por Alejandro Valenzuela Torres
La obra de no es simplemente un manual de teoría literaria: es, en sentido estricto, una intervención política en el campo de la crítica. Leer a Terry Eagleton equivale a desmontar una ilusión profundamente arraigada en la cultura burguesa: la idea de que la literatura es un territorio neutral, autónomo, separado de las luchas sociales. Desde sus primeras páginas, Eagleton muestra que aquello que llamamos “literatura” no es una esencia eterna ni una categoría objetiva, sino una construcción histórica, atravesada por relaciones de poder, por jerarquías sociales y por la ideología dominante. Como él mismo sugiere, no existe una definición fija de literatura, sino formas históricas de leer y valorar los textos . Este gesto teórico, que podría parecer académico, es en realidad profundamente subversivo: desnaturaliza el canon, desarma la autoridad cultural de la burguesía y abre la posibilidad de una crítica radical.