por Alejandro Valenzuela Torres
La nota publicada por La Izquierda Diario con motivo del 86º aniversario del asesinato de León Trotsky presenta una paradoja que merece ser discutida precisamente porque el texto se reclama de la tradición revolucionaria. Su problema no consiste en lo que dice acerca de Trotsky —buena parte de la reconstrucción histórica es formalmente correcta— sino en la distancia que existe entre el Trotsky evocado y la política concreta a la cual esa evocación termina sirviendo. El resultado es una operación característica de una izquierda que conserva el vocabulario de la revolución mientras desplaza progresivamente su práctica hacia el terreno electoral, parlamentario y de la construcción de una opinión pública de izquierda dentro del régimen burgués.