajo, controlados democráticamente por los propios trabajadores y comprometidos con las necesidades de la clase obrera, no con las ganancias empresariales. La Alianza Internacional Obrera de Comités de Base se creó para coordinar y unificar las luchas de los trabajadores en Estados Unidos y en todo el mundo contra el ataque a los puestos de trabajo, los niveles de vida y las condiciones laborales.

Esto debe ir unido a una lucha contra el sistema capitalista. Google, Facebook, Twitter y otros gigantes tecnológicos ejercen un enorme poder y control sobre el Internet. Están profundamente integrados en los Gobiernos capitalistas y han colaborado en la censura estatal, especialmente de las publicaciones de izquierda, incluido el World Socialist Web Site.

No se puede seguir dejando la industria tecnológica en manos de propietarios privados multimillonarios como Jeff Bezos, Bill Gates y Elon Musk. En cambio, estos monopolios deben transformarse en servicios públicos, de propiedad colectiva y controlados democráticamente por la clase obrera, como parte de la reorganización socialista de la vida económica. Solo de esta manera se puede gestionar la industria en beneficio de toda la sociedad y garantizar el acceso libre y democrático al Internet y otras tecnologías críticas.

(Tomado de WSWS)

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