El magonismo y la revolución mexicana

por Carlos Márquez

El 21 de noviembre de 1922 murió en la cárcel de Leavenworth, Kansas, Estados Unidos, Ricardo Flores Magón. Al final de su vida su salud estaba mermada por su actividad revolucionaria que inició en 1892, siendo estudiante. Pagó su actuar revolucionario con múltiples cárceles, intentos de asesinatos, deteriorando su salud y con el exilio iniciado en 1904 del que no regresaría. Mientras  estaba en su última cárcel, presentía que no saldría vivo, en una carta de esa última cárcel dijo:

“No sobreviviré a mi cautiverio, pues ya estoy viejo; pero cuando muera, mis amigos quizá inscriban en mi tumba: Aquí yace un soñador, y mis enemigos: Aquí yace un loco. Pero no habrá nadie que se atreva a estampar esta inscripción: Aquí yace un cobarde y traidor a sus ideas”. Y efectivamente, moriría en prisión con 49 años de edad.

La revolución había concluido, pero lejos quedó de alcanzar los objetivos por los que luchó Ricardo Flores Magón. Ya estando muerto lo erigieron como precursor de la revolución, en un sentido era reconocer su labor de lucha. ¿Ricardo Flores Magón fue un precursor de la Revolución? Sin duda. Sus periódicos (como Regeneración) fueron muy influyentes, el programa del partido liberal mexicano se distribuyó por cientos de miles, hay que recordar las huelgas de Río Blanco y Cananea donde participaron los círculos del PLM, los intentos frustrados de levantamientos armados en 1906 y 1908. Pero encasillarlos como precursor simplemente eliminó su papel activo en la revolución, su programa anticapitalista de 1911, su crítica al maderismo e indirectamente avaló a la fracción triunfante de una revolución que no sentó las bases para acabar con el problema de la explotación.

Como dijo Lenin, en El Estado y la Revolución, a los revolucionarios:

“Después de su muerte se intenta convertirlos en iconos inofensivos, canonizarlos, por decirlo así, rodear sus nombres de una cierta aureola de gloria para ‘consolar’ y engañar a las clases oprimidas, castrando el contenido de su doctrina revolucionaria, mellando el filo revolucionario de ésta, envileciéndola”.

No, a Ricardo Flores Magón no podemos ponerlo en un pedestal limando los puntos agudos de su pensamiento revolucionario. Sus errores no pueden opacarlo, murió como un sol, irradiando luz, confiando en el porvenir de la humanidad, de los trabajadores. Rescatar la figura de Ricardo y sus compañeros de armas es también recuperar su papel en la Revolución mexicana.

Capitalismo dependiente y nacimiento de la clase obrera

Una nueva generación de jóvenes se opuso a Díaz, a quien se le veía como el traidor de la lucha revolucionaria de la generación de Benito Juárez. El movimiento inició con un congreso de clubs liberales criticando la conciliación de Estado con la Iglesia, fue anticlerical y se pronunciaba por el respeto a las leyes de reforma y la constitución de 1857. Había elementos burgueses liberales como Camilo Arriaga, más tarde Francisco I. Madero mismo que simpatizaría y apoyaría a la causa. El régimen atacó con brutalidad al Partido Liberal Mexicano, clausurando periódicos, disolviendo clubs, encarcelando militantes, poniendo en riesgo la vida de los luchadores. Se reprimió con tal saña que incluso una manifestación liberal que impulsaba un candidato de oposición terminaría en una masacre en Monterrey en 1903. Varios liberales tuvieron que ir al exilio.

La burguesía nacional era muy débil e incapaz de llevar adelante tareas como la industrialización del país, en el porfiriato se dio una subordinación al capital imperialista. Aunque subordinado a los imperialismos, se vio un cierto desarrollo capitalista en México, aunque no dejó de ser un país agrícola. Así, se vio nacer en masa al proletariado en algunas regiones. La propaganda y actuación del PLM también jugaría un papel relevante en luchas como la de los mineros en Cananea o la huelga general textil entorno a Rio Blanco. Ambas también serían reprimidas.

Radicalismo

El grupo dirigente del PLM había entrado en contacto con ideas socialistas probablemente desde 1901, pero su evolución política (y división) se daría en el exilio. El impacto de la clase obrera en ascenso estaba presente. Estados Unidos era visto como el ideal liberal, el país de libertades. La realidad es que el gobierno de EEUU actuó en coordinación con Díaz para golpear a los opositores.

Por otro lado el exilio permitió a los liberales el contacto con el movimiento obrero internacional, que apoyaría a Magón y sus compañeros cuando estaban encarcelados, y con exiliados socialistas, principalmente anarquistas.

Cananea y Rio Blanco mostraron que era el momento factible de actuar entre la clase obrera para organizarlos en la lucha revolucionaria, pero no se puso el foco ahí, lo cual fue uno de los errores centrales del partido. México tiene una larga historia de levantamientos armados, las ideas anarquistas también influyeron en pensar que era con levantamientos insurreccionales que se conseguiría derrocar a Díaz e imponer el programa del partido liberal. Hubo dos intentos de levantamientos armados, en 1906 y 1908, pero fueron frustrados reducidos a pequeñas escaramuzas que no hicieron ningún daño al régimen, pero sí tendría gran costo para el PLM, perdiendo la vida de compañeros o pagando con inmundos encarcelamientos.

El Maderismo

El PLM agrupaba a los activistas radicalizados que buscaban derrocar a Díaz y mejorar las condiciones de vida de obreros y campesinos. Con el radicalismo del partido los burgueses liberales rompieron con el PLM como fue el caso de Madero. Él buscaba un cambio por la vía electoral pero no en movimientos locales que serían aislados sino en un movimiento nacional que enfrentara a Díaz.

Una revolución no se desarrolla al antojo de los dirigentes como quien abre o cierra una llave de agua a su antojo. Los intentos insurreccionales del magonismo no fructificaron, entre otras cosas, porque el proceso no estaba maduro.

Madero publicó un libro llamado “La Sucesión presidencial”, impulsó la creación de clubs anti reeleccionistas que lo plantearon como candidato a la presidencia. El PLM había sido un movimiento de sectores avanzados actuando en medio de la bestial represión. Pero el Partido Antirreeleccionista de Madero fue el canal donde se expresaron las masas para oponerse al régimen. En un inicio había ilusiones democráticas, algo normal para venir de una dictadura. Es verdad que Madero era un liberal burgués que expresó sus límites al quedarse en reformas democráticas sin trascender a la solución de los problemas sociales de campesinos y obreros.

El movimiento de Madero abrió las compuertas por donde entraron las masas a la política y evolucionarían en conclusiones revolucionarias. El proceso de toma de conciencia es contradictorio pero puede avanzar a enormes pasos en una revolución, el partido revolucionario debe comprender el nivel de conciencia de las masas en cada fase, no hacerlo puede llevar a la separación de la vanguardia del movimiento de masas.

Magonismo vs. Maderismo

El PLM luchó por no disolverse, planteó un frente único con Madero pero planteando que sus objetivos eran diferentes. La crítica que daba a Madero, cuando este era reprimido por Díaz, no fue bien recibida ni conectó con el movimiento que apenas estaba sacando sus primeras conclusiones de la lucha. Los magonistas actuaron en consecuencia al no ver en Madero el enemigo central a vencer pero si marcan una clara diferencia con él. En Regeneración del 5 de noviembre de 1910 se puede leer:

“Francisco I. Madero es un hombre de buena fe que ha sacrificado su tranquilidad y ha hecho lo que pocos hacen: desprenderse de sumas cuantiosas en pro de sus ideales. Ha luchado como bueno; pero sus ideales no son los del proletariado; sus ideales son los de la burguesía, esto es, de los ricos, de los intelectuales y de los clérigos (…). Los partidos burgueses desde la revolución francesa hasta nuestros días y lo mismo en los EE.UU., que en Suiza, en la Argentina que en Francia, no se han preocupado de otra cosa cuando están en el poder que en el beneficio exclusivo de las clases altas de la sociedad”.

En un momento le apoyan militarmente pero Madero combatió la independencia del PLM. Por ejemplo, ayudaron a Madero a cruzar la frontera con México, pero éste pidió subordinación y el dirigente magonista Prisciliano Silva fue encarcelado y su columna desarmada. Eso fue visto por el magonismo como una traición.

Si bien Magón y un grupo cercano de compañeros ya habían sacado la conclusión de luchar contra el capitalismo, durante todo un periodo agitaron con ideas liberales insertando elementos que fueron radicalizando poco a poco al movimiento. El resultado fue que muchos compañeros no habían roto con el liberalismo ni sacado aun posiciones socialistas. Eso pasaba en medio de un movimiento de masas con el que no lograban conectar y una política agresiva de cooptación del maderismo (incluso ofreció la vicepresidencia de la republica a Ricardo Flores Magón). El resultado fue un rompimiento del PLM, donde cuadros importantes, incluso dirigentes de primera línea como Antonio I. Villareal, cambiarán de barricada y se unieron a Madero.

El PLM en Chihuahua

La dirección del PLM debate sobre cómo actuar en la revolución. Hasta el pacifista Madero, que fue encarcelado y le hicieron un descarado fraude electoral, llamó a un levantamiento armado para el 20 de noviembre de 1910. El PLM planteó aprovechar esa cobertura para levantarse también en armas con su propio programa.

Práxedis Guerrero propone desarrollar un trabajo en Chihuahua donde el partido tenía más trabajo y raíces. Él mismo se encargaría de llevar adelante una incursión militar en ese estado, con el objetivo de tomar algunas poblaciones, acumular fuerza para tomar posteriormente la capital. Lamentablemente él murió en batalla muy pronto, a unos días de las incursiones militares, el 30 de diciembre de 1910.

La perspectiva de Práxedis no estaba errada. En ese estado se desarrollaría el movimiento maderista con cierta importancia, teniendo a la cabeza a Pascual Orozco, quien después de tener a Madero en el poder se desilusiona porque no llevó adelante la reforma agraria. De mantenerse un foco armado del PLM se podría haber atraído al orozquismo. En el Sur se daría un proceso de radicalización con el zapatismo que buscaron una alianza con los revolucionarios del norte, plasmado en Plan de Ayala. Eso hubiera permitido al PLM mantener una influencia y tratar de llevar adelante su programa radical anticapitalista.

Baja California

Otro punto en que decidieron intervenir como PLM fue en Baja California. Era un estado fronterizo de más difícil acceso para que fuera atacado por el enemigo. Su baja población hacia más fácil su conquista para los insurrectos. El objetivo era establecer ahí un foco revolucionario desde el cual poder extender una revolución radical que diera las tierras y las fábricas a los trabajadores en México y EEUU.

Baja California fue tomado por los magonistas, donde ondeó la bandera roja del proletariado. Varios pueblos indígenas se sumaron a la lucha, pues se enarbolaba la consigna: “Tierra y Libertad”. Pero no logró sostenerse la rebelión, el proceso de radicalización revolucionaria no estaba tan avanzado ahí como en otras partes del país. No tenían los magonistas un trabajo de base que les diera respaldo y reconocimiento. La baja población hacía que fuera un punto de poca fuerza con que extender la lucha. En este movimiento había combatientes internacionalistas, extranjeros, que tomaron las armas buscando impulsar el socialismo.

Ya a mediados del siglo pasado, el reaccionario esclavista norteamericano William Walke, había intentado arrebatar Baja California y Sonora, después intentaría apoderarse de Centroamérica. La prensa burguesa en 1911 hizo una campaña reaccionaria atacando a los magonistas, tildándolos de filibusteros. Esto no tenía sustento en la realidad. El 23 de septiembre de 1911 el PLM había publicado un nuevo programa, más radical, en que llaman a tomar las tierras y las fábricas para ponerlas en manos de los trabajadores.

Pero la campaña de la reacción tuvo cierto eco al encontrarse con un ejército lleno de extranjeros en un estado donde el proceso revolucionario no había madurado y no tenía suficiente trabajo el magonismo. Eso llevó a su fracaso y serían derrotados por el ejército maderista, con ello sellaron el destino del PLM quedando aislado definitivamente su actuar en el proceso revolucionario.

El legado de Magón es la lucha por la revolución

Ricardo Flores Magón trabajo correctamente en la construcción de un partido revolucionario y para ello uso al periódico como instrumento. No estuvo exento de errores, aunque apelaba al proletariado, buscaba la lucha no como un proceso nacional que emergiera del movimiento de masas sino como un golpe desde fuera. El papel del periódico para él fue fundamental y lo usó de forma audaz, eso influyó a muchos de los actores de la revolución mexicana. No podemos aquí agotar el análisis de su pensamiento, pero podemos afirmar que tenía razón en luchar contra el Estado y el Capital, para que las tierras y las fábricas pasaran a manos de los trabajadores. No basta tener una idea correcta para que esta sea asimilada por las masas explotadas. El maderismo ofrecía una salida que parecía menos espinosa y fácil, pero en la práctica no resolvería nada fundamental. A lo largo de la revolución vimos a los sectores radicales tomar las tierras y bienes de oligarcas. Un ala socialista en el movimiento, ligado a este proceso de lucha de las masas podría haber inclinado la revolución a romper con el capitalismo.

Ricardo continuó en su exilio en EEUU, mientras la revolución se desarrollaba fue encarcelado nuevamente entre 1912-1914. La publicación del periódico Regeneración se mantuvo hasta 1918. El último número publicó un Manifiesto a los trabajadores del mundo, que se usó de pretexto para meter nuevamente a Ricardo y Librado Rivera en su última cárcel; también en ese número apareció un artículo saludando la revolución rusa diciendo que la revolución mundial ya está llamando a la puerta de los pueblos.

Las cartas de su última cárcel son desgarradoras, muestran a un Magón sensible, hablando de muchos temas pero con confianza en la revolución y firme a sus ideas. En una carta se le puede leer: “Yo no creo en el Estado; sostengo la abolición de las fronteras internacionales; lucho por la fraternidad universal del hombre; considero al Estado como una institución creada por el capitalismo para garantizar la explotación y subyugación de las masas”. Esas palabras tienen todo su significado hoy, la lucha de Magón iba a las raíces del problema y debemos continuarla para con el capital y el estado opresor.

(Tomado de Revolución)

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