En la legendaria entrevista que Régis Debray hizo a Salvador Allende en 1971, el entoncesPresidente de Chile señaló que debía al agitador anarquista italiano Juan Demarchi sus primeras lecturas teóricas de izquierda, en especial las obras de Bakunin. Fue este carpintero radicado en Valparaíso quien le enseñó, sostuvo Allende, a entender losprofundos contrastes sociales que observaba al recorrer los cerros y plazas del puerto de su adolescencia.
Manuel Lagos Mieres desmonta en este libro la reducción historiográfica de la figura de Juan Demarchi y nos devela la imagen profunda del carpintero y agitador anarquista italiano cuya trayectoria marcó el movimiento obrero en Chile y Sudamérica a finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. La suya fue una vida marcada por la entrega a la causa de la emancipación social y de resistencia ante la constante persecución de la que él y los suyos fueron objeto de modo permanente.
Exiliado de su propio país, Demarchi participó en la creación de centros y bibliotecas populares en Brasil; fue clave para la constitución de la Asociación Continental Americana de Trabajadores (ACAT) en Argentina. En Chile, bregó por la creación de la Mancomunalde Obreros del Carbón (Lota); presidió la Liga de Arrendatarios, encabezando la GranHuelga de Inquilinos en 1919 y el Comité Pro Abaratamiento de la Carne (Antofagasta). Enel puerto de Valparaíso fue miembro destacado de la sección chilena de la Industrial Workers of the World (IWW) y miembro de la Federación de Carpinteros. Durante sus últimos años, en Santiago, siguió participando en concentraciones obreras hasta poco antesde su muerte (1943). Su labor fue descrita por sus pares como una “obra francamenteapostólica”, dedicada al bienestar de la comunidad y la emancipación de la clase obrera.
Como señalamos, Salvador Allende definió su relación personal con Juan Demarchi como un vínculo fundamental en su formación política inicial, describiendo al anarquista italiano no sólo como un mentor, sino también como el hombre que le abrió las puertas al pensamiento teórico de izquierda durante su adolescencia en Valparaíso.
Allende destacó que Demarchi, a pesar de la diferencia de edad que había entre ellos (él tenía unos 14 años y Demarchi más de 60), conversaba con él durante horas en su humilde taller de carpintería, ubicado cerca de la casa del futuro presidente y del Liceo Eduardo dela Barra, al que asistía el joven. Durante aquellas tardes, el agitador ácrata le enseñaba ajedrez y le prestaba libros, «esencialmente teóricos», como los de Bakunin. Para Allende, aquellas largas conversaciones fueron tan valiosa como los textos mismos, pues admiraba «esa sencillez y esa claridad que tienen los obreros que han asimilado las cosas de la vida».
I. El periplo de un anarquista
El libro de Lagos Mieres logra rastrear en detalle la trayectoria de Juan Demarchi, desde su exilio de Italia y sus primeros pasos como activista fuera de su país, en otras nacioneseuropeas y en el norte de África, y muy especialmente a partir de su arribo a Sudamérica. Fue en nuestro continente que realmente llegó a constituirse como uno de los másdestacados «agitadores sociales» e incansable propagandista ácrata.
La investigación detalla la ruta de Demarchi:
1 En entrevista que le hiciera Régis Debray en 1971.
Llegó a Brasil entre 1888 y 1891, estableciéndose en Río de Janeiro, donde alternó su oficiode carpintero con la exhortación pública en mítines y asambleas. Allí fue perseguido y terminó por arribar a Argentina en 1893, radicándose en Buenos Aires hasta 1899. Integró, condujo y fundó agrupaciones culturales obreras anarquistas, especialmente bajo los principios organizativos de Errico Malatesta, promoviendo la cultura como una herramienta para la emancipación. A fines de 1898, Demarchi fue arrestado y acusado de conspirar contra el Estado, lo que le valió la expulsión del país luego del paso por las cárceles en la Patagonia argentina, donde se solía confinar a los “peligrosos anarquistas”.
Fue conducido por la fuerza hasta la frontera con Chile y se estableció en Punta Arenas,ciudad en la que su aporte fue clave para organizar las primeras sociedades de resistencia y sindicatos magallánicos, como la Unión Obrera.
Continuó su actividad en Lota y Curanilahue -donde trabajó junto a los obreros del carbón, contribuyendo a la fundación de mancomunales-, y luego en Arauco y Angol.
Para 1918, ya estaba instalado en Antofagasta, ciudad en la que su talento organizativo dio sus frutos más perdurables, especialmente en la Liga de Arrendatarios, llegando a ser su presidente en 1919, y en el Comité Pro Abaratamiento de la Carne (CPAC). Fue llevadonuevamente a la cárcel y, posteriormente, expulsado de la ciudad.
Entonces se dirigió a Valparaíso, donde estableció su taller de carpintería en 1921. En elpuerto, fue miembro activo de la IWW (Organización Mundial de los Trabajadores) y administrador del local de la Federación de Carpinteros (Ateneo Obrero). En 1926 fue expulsado del país bajo la Ley de Residencia y regresó a la capital argentina, donde alcanzó a residir durante cuatro años. En Buenos Aires colaboró en la fundación del periódicoAcción Directa, del que además fue su editor, y representó a los obreros chilenos en la Asociación Continental Americana de Trabajadores (ACAT). La policía argentina lo arrestó en 1929 y volvió a ser expulsado, pudiendo regresar a Chile gracias a una ley de amnistía.
Pero la tranquilidad y la amnistía duraron sólo hasta 1932, cuando nuevamente fue detenido y, esta vez, relegado a la Isla Mocha. Pasó sus años finales entre Santiago y Valparaíso, falleciendo en el puerto en abril de 1943.
II. La historiografía y los prejuicios ideológicos
Como describe y explica con numerosos ejemplos Manuel Lagos Mieres en su libro, la reconstrucción de la vida de los agitadores anarquistas en Chile es una tarea compleja, por cuento en su camino se erigen numerosos obstáculos y prejuicios ideológicos. Según el autor, los obstáculos con que tuvo que lidiar para revelar la vida y obra de Juan Demarchi, son:
– La hegemonía de la historiografía marxista que, a partir de la década de 1950, ha analizado y contado la Historia Social de Chile desde una matriz ideológica que privilegia el estudio del proletariado industrial afiliado a los partidos políticos de la izquierdatradicional dominante (Comunista, Socialista), lo que ha invisibilizado a las corrientes autonomistas.
– El «consenso» en torno a figuras fundacionales del mundo obrero en Chile que, por ejemplo, eleva a Luis Emilio Recabarren al pedestal de único «padre» y fundador del movimiento obrero, lo que resulta en la anulación de los logros de la corriente anarquista yde otros sujetos sociales, como las mujeres luchadoras, que quedaron condenadas al olvido.
– La reducción a la anécdota a la que son sometidos los agitadores ácratas. En el casoespecífico de Demarchi, los historiadores lo mencionan sólo de pasada por su especialvinculación con salvador Allende, considerándolo un personaje «legendario y romántico”, sin reparar en el proyecto político que encarnaba, ni las formas de acción o la trascendencia histórica de este luchador social.
III. El personaje a escala humana
Manuel Lagos Mieres logra, a lo largo de todo el texto, mantener presentes las características propias de la personalidad y la particular calidad humana de Juan Demarchi. Según se desprende de los diversos testimonios que dan sustento a la obra, Demarchi se caracterizaba por poseer una ética implacable, una profunda vocación pedagógica y una coherencia absoluta entre sus ideales anarquistas y su vida cotidiana. Más allá de ser un agitador, las fuentes lo retratan como un hombre poseedor de una mística moral tal, que novaciló en sacrificar de modo permanente su bienestar personal y familiar en pos de la emancipación social.
Demarchi asignaba un valor fundamental a la dignidad e independencia a través del oficio, pues veía en la carpintería una labor «utilísima y saludable» que le permitía mantener su autonomía y practicar una ética laboral antiautoritaria, trabajando libremente “sin explotar a otros ni dejarse explotar”.
Aunque el poder político y económico de la época lo calificó como un «agitador peligroso» –descripción con que se describió a muchos de sus pares obreros y anarquistas-, lo que le costó numerosas detenciones y reiteradas expulsiones del país, sus compañeros lo describían como un hombre de costumbres puras y laboriosas, que llevaba a cabo una «obra francamente apostólica», centrada en la emancipación de los trabajadores a través de la cultura y la educación.
El libro se encuentra disponible en la página web de Ceibo Ediciones, www.ceiboediciones.cl y en las principales librerías del país.
