El PCR chileno desde dentro: memoria, revolución y derrota de una generación militante

por El Porteño

El Porteño presenta la primera parte de un extraordinario testimonio colectivo registrado en 2017: siete antiguos militantes del Partido Comunista Revolucionario de Chile —Salvador Misleh, Sergio Grez, Eduardo Artés, Hugo Valenzuela, Patricia Soto, Julián Gonzalorena y Patricio Silva— reconstruyen desde su propia experiencia la historia de una organización que intentó levantar, durante los años sesenta y setenta, una alternativa revolucionaria al reformismo del Partido Comunista y a la estrategia institucional de la Unidad Popular. El resultado constituye mucho más que un documento testimonial: abre una discusión acerca del partido revolucionario, la relación entre programa y masas, el carácter del Estado y las derrotas estratégicas de la izquierda chilena.

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La hipótesis de la revolución en dos tiempos: el FIT-U argentino, el Parlamento y las lecciones de la Unidad Popular

por Gustavo Burgos

El reciente artículo de Emilio Albamonte y Matías Maiello, “Pensar la estrategia revolucionaria en el siglo XXI”, tiene el mérito de devolver al debate marxista problemas que buena parte de la izquierda contemporánea ha expulsado de su horizonte: estrategia, partido, doble poder, organismos de autoorganización, autodefensa, insurrección y destrucción del Estado burgués. Sus autores rechazan explícitamente una interpretación parlamentaria o gradual de la transformación social, sostienen que ningún frente electoral puede sustituir a los organismos de poder obrero y polemizan con las concepciones que imaginan una transformación progresiva del Estado desde su interior. Por eso una discusión seria con el PTS no puede fundarse en atribuirle una renuncia doctrinaria a la revolución que sus propios textos desmienten. El problema comienza en otra parte: en determinar si esa estrategia organiza efectivamente las mediaciones de su actividad cotidiana o si existe una creciente separación entre un programa histórico revolucionario y un programa operativo concentrado en resistencia, movilización, intervención parlamentaria y acumulación electoral.

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Significado de «La Batalla de Chile» de Patricio Guzmán: la revolución filmada contra el reformismo

por Gustavo Burgos

La muerte de Patricio Guzmán obliga a volver sobre la trilogía de La Batalla de Chile, una obra que excede ampliamente el campo del documental y aun el de la memoria histórica. Si hubiera que situar a Guzmán en su tiempo, habría que hacerlo en aquella generación que llegó precozmente a la madurez intelectual durante los años sesenta y comienzos de los setenta —la gloriosa generación de Miguel Enríquez—una generación que en su vertiente artística e intelectual dejó de concebir la política como un asunto exterior a la obra artística. Guzmán por derecho propio pertenece al ciclo del Nuevo Cine Chileno que reunió, con enormes diferencias entre sí, a Miguel Littin, Raúl Ruiz, Helvio Soto, Aldo Francia y Pedro Chaskel; un movimiento que asumió como problemas propios los conflictos sociales, la perspectiva continental, el antiimperialismo y la transformación revolucionaria. Pero pertenece también, en un sentido histórico más amplio a la constelación que produjo la Nueva Canción Chilena, las búsquedas de Víctor Jara, Quilapayún e Inti-Illimani y, desde territorios musicales diferentes, la experimentación progresiva de Los Jaivas y Congreso. En poesía es la generación de Juan Luis Martínez, Claudio Bertoni y Raúl Zurita. Es la época del estructuralismo de Ariel Dorfman, Armand Mattelart y Marta Harnecker. La intelectualidad chilena de aquellos años, como podemos ver, era un gigantesco laboratorio de tradición popular, vanguardia, rock, folclor, música docta, cine y política. Buscaban lenguajes capaces de representar a un sujeto social que había irrumpido en escena con sed de poder: la clase obrera.

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Patricio Guzmán: el cine como barricada de la memoria

por El Porteño

Ha muerto en París Patricio Guzmán. Con él desaparece no solamente uno de los grandes cineastas chilenos, sino una de las miradas políticas fundamentales de la generación que vivió, protagonizó y documentó el proceso revolucionario abierto en Chile durante los años sesenta y que alcanzó su punto culminante bajo la Unidad Popular. Guzmán falleció este 15 de septiembre, a los 85 años, en un hospital parisino. 

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Seis días antes del golpe, los Cordones Industriales plantearon la cuestión del poder: ¿Dónde está el nuevo Estado?

por El Porteño

Seis días antes del golpe de Estado —la carta está fechada el 5 de septiembre de 1973—, los Cordones Industriales formularon algo considerablemente más profundo que una advertencia desesperada a Salvador Allende. Leída junto a los últimos textos de Luis Corvalán y al discurso pronunciado por Carlos Altamirano el 9 de septiembre, la carta permite reconstruir la contradicción fundamental que atravesó a la Unidad Popular: mientras la movilización obrera había comenzado a producir organismos que planteaban embrionariamente el problema del poder, las principales direcciones de la coalición continuaban concibiendo la crisis dentro del horizonte del Estado existente. La diferencia entre su ala derecha y su ala izquierda fue enorme en el lenguaje, en la actitud frente a la Democracia Cristiana y en la disposición al enfrentamiento; pero resultó mucho menor —y finalmente insuficiente— respecto de la cuestión decisiva: qué poder debía sustituir al poder burgués que preparaba abiertamente la contrarrevolución.

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El Octubre chileno: comienza la revolución

por El Porteño

Hace exactamente una semana, con una inocente evasión masiva en el Metro de Santiago se abrió paso a un proceso histórico, un nuevo curso en la revolución en Chile. Lo ocurrido en la última semana equivale, políticamente, al menos a tres décadas. Esta semana ha conmovido hasta la última de las fibras del tejido social del capitalismo semicolonial chileno. Luego de la chispa encendida por los estudiantes secundarios, toda la pradera de antagonismos de clase estallaron casi simultáneamente reduciendo a cenizas el «oasis» de paz y progreso del país más estable y de PIB per cápita de mayor envergadura en América Latina. Una economía cuyo desarrollo productivo y capacidad política de su burguesía, eran puestos como modelo a seguir por los ingenieros del imperialismo. La tierra de Pinochet, la doctrina del shock, de los Chicago Boys, de la transición democrática y de la sobria -a veces aburrida- alternancia, que hace que hasta el término de su Gobierno en 2022 (cosa que está por verse) y desde el 2006 el país ha sido conducido por dos personas: la socialista Michelle Bachelet y el especulador financiero y camaleón de la derecha liberal, Sebastián Piñera.

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