Poema de Juan Carlos Vergara: «Debo guardar los aparejos de pesca»

Debo guardar los aparejos de pesca.

Ya no lanzaré las redes

esperando que abunden las reinetas.

Tal vez sea cierto

eso del canto del chucao

y la mala suerte

que lo signa a uno

al cruzar con el pie izquierdo

el dintel de la puerta

de la casa paterna,

justo cuando el padre ya no está

para decirnos con la mirada

que aún alguien

—a pesar de todo—

nos cree.