por Cristóbal García
De vicepresidente entusiasta de la «casta» a crítico encendido del sistema que lo aupó. Pensando en las próximas citas electorales, Pablo Iglesias intenta hoy revender un radicalismo de quita y pon, que choca frontalmente con su trayectoria política reciente. Su renovado discurso antimilitarista y antimonárquico se enfrenta – escribe nuesto colaborador Cristóbal García Vera – al espejo implacable de la hemeroteca y expone, una vez más, la deriva oportunista de un proyecto diseñado para domesticar el descontento popular (…).