Poema de Omar Cid: «Veterano del 86»

El veterano del 86
no fue doblegado por el liceo intervenido,
ni por los años de empleo mínimo,
ni por las sesiones del Cuartel Borgoño.

Siguió firme,
con su vocación de “tonto útil”.
Practicó todas las formas de lucha,
incluyendo las del ring de cuatro perillas.

Votó (NO)
y esperó el resultado con un M-16
bajo el brazo.

Lo invitaron a devolver los fierros,
sin ceremonia,
sin escarapelas,
declarándolo de facto
veterano permanente de una guerra imaginaria,
en el país donde el sufragio particular
es la metáfora imperfecta de la cobardía.