Steve Reich, otro horizonte musical

por Artidoro Sotomayor

“Todos los músicos del pasado, comenzando con la Edad Media, estaban interesados en la música popular. (…) La música de Béla Bartók se hace enteramente con fuentes de música tradicional húngara. E Igor Stravinsky, aunque mintió acerca de ello, utilizó toda clase de fuentes rusas para sus primeros ballets. La gran obra maestra Dreigroschenoper, de Kurt Weill, utiliza el estilo del cabaret de la república de Weimar y por eso es una obra maestra. Arnold Schoenberg y sus seguidores (…) crearon un muro artificial, que nunca existió antes. En mi generación tiramos el muro abajo y ahora estamos de nuevo en una situación normal, por ejemplo, si Brian Eno o David Bowie recurren a mí, y si músicos populares remezclan mi música, como The Orb o DJ Spooky, es una buena cosa. Esto es un proceder histórico habitual, normal, natural.”

Quien afirma esto es Steve Reich, uno de los pioneros del minimalismo, junto con John Cage, La Monte Young, Terry Riley y el jefe Philip Glass.

Reich en sus inicios desarrolló varias técnicas de composición musical, que incluyen el uso de loops en cinta, tal como en sus primeras obras It’s Gonna Rain y Come Out, efectos de fase repetidos Phase Patterns, Violin Phase y Piano Phase y nuevos conceptos musicales en Pendulum Music, la retroalimentación con micrófonos y en Four Organs, el alargamiento. Estas composiciones tuvieron una importante influencia en la música contemporánea estadounidense, aunque luego Reich ha ido abandonando la experimentación tecnológica para seguir explorando nuevas formas de expresión musical con el uso de ensambles estrictamente instrumentales, en obras como Drumming, Music for 18 Musicians, The Cave, City Life y Three Tales.

Steve Reich nació en la ciudad de Nueva York el 3 de octubre de 1936. Cuando solo tenía un año, sus padres se divorciaron, y Reich pasó sus primeros años entre Nueva York, donde vivía su padre, abogado y Los Ángeles, el nuevo hogar de su madre, cantante y letrista. Cuando cumplió cinco años y tenía que empezar la escuela, el pequeño Steve se quedó con su padre, que fue quien realmente le crio. A esa edad comenzó a recibir lecciones de piano, de una forma convencional, que él describirá más adelante como «crecer con los favoritos de la clase media» —la Quinta de Beethoven, la Inacabada de Schubert, la obertura de Los Maestros cantores, los espectáculos de Broadway, grabaciones de Caruso, etc.3— sin haber escuchado ninguna música escrita ni antes de 1750 ni después de 1900. A los catorce años, recuerda que tuvo la suerte de que uno de sus amigos le hiciera escuchar una grabación de La consagración de la primavera de Stravinsky; que pocos días más tarde oyó el 5.º Concierto de Brandeburgo y que adquirió sus primeros discos de jazz, de Miles Davis, Charlie Parker y Kenny Clark.

Todo esto le hizo sentir que quería tocar jazz, y puesto que su mejor amigo ya era mejor pianista que él, decidió hacerse baterista y comenzó a estudiar percusión con Roland Kohloff, un músico local que más tarde sería timbalero de la «New York Philharmonic Orchestra». Reich tocó en varias bandas de jazz durante sus años de High School. Durante este período también amplió sus intereses musicales, oyendo música del barroco (y anterior), así como música del siglo XX: Stravinsky, primero, que será una de sus pasiones; luego, Bartok y finalmente Schoenberg.

Cuenta: “Conduje un taxi en San Francisco, y en Nueva York trabajé como trabajador social por horas. Phillip Glass y yo tuvimos una compañía móvil durante un corto período. Hice todas clase de trabajos curiosos: enseñé brevemente en la «New School» y en la «School of Visual Arts» pero […] comencé a vivir como intérprete en mi propio conjunto. Nunca hubiera pensado que así era cómo iba a sobrevivir financieramente. Fue una completa maravilla.”

Reich creó una estructura cíclica de acordes repetidos, algunos derivados del jazz, una pieza que recuerda como «en alguna parte entre Morty Feldman y Bill Evans. Los acordes tocados por el primer piano son repetidos —tanto exactamente como en forma invertida, o rotos…— por el segundo y el tercero, dando por resultado una repetición de notas con el mismo timbre, pero sin la repetición de patrones rítmicos o el golpeo fijo de la pieza de su tesis universitaria.

Empezó a interesarse por la aplicación de la técnica de cambios de fase, de sus piezas de cinta, a la interpretación en vivo. En 1966 compuso su primera pieza para ser interpretada en vivo, Reed Phase, una pieza en la que Jon Gibson tocaba una melodía pregrabada en el saxo tenor y, más tarde, en escena, dos cintas la reproducían controlando el intérprete ambas velocidades. Le siguieron, en 1967, Piano Phase, una obra para dos teclados, con los intérpretes turnándose «en» y «fuera de fase», y Violin Phase, una pieza en la que Paul Zufofsky tocaba contra varios bucles pregrabados. Ese mismo año 1967 compuso una obra conceptual, Slow Motion Sound, muy del tipo Fluxus, que solo constaba de una breve descripción: «Muy gradualmente hacer más lento un sonido grabado muchas veces su longitud original, sin que cambien ni el tono ni el timbre»

En el año 2007 Steve Reich y el saxofonista Sony Rollins fueron distinguidos con el Premio de Música Polar 2007 («Polar Music Prize»), que otorga la Real Academia Sueca, considerado el Premio Nobel de la Música. La justificación del galardón dice que Reich ha logrado «de un modo personal, e inspirado por diferentes culturas, que la variación minimalista se convierta en un universo completo de música con una sonoridad de belleza inmediata». Reich ha trasladado además cuestiones sobre la fe, la sociedad y la filosofía a un sonido hipnótico que ha inspirado a músicos y creadores de todos los géneros.

“Descubrí que la música más interesante de todas se hacía simplemente alineando los loops al unísono y dejándolos desfasarse lentamente entre sí…”