por Fernando López MacKenzie
Enzo Traverso es, sin duda, uno de los historiadores más leídos y citados por la izquierda intelectual contemporánea. Sus ideas sobre el “posfascismo” han ganado renovada vigencia en tiempos del segundo mandato de Trump, el ascenso de Milei y la consolidación de proyectos autoritarios como el de Viktor Orbán. En una reciente entrevista, publicada en Jacobin América Latina, Traverso refina sus conceptos: la nueva derecha no niega la democracia, sino que la parasita; no necesita suprimirla, le basta con vaciarla desde dentro. Hasta aquí, el análisis parece sugerente. Pero si llevamos estas categorías al terreno político concreto —por ejemplo, el Chile del progresismo gobernante— se revela con toda claridad su carácter desestructurador para cualquier proyecto revolucionario serio.