El gobierno español del PSOE y Podemos construye campos de concentración para inmigrantes en las Islas Canarias

por Alice Summers

El gobierno de coalición de Podemos y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) está erigiendo campos prisión para inmigrantes en las Islas Canarias, un territorio español a 100 kilómetros de la costa de Marruecos.

El viernes pasado, el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, del PSOE, anunció que el gobierno PSOE-Podemos se propuso construir campos de tiendas capaces de albergar a 6.000 inmigrantes en el archipiélago para finales de 2020. Se pondrán a disposición otras 7.000 plazas para encerrar inmigrantes en edificios más permanentes. Miles de inmigrantes que están siendo alojados actualmente en hoteles u otros alojamientos improvisados en el archipiélago serán redistribuidos a esos campos de internamiento.

Estas medidas brutales y antidemocráticas son parte de una campaña homicida de la Unión Europea (UE) contra los refugiados. A instancias de la UE, se han levantado campos de concentración en diferentes partes de Europa, de los cuales uno de los más conocidos es el de la isla griega de Lesbos.

El gobierno del «populista de izquierda» Syriza construyó esos campos y los presidió durante sus cuatro años en el cargo. Detenía refugiados en condiciones infernales, y enviaba a la policía antidisturbios para atacar a los que protestaban contra su encarcelamiento con gas lacrimógeno y granadas paralizantes.

Miles de refugiados desesperados siguen siendo internados en estos campos abarrotados e insalubres, que se han vuelto trampas mortales con el estallido de la pandemia de coronavirus. A los refugiados se los detiene indefinidamente en estas instalaciones, casi sin posibilidades de que se atiendan sus solicitudes de asilo por parte de las autoridades europeas, en una violación flagrante de la ley internacional. El modelo de Lesbos ahora está siendo seguido por el PSOE y Podemos en las Islas Canarias.

Muchos de los nuevos campos prisión que están siendo creados en las Islas Canarias serán levantados en antiguas barracas u otros sitios propiedad del ejército español. En Gran Canaria, se construirá un campo de tiendas para alojar a 650 inmigrantes en la guarnición del ejército número 50 de Canarias, donde se espera que los primeros inmigrantes sean detenidos allí para diciembre. Este sitio en definitiva albergará a otras 1.150 personas en cabañas prefabricadas.

Un campo de tiendas para otros 300 presos se construirá en el terreno de una antigua escuela de la isla, el Colegio León, mientras que otros 400 inmigrantes podrían ser encarcelados en el propio edificio de la escuela. El banco español Bankia también «donó» una nave de 7.000 metros cuadrados para hacer de prisión para otros 500 inmigrantes en la costa de Las Palmas, Gran Canaria. Entre 200 y 250 inmigrantes ya han sido transferidos a un campamento de tiendas en el recinto militar de Barranco Seco desde el puerto Arguineguín la semana pasada.

El martes pasado, la policía española desahució a más de 200 inmigrantes de un campamento temporal en este puerto, dejándoles sin lugar adónde ir, ni comida ni otros recursos. «No tenemos adónde ir», le dijo un inmigrante a la agencia de noticias Efe, y otro añadía, «no sabemos dónde vamos a pasar la noche». Los inmigrantes fueron trasladados al final a un complejo en la ciudad de Maspalomas, a 12 kilómetros del puerto.

Una jueza que está revisando una queja formal sobre el trato a los refugiados en el campamento de Arguineguín, Yanira del Carmen González, denunció las condiciones como «totalmente deplorables», pero dictaminó que no se había iniciado ningún proceso criminal.

En Tenerife, la más grande de las Islas Canarias, unas antiguas barracas militares llamadas Las Canteras se están reutilizando para encerrar a hasta 1.800 inmigrantes en 10 edificios. Otro campamento de tiendas se establecerá en un bosque conocido como Las Raíces, un sitio prestado al Ministerio del Interior por parte del Ministerio de Defensa, con aforo para unos 1.500 inmigrantes. De manera semejante, las barracas El Matorral en la isla de Fuerteventura servirán para internar a hasta 700 inmigrantes.

El Ministerio del Interior se está negando a permitir que los migrantes que se quedan varados en las Islas Canarias sean trasladados a la España continental, a pesar de que las autoridades regionales les solicitaran hacerlo. En lo que va de año, el Ministerio del Interior solo ha autorizado 1.800 traslados, cerca de una décima parte de las cerca de 16-18.000 personas que han llegado a las islas en 2020. El gobierno del PSOE y Podemos espera usar la amenaza de la detención indefinida en campos de concentración de la isla para disuadir a otros de hacer la travesía.

En una visita oficial a Marruecos, el ministro del Interior del PSOE, Fernando Grande-Marlaska, justificó la negativa de Madrid a transferir inmigrantes al continente, afirmando que sería un factor de atracción para refugiados que buscan viajar a Europa. «Tenemos que luchar contra la inmigración ilegal, y evitar establecer rutas irregulares de entrada a Europa», dijo.

En las Islas Canarias se ha producido un aumento de más del 1.000 por ciento en el número de inmigrantes que han llegado a lo largo del año pasado. Entre el 1º de enero y el 15 de noviembre de 2020, al menos 16.790 inmigrantes llegaron a las islas por mar, según el Ministerio del Interior, en comparación con un total de 1.497 personas en el mismo período en 2019. Otras estimaciones indican que más de 18.000 inmigrantes hicieron la travesía este año.

Mientras el Mediterráneo se vuelve cada vez más un cementerio masivo, refugiados desesperados se ven obligados a buscar otras maneras de huir de las guerras de privaciones económicas en sus países de origen. La UE y sus gobiernos miembros han ignorado deliberadamente los pedidos de auxilio de los inmigrantes en el Mediterráneo, dejando que miles se ahoguen en sus aguas cada año. Más de 1.200 refugiados han muerto hasta ahora intentando cruzar este mar solo este año.

La ruta hacia las Islas Canarias es mortal. Según estimaciones de la Organización Internacional para las Migraciones, uno de cada 16 refugiados no sobrevive el cruce. El número de muertes de las que no se informa es extremadamente alto, dado que los cayucos a menudo se desvían sin llegar a las islas y van a la deriva hacia el Atlántico.

El gobierno PSOE-Podemos lleva mucho tiempo implementando políticas brutales contra los refugiados, causando por ello muertes masivas. El gobierno español supuestamente «progresista» es cómplice en las acciones de su su homólogo derechista griego — enviando refuerzos policiales a Grecia este año para ayudar al gobierno conservador de Nueva Democracia con su represión salvaje a los refugiados.

Apenas el mes pasado se revelaba que el gobierno PSOE-Podemos está implementando la política bárbara de separar a los niños inmigrantes detenidos en Canarias de sus madres —una práctica brutal empleada de manera notoria por el presidente fascistoide de Estados Unidos, Donald Trump.

La semana pasada, el Tribunal Constitucional español confirmó una ley aprobada por el derechista Partido Popular en 2015, que permite las expulsiones sumarias, o «devoluciones en caliente» de inmigrantes desde España, sin siquiera la apariencia de proceso legal. Los únicos inmigrantes excluidos de esta política de expulsiones sumarias son los menores y aquellos que son considerados vulnerables —ancianos o embarazadas.

Según Escrivá, hablando durante una visita a Islas Canarias el viernes pasado, el «90 por ciento» de los inmigrantes que llegaron al archipiélago en 2020 «pueden ser expulsados a sus países de origen». Esta es una promesa de deportaciones ilegales masivas.

Aunque tanto Podemos como el PSOE han afirmado oponerse a algunos o a todos los aspectos de esta práctica brutal y antidemocrática, estas expulsiones sumarias han continuado rápido y de hecho se han incrementado desde que el PSOE asumiera el gobierno a mediados de 2018 —primero con el apoyo de Podemos, y luego en coalición directa con este partido.

En 2017, se llevaron a cabo 607 «devoluciones en caliente» de inmigrantes detenidos en las fronteras españolas, que se elevaron a 658 en 2018. No hay cifras disponibles para 2019: el gobierno del PSOE y Podemos se ha negado a publicarlas.

Estos ataques brutales a inmigrantes desesperados constituyen una condena al partido «populista de izquierdas» Podemos y otros partidos de la clase media de su calaña, que en toda Europa imponen políticas fascistoides contra los refugiados que son indistinguibles de las de la ultraderecha. La clase trabajadora debe defender incondicionalmente a todos los inmigrantes y solicitantes de asilo y su derecho a vivir y trabajar en seguridad allí donde ellos escojan. Esto requiere romper conscientemente con los partidos de la pseudoizquierda, como parte de la lucha contra las políticas reaccionarias de toda la UE.

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