Agua y uso de plaguicidas: los problemas de Andrónico Luksic en el Valle del Elqui

por Nicolás Massai y Sebastián Ruiz de Gamboa

El Valle del Elqui no escapa a la grave sequía que afecta al país, provocando problemas para los pequeños agricultores de la zona, que la pandemia agrava. En diciembre un grupo de ellos denunció que, en el extenso Fundo Cerrito, la empresa agrícola de Andrónico Luksic (Agrícola El Cerrito) tenía instalada una bomba de extracción de agua irregular. La agrícola del empresario reconoció la falta y la retiró. Los agricultores acusan que esa bomba llevaba varios años operando sin permisos provocando merma del vital suministro para el resto. La misma agrícola ha enfrentado sumarios sanitarios por el uso de agroquímicos en sus plantaciones de uva y los vecinos de Paihuano denuncian que esos químicos los intoxican. Este verano las protestas han ocupado la calle llegando incluso a las puertas de la casa que Luksic tiene cerca de Pisco Elqui.

*Audio realizado por Carolina Pereira

Este ha sido un verano inusual en el Valle del Elqui, el corredor cordillerano de la Región de Coquimbo famoso por sus cielos limpios y estrellados y por sus viñas pisqueras. Lo anormal no solo ha sido la merma de turismo por efectos de la pandemia, sino por la irrupción de un clima social que se caldeó y que se ha expresado en carnavales y marchas que han recorrido las zigzagueantes calles de Vicuña y Paihuano, dos de sus comunas tradicionales. La protesta por la falta de agua y el uso de agrotóxicos en las empresas agrícolas ha salpicado los negocios que tiene Andrónico Luksic Craig en la zona.

En diciembre pasado un grupo de agricultores de la zona denunció que, en el Fundo Cerrito, donde opera la empresa Agrícola El Cerrito, y que produce uva de exportación, había un punto de extracción de agua irregular. CIPER pudo confirmar la información con fuentes de la propia empresa agrícola.

No es la primera vez que Agrícola El Cerrito tiene problemas con los agricultores y campesinos de la zona. En los últimos años la misma empresa enfrentó sumarios sanitarios relacionados con el uso de plaguicidas en sus plantaciones.

El dueño de la agrícola es Andrónico Luksic, quien posee una de las fortunas más grandes del mundo junto a su familia, según la revista Forbes. Hasta 2004 también era dueño de otra agrícola: Bellavita, propiedad que compartió con su amigo, el empresario Jorge Errázuriz, fundador de Celfin Capital. Precisamente en esa agrícola trabajaba Wilson Rojas quien falleció en 2006 debido al uso de químicos tóxicos en la producción agrícola y exportación. Rojas era tractorista.

LA BOMBA DE AGUA

Pocas semanas antes de que comenzaran las protestas, el lunes 21 de diciembre de 2020, Horacio Hevia, presidente de la Junta de Vigilancia del Estero Derecho (uno de los afluentes del Río Claro, que después se convierte en el Río Elqui), recibió una carta de los regantes agrupados en el Canal Asiento (poseen derechos de aprovechamiento del agua del estero), en la que denunciaban que en el borde del lecho, a la altura del Fundo Cerrito (propiedad de la Agrícola El Cerrito, de Luksic), existía un estanque artificial para acumular agua, junto con una cañería y una máquina para extraerla.

Las juntas de vigilancia son los organismos encargados de administrar y distribuir las aguas de los cauces. En tiempos de sequía, su rol es clave.

“Nos pudimos percatar de que este estanque tiene instalada una bomba de impulsión de app 50 Hp que está sacando agua (…) de manera constante lo cual hace bajar el caudal de agua de Estero Derecho de manera importante y afectando el volumen de aguas de canal Asiento”, acusaron los regantes del Canal Asiento. La prueba de cuánto los afectaba esta extracción irregular la tuvieron un día en que hubo un corte de electricidad en la comuna y la bomba de impulsión no pudo funcionar: “los caudales tanto del Estero Derecho como del Canal Asiento se estabilizaron de acuerdo con los registros de mediciones de caudal que manejamos”, afirmaron en su carta.

CIPER accedió a un video que grabó Sergio Alemparte, accionista del Canal Asiento, durante una salida a terreno. Allí, en el lecho pegado al Fundo El Cerrito, instalada a una orilla, se puede apreciar la bomba de impulsión de la agrícola de Andrónico Luksic, cubierta por una reja de color verde. De la pesada maquinaria sale una tubería roja que se proyecta de manera horizontal y que, unos centímetros más adelante, se curva casi en noventa grados hacia el Estero Derecho (ver video a continuación). La bomba, según información aportada por Agrícola El Cerrito, estaba regulada para extraer 100 litros por segundo.

Esta bomba de extracción de agua también operó para el periodo de riego de las plantaciones de parrones entre agosto y diciembre de 2020. Así lo confirmó a CIPER Rodrigo Santander, gerente de operaciones de Agrícola El Cerrito (respuesta enviada por escrito), aunque señaló que, acorde a cálculos propios, la empresa extrajo un total mucho menor al que le correspondía por el monto de sus acciones en la cuenca del Estero Derecho (aquí la respuesta completa enviada por la empresa).

La denuncia de los agricultores se concretó en medio de la intensa sequía que azota a la zona, y que tiene a los agricultores del Valle del Elqui –y de los valles de Choapa y Limarí– en crisis y protestando ante autoridades y en las calles, en la que han llamado la “Caravana por el Agua”. El 2 de febrero se manifestaron en el frontis de la Intendencia de Coquimbo. El diario local El Día recogió los reclamos de esa jornada donde uno de los agricultores denuncia la existencia de desvíos de aguas y pozos no autorizados.

Los datos de la Dirección General de Aguas (DGA) hablan por sí solos. En noviembre de 2018, la DGA declaró la Región de Coquimbo “zona de escasez hídrica”. El Estero Derecho (donde se puso la bomba de extracción de agua de la Agrícola El Cerrito) cruza la comuna de Paihuano, sector que desde 2015 está sujeto al mismo decreto de emergencia. La situación se ha hecho más crítica. En enero de este año, el último Boletín de Información Pluviométrica, Fluviométrica, Estado de Embalses y Aguas Subterráneas de la DGA, informó que los niveles de los caudales del Río Elqui presentan una disminución del 90% respecto del promedio histórico del mismo mes (1981-2010).

La bomba y el estanque artificial para acumular agua, instalados en el lecho del caudal en el Fundo El Cerrito, fueron retirados después de que los regantes advirtieran del hecho a la junta de vigilancia.

-La desinstalamos (la bomba) apenas la Junta de Vigilancia nos hizo ver que, si bien no captaba más agua de la que nos corresponde por nuestros derechos en la cuenca, se encontraba en un sector inadecuado -afirmó el gerente de la empresa agrícola Rodrigo Santander.

Y si bien Santander admitió que eran los dueños de la bomba, afirmó que no tenían relación con la poza que se armó para acumular el agua: ese estanque artificial “se encuentra ahí desde mucho antes que El Cerrito comprara los primeros terrenos hace casi 30 años. Antiguos habitantes de la zona nos han dicho que se utilizaba para el baño de animales, particularmente de caballos”.

Lugar donde estaba ubicada la bomba
Lugar donde estaba ubicado el dique

FUERA DE NORMA

La denuncia de los regantes del Canal Asiento fue enviada por carta a la Junta de Vigilancia el 21 de diciembre de 2020. Casi un mes después -el 20 de enero 2021- se recibió la respuesta. En el escrito, Horacio Hevia, presidente de la Junta, les dice a los canalistas: “efectivamente existía una acumulación de agua en el estero, la cual era impulsada por una bomba (…) a los estanques de acumulación de dicho fundo” (El Cerrito, de Luksic). Hevia agrega: “dicha acumulación se hizo desarmar para el flujo de agua” (ver documento).

CIPER se contactó con Horacio Hevia, quien confirmó la existencia de estas dos estructuras en el lecho del Estero Derecho a la altura del Fundo El Cerrito. “Yo no sabía de esa situación, quedé para dentro y partí a ver la cuestión”, señaló. Al día siguiente -relató a CIPER- el administrador del fundo lo llamó directamente y le dijo que la bomba ya había sido sacada.

-Yo podría decir que no es legal, salvo que el directorio anterior le haya dicho “ya ponga esta cuestión mientras tanto hay agua y como hay harta agua”, pero eso a mí no me consta. Nadie puede poner una bomba en el río, nadie. Ni él, ni yo, ni una bomba de media pulgada o de ningún tipo -afirma Horacio Hevia.

Ningún antecedente fue remitido a la Dirección General de Aguas (DGA), el organismo del Ministerio de Obras Públicas encargado de fiscalizar. Desde la DGA enviaron una minuta a CIPER donde se explica que la instalación de bombas de extracción, o el traslado de estas, debe ser visada por ellos:

Fotografía del Fundo El Cerrito contenida en la tesis «Construcción ideológica de la contaminación por pesticidas y sus efectos socio-ambientales: el caso del Valle del Elqui», del Departamento de Antropología de la Universidad de Chile.

Lo mismo señaló el abogado Ezio Costa, director ejecutivo de la ONG Fima y profesor de Derecho de Aguas en la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, quien al ver el video que ahora publica CIPER señaló: “Posiblemente hay dos infracciones. La primera, es la captación en un punto distinto del que considera el Derecho de Aguas. Aun cuando la agrícola tenga derechos de aguas en el estero, esos derechos tienen un punto de captación específico y para cambiarlo se requiere seguir un procedimiento”.

¿Deben aplicarse sanciones? Ezio Costa cree que sí: “Si no se hizo el procedimiento y se está extrayendo en un punto diferente, me parece que al menos corresponde que la DGA inicie un procedimiento sancionador, considerando que es su deber que se cumpla con las normas del Código”. Sobre el estanque de acumulación de agua donde estaba instalada la bomba, el abogado asegura que también se requiere de un permiso y que “corresponde que la DGA comience también en este caso un procedimiento administrativo que podría conducir a multas más altas”.

Lo que la Agrícola El Cerrito defiende a rajatabla es que ellos no han consumido más agua de la que les corresponde. En el cálculo que hicieron llegar a CIPER, un registro de consumo elaborado por ellos mismos se lee: “entre agosto y diciembre de 2020, periodo de riego de las plantaciones, utilizamos 118.644 m3 de la cuenca del Río Estero Derecho, incluyendo el consumo de la bomba que fue removida en diciembre del año pasado. Esta cifra equivale a 183 acciones, lo que es sustancialmente menor a las 382,75 acciones que poseemos en esta cuenca”.

Varios agricultores del valle señalaron a CIPER que la bomba de extracción de agua en el Estero Derecho permaneció allí, al menos, por 15 años. Consultada la Agrícola El Cerrito, no descartaron esta información.

-Esta antigua bomba funcionaba de forma muy esporádica cuando el río traía mayor abundancia, y su aporte representa en torno al 5% del total del consumo de agua para riego de la Agrícola. Actualmente, como hemos hecho ver a las respectivas directivas de los canales, no estamos recibiendo de éstos el agua que nos corresponde, no solo producto de la escasez hídrica, sino por posibles captaciones irregulares que se estarían produciendo aguas arriba, por lo que insistiremos en que se refuerce la fiscalización para evitar que este problema siga afectándonos a nosotros y a otros agricultores -afirmó a CIPER, Rodrigo Santander, gerente de operaciones de la agrícola.

DESIGUAL ACCESO AL AGUA

Francisco Zepeda Rodríguez (74) es el mayor accionista del Canal Asiento. Desde hace 18 años que arrienda un campo de cerca de 11 hectáreas, donde tiene parras con variedades de uva Flame y Thompson. Sus acciones en el cauce le permiten regar sus plantaciones de lunes a jueves mediante un sistema de riego por goteo. La falta de agua, cuenta, se ve reflejada en que “no sacas uvas de buen calibre, uvas grandes que te pesen. Ya la uva es más liviana, tú a una parra le dejas entre 30, 40 racimos de uva y ya no te sale la misma cantidad como cuando tenías un buen riego”.

Zepeda tiene más tierras en el Valle del Elqui. Antes de la crisis hídrica, el agricultor vendía uvas de mesa a empresas de exportación que la distribuían a nivel nacional e internacional. Explica: “Un racimo te puede pesar 400, 500 gramos, pero en estos casos, como está un poco más deshidratada y con los calores que hacen acá, la uva se pone muy liviana. Y como el agua no se da en las mejores condiciones, tú no sacas uvas de buen calibre”. Obligado por la escasez de agua que azota a la zona, Francisco Zepeda ha debido dedicar sus plantaciones a la producción de pasas.

El agricultor dice a CIPER que el año pasado fue la última vez que escuchó que la bomba de la Agrícola El Cerrito estaba funcionando. “Como años atrás teníamos agua y teníamos lluvias, no nos preocupamos de cuáles eran las instalaciones que había en el lecho del estero. Teníamos agua suficiente para regar, no teníamos problemas. Ahora, como ya el año pasado faltó lluvia y este año estamos complicados, hemos buscado el agua por todos lados”.

Para Zepeda aún la situación no se convierte en catástrofe. Y ello, porque posee suficientes acciones del canal lo que le permite acceder a un flujo de agua que lo salva. Pero existen agricultores que solo pueden regar unas cuantas horas un solo día a la semana. Una de ellas es Rosana Macuada Rojas, cuya familia de cinco hermanos heredó un terreno de casi dos hectáreas, que es atravesado por el Canal Asiento. Tres de los hermanos viven en esas tierras donde cultivan parras de uva pisquera.

Rosana Macuada cuenta que son parte de la Cooperativa de Capel: “No ganamos mucho, pero es mejor vender la uva a ellos y tener un chequecito mensualmente que tener uno solo una vez al año y no tener nada más”. Ese ha sido hasta ahora el mejor camino, explica.

Los hermanos Macuada también están experimentando los efectos de la crisis del agua: “Hay días que el canal trae agua y hay días que trae muy poca. Antiguamente, cuando uno regaba, siempre dejaba un realce hacia los demás, ahora al Turnero que le toca, corta toda el agua y deja el canal en seco. Antes tenían que dejar un poco de agua en el canal para poder usarla, porque no teníamos agua potable, entonces nosotros ocupábamos agua del canal. Ahora ya no”.

Como todos en la zona, Rosana sabe de la relación de Andrónico Luksic con los problemas del consumo del agua del canal. A Luksic lo conoce de lejos, cuando lo ve pasear por el pueblo, pero su relación con el empresario data de hace 25 años, cuando ella trabajó en la Agrícola Bellavita, en ese entonces de su propiedad: “Llegaron hace muchos años con turros de billetes, comprando y comprando terrenos, y compraron todo. Los Luksic y Errázuriz (Jorge Errázuriz) tienen comprado de Montegrande hacia Pisco Elqui”. El padre de Rosana también era agricultor y reclamó en su tiempo, cuenta su hija: “Y reclamó mucho por las bombas que tienen en el río, pero nunca se pudo hacer nada porque son Luksic y mi papá era mi papá”.

Desde 2004, Jorge Errázuriz es el único dueño de la Agrícola Bellavita. Dijo a CIPER que no recordaba la muerte por intoxicación del tractorista del fundo Wilson Rojas, siendo que su agonía fue larga: empezó a atenderse de la enfermedad en 2003 y falleció en 2006. Ha sido objeto de estudio de distintas organizaciones e incluso de tesis universitarias sobre el uso de pesticidas tóxicos en la zona.

Conscientes del problema agudo que representa para el sector la escasez de agua, un grupo local lanzó hace algunos meses el “Laboratorio constituyente por el agua como derecho humano”. Patricia Ardiles, directora de la Biblioteca Popular Lagar de Paihuano, relacionada con el laboratorio, pregunta: “¿Por qué muchas empresas tienen horas y horas para ocupar las aguas y otras personas solo tienen 15 o 20 minutos?”. Según ella, el uso de químicos por parte de las agrícolas también es un problema que deben enfrentar los vecinos:

-Las agrícolas dicen que trabajan con químicos orgánicos, pero está comprobado que no es así. El año pasado el riesgo medioambiental fue considerable. Todos dijimos que se excedió la capacidad ecológica del valle, y eso se puede apreciar porque el uso de los agrotóxicos llegó a perjudicar a los estudiantes de una escuela. Los profesores se dieron cuenta y tuvieron que llevar a los alumnos al Cesfam de Paihuano. Allí constataron que efectivamente algunos estaban intoxicados con estos químicos que utilizan -cuenta Patricia Ardiles.

Aunque la Municipalidad de Paihuano afirmó no tener antecedentes de esa intoxicación de 2019, la Seremi de Salud de Coquimbo sí guardaba ese registro. Aseguraron a CIPER que el 6 de marzo de 2019, dos alumnas del Liceo Mistraliano de Paihuano sufrieron cefalea, dolor abdominal, dificultad respiratoria e irritación ocular por “una nube tóxica”. También afirmaron que ese caso de intoxicación no estuvo relacionado con la agrícola de Luksic, como imputan algunos dirigentes sociales. En la Seremi confirmaron a CIPER que esa empresa no aparece mencionada en la investigación respectiva.

SUMARIOS SANITARIOS

Andrónico Luksic Craig llegó a inicios de los ‘90 al Valle del Elqui comprando terrenos. Allí tiene parte de su negocio agrícola. Pero quienes tienen más tierras es la familia Luksic -sociedades en las que él también participa- y que se han concentrado en la industria del pisco: las marcas Mistral, Campanario, Horcón Quemado y Tres Erres, entre otros, están bajo el paraguas de los Luksic a través de la Compañía Cervecerías Unidas (CCU).

Distinta es la actividad agrícola que impera en su propiedad personal y que controla a través del family office Inversiones Consolidadas: Agrícola El Cerrito. En sus predios Andrónico Luksic solo tiene plantadas parras de uva de mesa.

La agrícola del mayor de los Luksic ha enfrentado dos sumarios sanitarios durante los últimos años. Desde la Seremi de Salud de Coquimbo señalaron a CIPER que ambos sumarios tuvieron “relación con la normativa de salud laboral y la normativa de sustancias peligrosas y el manejo de plaguicidas”.

“En uno de estos sumarios el titular fue sobreseído y en el otro se aplicó una multa de 3 UTM, este último sufrió una rebaja, ya que la sanción inicial eran 5 UTM y el motivo de la consideración en la sanción fue que el empleador presentó su apelación correspondiente y la documentación necesaria que acreditaba que subsanaron las deficiencias que dieron origen al sumario, adecuándose rápidamente a la normativa vigente”, se lee en la respuesta escrita que enviaron a CIPER.

Respecto al segundo sumario, que comenzó según Santander en octubre de 2019, “efectivamente aborda una serie de materias relativas al uso de productos fitosanitarios y en los campos, este fue respondido por la empresa, descartándose varios de los puntos levantados por la autoridad fiscalizadora”. Los puntos que se mantuvieron, acorde a Santander, “derivaron en una multa de 5 UTM ($248.115, valor UTM fecha resolución), la que posteriormente y debido a los antecedentes aportados sobre el cumplimiento de la normativa, se rebajó a 3 UTM ($151.120), que se encuentra pagada y las observaciones subsanadas”.

En 2012, Agrícola El Cerrito se vio involucrada en otro proceso fiscalizador que inició la Seremi de Salud de Coquimbo (ver documento). El 9 de octubre de ese año, personal del organismo público concurrió a hacer una visita técnica al predio. ¿La razón? La intoxicación aguda que había sufrido uno de los trabajadores del fundo.

En esa ocasión la agrícola responsabilizó a un contratista porque el trabajador afectado no había utilizado elementos de protección al momento de aplicar un herbicida. La empresa fue sobreseída y al contratista se le aplicó una multa de 5 UTM.

Sobre el uso de químicos por parte de las agrícolas, Lorena Barba, ingeniera agrónoma, dedicada a la asesoría de empresas agrícolas, reconoce que ahora existen más regulaciones: “Hoy día los productores tienen bastantes más normas de regulación que hace diez años. Antes no existía un decreto sobre las aplicaciones terrestres de pesticidas, el decreto 158. Es bien restrictivo en el sentido de que tú cuando haces una aplicación de plaguicida, tienes primero que avisar a los vecinos que están en un radio de 50 metros del lugar de la aplicación”.

Lorena Barba también hace mención a una norma que utilizan algunas agrícolas: Rainforest, la que las obliga a realizar capacitaciones y apoyar a la comunidad. Desde la Agrícola El Cerrito dijeron a CIPER que están adscritos a esa norma. A pesar de esas precauciones, un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica del Norte concluyó que la exposición a plaguicidas está provocando daño cognitivo a los habitantes de los valles del Elqui y el Limarí, además de otros efectos nocivos a quienes se exponen a los químicos durante un largo periodo de tiempo.

DONACIONES DE LUKSIC A PAIHUANO

Varias veces la Municipalidad de Paihuano ha levantado mesas de diálogo para debatir el uso que hacen empresas agrícolas de agrotóxicos. Pero no siempre han funcionado. En 2016 las autoridades se reunieron con representantes de esas compañías agrícolas y las conclusiones a las que llegaron fueron que debía verificarse las condiciones medio ambientales antes de aplicar los plaguicidas, instalar mallas de contención para evitar la propagación de los tóxicos, y avisar a la población cuando vayan a utilizarlos.

Eso en parte ha funcionado. Varios vecinos del valle señalaron a CIPER que cuando las agrícolas utilizan plaguicidas, son advertidos y deben cerrar las ventanas de sus casas para evitar intoxicarse.

Desde la Municipalidad de Paihuano explican:

-En octubre de 2019, tras los reclamos por redes sociales, el municipio lideró una mesa de trabajo para tomar medidas preventivas ante la aplicación de agroquímicos en la comuna, aún cuando no es facultad del municipio fiscalizar los predios. Se realizaron unas dos reuniones, pero por el levantamiento social de ese año se suspendieron. Después, por la pandemia, se han focalizado los esfuerzos en resolver otros problemas que ha generado la emergencia sanitaria.

La familia Luksic es un importante donante de la Municipalidad de Paihuano. A través de la Fundación Oportunidad Educacional financia un programa de inglés en escuelas de la comuna desde 2006. CIPER consultó a la Municipalidad de Paihuano por todas las donaciones realizadas por personas jurídicas –fundaciones y empresas– ligadas a Andrónico Luksic Craig durante los últimos años. La respuesta del municipio consideró las donaciones de la Fundación Oportunidad desde 2017 a la fecha: 2017: $54.843.178; 2018: $72.219.708; 2019: $78.346.292 y 2020: $79.226.391. Total$284,6 millones.

Se indicó que los aportes se utilizaron en pagar las remuneraciones de los profesores de inglés. En 2020 figuran otras dos donaciones ligadas a Luksic: la Fundación Impulso Inicial donó $900 mil para el pago de colaciones de niños que participaron del programa recreacional “Verano por un día”; y también, en plena pandemia de Covid-19, 1.472 cajas de víveres” (Información del municipio, que en sus redes sociales también señala que el Grupo Luksic ha financiado actividades deportivas en la comuna).

(Tomado de Ciper)

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