45 años de la muerte de Bobby Sands: cárcel, hambre y revolución, el grito que imperialismo británico no pudo silenciar

por Fernando López Mackenzie

La muerte de Bobby Sands, ocurrida un lejano 5 de mayo de 1981 tras 66 días de huelga de hambre en la cárcel de Maze Prison, donde se negó a ingerir alimentos hasta morir como forma de protesta política, estremeció la conciencia de los explotados en el mundo entero y Chile —aún en lo profundo de la dictadura— no fue una excepción. Aquel acontecimiento no fue percibido como un episodio remoto, propio de un conflicto ajeno, sino como la expresión viva de una lucha que encontraba resonancias inmediatas en un país sometido también a la violencia del Estado y a la negación de derechos políticos elementales. En los círculos militantes y en la izquierda clandestina, que vivía sus momentos de preparatorios antes de 1983, la figura de Sands se proyectó como la encarnación de una voluntad irreductible frente al poder.

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Milei: la privatización y sus encantos

por Eduardo Luque

Uno de los «grandes logros» económicos del presidente argentino Javier Milei es haber conseguido un superávit primario en la balanza de pagos, un éxito que no se veía en años. Este superávit (el estado ingresa más de lo que gasta) se ha alcanzado mediante una serie de «brillantes» medidas, como recortes profundos en los servicios públicos y la venta de activos estatales a capitales transnacionales, especialmente en el lucrativo sector de materias primas. Claro, este hito económico, que algunos llamarían simplemente un ajuste contable, ha tenido un pequeño inconveniente: un costo social devastador. Pero, ¿quién se fija en esos detalles?

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La seudopolítica: entre el «síndrome Kamala Harris» y el seudoparlamentarismo

por Camilo Godoy

“En Chile hemos abandonado la política letrada para deslizarnos al analfabetismo cívico. Los políticos se pasean por el corazón de las revistas, circulan por los estelares televisivos, adelgazan sus argumentaciones, hacen valer ante los electores sus cualidades personales y se niegan a discutir. La sonrisa y el apretón de manos pasan a constituir los mejores argumentos, cuando no los únicos” (Moulián, 2004: 45-46).

La cita de inicio, escrita por el sociólogo Tomás Moulián durante el gobierno de Ricardo Lagos tiene plena vigencia actual. Con notoriedad desde la segunda vuelta, el gobierno electo ha buscado legitimarse en cuestiones carismáticas y personales, meramente subjetivas.

Puede decirse: Moulián escribió lo anterior, en una época en la cual no existían las redes sociales, las cuales -según algunos- “obligan” a una versión de la politica más mediática. Sí, pero en aquél entonces existía la televisión y el fenómeno de la “seudopolítica” aparecía en ciernes, con la llegada de la “entretención política” y los acalorados o simpáticos debates televisivos sobre las cualidades personales de los políticos de turno. En ese sentido, Moulián define a la seudopolítica como una preocupación excesiva por las cualidades personales de los personajes de la esfera pública y la banalización y olvido de los debates sobre los “fines últimos de la sociedad” -la pérdida de la dimensión utópica de la política, tan clara en el socialismo, por ejemplo-:“la seudopolítica busca generar la imagen de hiperpolitización, una de cuyas expresiones obsesivas es la preocupación por los personajes políticos” (Moulián, 2004: 13).

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De Bobby Sands a Celestino Córdova

por Roberto Pizarro

El 5 de mayo de 1981, murió el líder independentista irlandés, Bobby Sands, como resultado de una huelga de hambre, que duró 66 días. Los detenidos del Ejército Republicano Irlandés (IRA) exigían que en las cárceles británicas se les tratara como presos políticos, negándose a vestir los uniformes de presidiarios. Ante la intransigencia del gobierno de Margaret Thatcher, el líder del IRA sería el primero en iniciar una huelga de hambre, al que le siguieron progresivamente otros 9 patriotas irlandeses, que también fallecieron.

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Nos suena conocido: la crisis del Partido Laborista británico

 
Max Shanly/ Roman Burtenshaw//

El Partido Laborista nunca ha sido un partido socialista, pero siempre ha tenido socialistas, y por primera vez están en el asiento del conductor. Esto se ha reflejado en el manifiesto-programa del partido de 2017. Con el título “For the Many, Not the Few” (Para la Mayoría, No la Minoría)*, representa el máximo logro del corbynismo hasta la fecha y ofrece al pueblo británico la primera oportunidad en una generación de votar por políticas que significarían un cambio fundamental hacia la izquierda.

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