Fredric Jameson: «¿Por qué los socialistas necesitan utopías?»

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Antes que nada me gustaría aclarar el debate en torno a la utopía, o acaso debería decir, en torno a los usos políticos de la utopía. Imagino que la mayoría estará de acuerdo en que los utopistas de fines del siglo dieciocho y comienzos del siglo diecinueve eran en esencia progresistas, en el sentido de que sus perspectivas o fantasías apuntaban a mejorar la condición del ser humano. Pero me interesan justamente los análisis que denuncian estas utopías y a sus partidarios más entusiastas como si condujeran necesariamente a resultados siniestros. Con el tiempo, estos análisis desembocaron en la idea de que el utopismo revolucionario provoca la violencia y la dictadura, y de que todas las utopías, de una forma u otra, terminan en Stalin, o mejor todavía, que Stalin fue el más grande de los utopistas.

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Crítica a «La prisión del lenguaje» de Jameson: ciudadanos de Babel

por Terry Eagleton

«¡Repensarlo todo de cabo a rabo en términos de lingüística!» escribe Fredric Jameson en The Prison-House of Language (1972), con un signo de exclamación que parece una especie de jadeo ante la enorme audacia del proyecto. Jameson habla del estructuralismo y el posestructuralismo, en cuyo umbral se detiene, de forma decepcionante, el nuevo libro de Ken Hirschkop. Pero suficientes giros lingüísticos previos se analizan en este estudio llamativamente rico como para compensar las inevitables ausencias (Freud y Heidegger, como el autor confiesa con ironía, se encuentran tam- bién entre las sendas no recorridas); y lo que estas diversas fascinaciones por la palabra parecen tener en común es una idea implícita en la declaración de Jameson, a saber, que no constituyen alejamientos del mundo para acer- carse al lenguaje, sino nuevas formas de modelar el mundo mismo. Como explica Hirschkop en una sucinta expresión de su tesis: «los giros lingüísti- cos son teoría social por otros medios».

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Las antinomias de Perry Anderson

por George Souvlis

Pocos y pocas profesionales de la historiografía podrían competir con Perry Anderson en lo tocante a la habilidad para escribir con inteligencia sobre cuestiones tan dispares como la antigua Grecia, la cultura y la teoría política y la actualidad en países que van desde Brasil hasta Italia. La erudición del historiador británico le hace sobresalir en el mundo de las letras, pero lo mismo ocurre con su compromiso durante toda su vida con la política socialista. En efecto, la mayoría de las apreciaciones de Anderson se centran en este último aspecto y no indagan tanto en los argumentos históricos y las bases epistemológicas que informan sus estudios.

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