por Gustavo Burgos
El juicio iniciado este lunes 11 de mayo ante el Tribunal Oral en lo Penal de Temuco —llamado caso Lautaro— contra los militantes de la CAM, Pelentaro Héctor Llaitul Pezoa, Luis Guillermo Menares Chanilao, Luis Darío Fuenzalida Eneros, Jorge Andrés Caniupil Coña y Juan Carlos Mardones Sáez, todos actualmente sometidos a prisión preventiva en el CCP de Temuco, constituye una abierta ofensa a los más elementales deberes del Estado chileno en materia de debido proceso y garantías judiciales. El proceso, originado en causa seguida ante el Juzgado de Garantía de Lautaro cuya acusación es sostenida ante el TOP de Temuco por el Ministerio Público, y los querellantes de la Delegación Presidencial de La Araucanía y la empresa forestal Hancock Chilean Plantations S.P.A. , revela el manifiesto carácter político del proceso. En él el aparato persecutorio estatal aparece actuando de manera coordinada con intereses empresariales forestales directamente vinculados al conflicto territorial en el Wallmapu.