El primer día del juicio contra Daniela Klette, alrededor de 50 solidarios se reunieron frente al juzgado de Cellel. Sus pancartas llevaban lemas como «Libertad para todos los presos políticos» y » Coraje y fuerza en la clandestinidad.»
Al comienzo del juicio, Daniela Klette y sus abogados se sentaron detrás de un vidrio a prueba de balas, custodiados por dos funcionarios judiciales. Los abogados defensores se quejaron además de que estos oficiales podrían escuchar todo lo que los abogados discutieron con su cliente. Posteriormente, el tribunal les dio la razón en este punto. Posteriormente, los funcionarios judiciales se vieron obligados a abandonar sus asientos.

Los tres abogados defensores de Daniela Klette criticaron al tribunal por prejuzgar a la mujer de 66 años, en la investigación, en la cobertura de los medios, en el juicio y en la acusación: «Todos asumen que nuestro cliente es culpable.» La fiscalía de Verden acusa a Daniela Klette de intento de asesinato, posesión ilegal de arma de fuego e intento y robo agravado consumado.
Las medidas de seguridad eran excesivas y no cumplían con los estándares de un juicio por robo. Los abogados defensores también pidieron que se desestimara el proceso y se levantara la orden de arresto.
El juicio está programado para continuar el 1 de abril El juicio a Daniela Klette, exmiembro del grupo alemán Fracción del Ejército Rojo (RAF), comenzó el martes en Celle, en el norte del país, entre fuertes medidas de seguridad. Klette, de 66 años, detenida en febrero del año pasado en Berlín tras más de 30 años en busca y captura, afronta cargos por robos e intento de asesinato cuando vivía en la clandestinidad junto a otros dos miembros de la organización, Burkhard Garweg y Ernst-Volker Staub, prófugos
Daniela Klette se sienta en el banquillo imputada por robos transportes de dinero y supermercados entre 1999 y el 2016, por valor de 2,7 millones de euros. La Fiscalía cree que los robos no tuvieron motivación política, sino que el trío se pasó a la delincuencia común para sufragar su vida clandestina cuando la RAF se autodisolvió en 1998.
Aunque el responsable del proceso es el tribunal de Verden, en el land de Baja Sajonia, por el momento Klette se sentará en el banquillo en el edificio de la Audiencia Territorial de Celle, que dispone de instalaciones de alta seguridad. Están previstas 56 sesiones en las que declararán una docena de testigos.
Klette, Garweg y Staub forman parte de la llamada tercera generación de la RAF, la organización que operativa en Alemania entre 1971 y 1991, también conocida como Baader-Meinhof por los apellidos de sus dos integrantes más conocidos, Andreas Baader y Ulrike Meinhof, que se murieron en prisión en circunstancias poco claras.
La tercera generación de la RAF está acusada, entre otros delitos, de la ejecución en 1989 de Alfred Herrhausen, presidente del Deutsche Bank, y en 1991 de Detlev Karsten Rohwedder, presidente del Treuhand, entidad creada tras la reunificación de Alemania para privatizar empresas de la antigua RDA. Debido a la ley del silencio que todos los miembros de la RAF han acatado, existen aún muchas dudas sobre la autoría material de cada uno de estos asesinatos.
Daniela Klette : al iniciarse la audiencia declaró: «Se trata, una vez más, de condenar a la RAF, algo que ya es historia desde hace 27 años; se trata de ajustar cuentas con esta historia de resistencia y oposición fundamental.»
