por Ben Curry
El Palacio de Versalles fue una elección interesante por parte de Donald Trump para la ceremonia de firma que pondría fin a la guerra con Irán. Pero dado que estaba firmando un documento de rendición de facto, el lugar no resultaba inapropiado.
Este Memorando de Entendimiento (MOU) de 14 puntos entre Estados Unidos e Irán representa una humillación para Trump, una derrota estratégica para el imperialismo estadounidense y un punto de inflexión en la situación mundial. Para los israelíes —a quienes no se consultó y que no son signatarios de un acuerdo que, sin embargo, los obliga— las implicaciones son potencialmente aún más graves.